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03 de Jun de 2020

Fútbol

Editorial

Árbitros, lo pendiente

Sinceramente, para expresar lo que ha sido el arbitraje en esta Copa del Mundo, debo recurrir a un adjetivo bastante fuerte para calificarlo: ¡HORRIBLE!

No quisiera remontarme a mucho más allá, porque es claro lo sucedido ayer en los dos partidos de los octavos de final del campeonato.

El portugués Pedro Proenca tal hizo el trabajo más inexplicable de todos. Se comió varias faltas importantes en el encuentro entre Holanda y México, sancionó un penal (para mí, existente), pero se tragó el silbato en claras situaciones favorables al equipo azteca.

Si esto parece poco, ver la actuación del australiano Benjamin Williams en el choque entre Costa Rica y Grecia, me deja un sabor de boca bastante amargo, porque en varios pasajes del encuentro, pareció estar muy inclinado a sancionar a nuestros vecinos centroamericanos que a los toscos helenos.

Cuando malas decisiones influyen en el resultado de lo que debería ser un buen partido, o un espectáculo deportivo del más alto nivel, todo lo que se pueda decir sobre el ‘Fair Play’ queda a un lado.

¿Venganza calculada? Yo no quiero pensar que después de la gran llamada de atención que dio el fútbol de América Latina, y principalmente, el centroamericano, las malas actuaciones que perjudicaron a los equipos del área sean una represalia o un pase de factura disimulado.

Creo que a quienes la FIFA les dio la responsabilidad de silbar en esta Copa del Mundo la han dejado muy mal parada, principalmente, por decisiones que en un solo concepto, parecieran ser al margen de la realidad.