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El softbol panameño también tiene estrellas en el Salón de la Fama
- 17/08/2020 00:00
El softbol fue una de las pocas disciplinas de conjunto que, en el pasado siglo, le brindó galardones y satisfacciones al panameño.
No hubo competición regional a la que asistieran, ya fuera inherente a su deporte o como parte de una delegación, en la que no capturaran uno de los premios en disputa.
Su mejor época fue en las décadas de los 70 y 80, cuando Panamá fue considerada una potencia en la región, y con algunas participaciones importantes a nivel del continente y mundial.
La prueba de ello es que cuatro de los siete panameños miembros del Salón de la Fama del softbol internacional son ex peloteros, quienes sobresalieron en esas épocas.
A esta exclusiva lista pertenecen Sixto Romero, llamado al privilegiado círculo en 1997, luego le siguieron Augusto Maldonado y Óscar Molinar, ambos en 2001; y por último Héctor Ávila, el año pasado.
El mencionado salón fue constituido en 1987 y hasta el 2019, año de la última elección, se han escogido a 249 ex peloteros de 38 países.
También están incluidos, Melitón Sánchez, como dirigente (1991), Rutilio Cedeño, como técnico (1997) y Roberto Peralta, como oficial (2017).
En esta ocasión hablaremos de las cuatro grandes estrellas mencionadas, dos de ellas ya fallecidas.
Augusto 'Papá' Maldonado es una de las figuras más emblemáticas que tendrá siempre el softbol panameño, quizás por haber estado involucrado a este deporte por más de veinte años, y ser uno de sus principales protagonistas.
Se vio involucrado en esta disciplina en 1966, cuando frisaba los 18 años, y abandonado totalmente el béisbol de su época infantil en Santa Ana y Plaza Amador.
Durante su trayectoria en los nacionales ganó varios títulos de bateo, otros tantos como custodio de la tercera base y en una ocasión la triple corona (1977).
Su primera participación internacional se registró en 1976, en el marco de los Centroamericanos y del Caribe de San Juan, pero fue unos años después en el torneo regional de Guatemala, donde obtuvo su primer galardón como campeón jonronero del certamen.
Después llegó el mundial de 1980 en Estados Unidos, donde fue el campeón tercera base, luego de imponer un récord a la defensa en la esquina caliente.
“En ese torneo logré un récord al poner fuera a once jugadores de China, Taipei, que intentaron tocar la pelota por la tercera. Los cogí todos”, recordó.
“Tengo una página de una publicación estadounidense que me llamó el Brooks Robinson del softbol, porque nada pasó por allí”, matizó.
Recordó haber jugado múltiples torneos internacionales, entre ellos, dos Panamericanos (1974 y 1977) y dos mundiales de softbol (1980 y 1984, ambos en Estados Unidos.
Herrera se ha caracterizado en su historia deportiva de contar con buenos serpentineros, tanto en el béisbol como el softbol, y uno de ellos es Héctor 'Tocho' Ávila, figura central del equipo azuerense durante los años 80.
“Calculo que llegamos a ganar entre siete u ocho campeonatos en los años 80, incluyendo tres en forma consecutiva”, nos recordó el diestro lanzador de 67 años.
Inició su participación en este deporte a mediados de los años 70 y fue, a partir de 1979, cuando comenzó a vestir el uniforme de la selección de Herrera, con quien impuso un récord de 27 partidos consecutivos sin conocer la derrota desde el montículo.
Un año después participó en el mundial de Estados Unidos, donde obtuvo la primera victoria del equipo istmeño, frente a una selección africana.
En 1981 fue uno de los estelares serpentineros que llevó a Panamá al título en el torneo regional en República Dominicana, donde logró triunfos sobre Cuba y Colombia.
Cuatro años después lanzó un 'no hitter' a la selección de Argentina, en el marco del torneo Panamericano en Medellín, Colombia, una hazaña hasta ese momento solo obtenida por estadounidenses.
Ese partido terminó oficialmente en el quinto episodio (11 por 0), con ofensiva de once inatrapables, nueve bateados por Rolando Downer (3), Óscar Molinar (3) y Carlos Ríos (3).
Dos de los peloteros reconocidos por su poder ofensivo, fueron los colonenses Sixto Romero y Óscar Molinar, a quienes se les conocía en este deporte de manera muy singular. A Romero como 'El Potrillo'; y a Molinar, como 'El Caballo'.
Ambos, al igual que Maldonado, jugaron casi por dos décadas en la selección nacional y se constituyeron en sus portaestandartes, por su liderazgo y aguerrida forma de jugar.
Tanto Romero como Molinar fueron varias veces campeones jonroneros y remolcadores de los torneos nacionales, así como precisos guantes en los jardines que custodiaban.
En una ocasión, en el marco de la final entre las novenas de Panamá y Colón, a mediados de los años 70, Romero se lesionó el tobillo tratando de atrapar un elevado en los jardines del maltrecho campo del estadio colonense Roberto Mariano Bula.
A pesar de la seria lesión, el pelotero no quiso ir a un centro médico hasta ver asegurada la victoria del equipo capitalino (al que siempre representó) sobre la tropa colonense, como en efecto aconteció.
También Molinar tuvo pasajes importantes en su andar por este deporte, donde muchas veces vistió la camiseta como pelotero, otras como dirigente y en sus últimos años como técnico.
El vicepresidente de la federación de softbol, Danilo Velasco, padre, recordó que fue Molinar quien le dio la oportunidad de formar parte de la selección nacional.
“Cuando entré a jugar en la selección, Óscar estaba en su último año como pelotero, después fue asistente de Rutilio y fue quien incidió para que siquiera formando parte del equipo”, señaló el dirigente.
Velasco mencionó que fue una de las últimas personas que lo vio con vida, ya que 48 horas antes de que falleciera lo visitó en el hospital donde se encontraba.
“Era viernes y retrasé un viaje que tenía para visitarlo. Estuvimos conversando como por una hora y cuando me despedía, me habló sobre lo necesario que era trabajar con los peloteros en la técnica de bateo”, señaló.
“Fue increíble. Estaba en su lecho de enfermo y de lo que estaba preocupado era de que los peloteros mejoraran su bateo. Al despedirme, le dije que lo visitaría el domingo, pero la tarde de ese día antes de llegar, recibí la noticia de su fallecimiento”, matizó.