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- 23/07/2021 00:00
Es la sensación actual en las grandes ligas y eso que, en 2021 hemos sido testigos de las actuaciones y hazañas de Vladimir Guerrero y Fernando Tatis. Pese a los impresionantes numeritos de este par de peloteros, ha habido un hito difícil de ignorar y tiene nombre japonés: Shohei Ohtani, el jugador de los Angelinos de Anaheim.
Ohtani ha ocupado los grandes titulares deportivos debido a su descomunal demostración de poder al bate y a sus veloces y letales lanzamientos cuando le toca abrir como lanzador.
Es muy emocionante poder presenciar en un solo pelotero esa extraordinaria combinación de habilidades beisbolísticas, ya que, además de bateo y pitcheo, corre bien las bases y es un jardinero solvente.
Ohtani debutó en las mayores el 29 de marzo de 2018 en un encuentro entre Angelinos y Atléticos de Oakland. Como bateador designado (BD) se fue de 5-1 con un sencillo. Como pitcher se estrenó el 1 de abril de ese año, también contra Oskland.
Lanzó durante 6 episodios, tolerando 3 hits y 3 carreras, propinando 6 ponches, dando como resultado su primera victoria en la MLB. En 2018 ganó el premio al novato del año, al conectar 22 Jrs , 21 dobles, 2 triples y empujar 61 carreras. Como pitcher tuvo balance de 4 - 2 con ERA de 3.31 y 63 K en un total de 51.2 innings.
Así, entre algunos periodos de lesión, Ohtani llegó a 2021 para consagrarse como un jugador espectacular. Con el madero es líder de jonrones de ambas ligas con 34, es segundo en triples (4) , lleva además 12 BR y un total de 74 empujadas y 65 anotadas. Como lanzador lleva un récord de 4-1 con 3.21 de ERA y 95 ponches.
Este talentosísimo japonés fue elegido para el Juego de Estrellas, que se llevó a cabo la semana pasada en Denver, tanto como jugador de posición como por lanzador (siendo designado con el honor de ser primer bate y pitcher abridor), llevándose la victoria como lanzador en el Clásico de mitad de temporada.
Hechos palmarios que nos hacen evocar las gestas de la primera etapa de Babe Ruth, el Bambino, célebre por haber comenzado en el béisbol como pitcher de alta calidad.
También recuerda Ohtani al cubano Martín Dihigo, quien fue en las décadas de 1930 y 1940 del siglo pasado, un pelotero con tal versatilidad que resultó ser un excelso pitcher y productivo bateador, además de ser capaz de cubrir 8 (todas menos catcher) posiciones del juego con elegante eficacia. Como muestra de su multiplicidad fuera de serie, se tiene que Dihigo, en México (1938), ganó la triplecorona de pitcheo con 18-2, 0.90 de ERA y 184 ponches y, además, fue líder bate de esa liga con promedio de 387.
Ahora, 83 años después de esa hazaña y muestra de altísima capacidad de habilidades, estamos presenciando, en Shohei Ohtani, una muestra asombrosa de variedad de dones para jugar a la pelota.
Somos verdaderamente afortunados de poder disfrutar este nuevo regalo que nos ofrece el béisbol.
Independiente de cuánto dure jugando al máximo nivel, Ohtani ha demostrado fehacientemente que posee ese toque que alguna vez exhibieron peloteros como Ruth y Dihigo, sobresalientes y espectaculares.