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14 de Oct de 2019

Fútbol

El Santiago Bernabéu elige al campeón de una final increíble

Más de 4.000 agentes, 2.054 policías nacionales, componen el dispositivo para garantizar la seguridad durante y después del partido de vuelta de la final

Jugadores del River Plate durante los entrenamiento celebrados en Madrid.

Cuatro semanas después del partido de ida y medio mes más tarde de lo previsto, River y Boca decidirán hoy sobre el césped del Santiago Bernabéu -‘si nada lo impide'-, quién es el rey de Sudamérica, quién conquista la Copa Libertadores más polémica y, quizá, también la más popular de la historia.

Un diluvio, un ataque al autobús de Boca, sucesivos aplazamientos y, finalmente, la sorprendente decisión de trasladar la definición del título a Madrid.

Cuando hace un mes, el músico Andrés Calamaro aseguró a Efe que esta final era ‘tan importante como el hundimiento del Titanic', pocos imaginaban que se iba a acercar tanto a la realidad. Porque lo que comenzó como la ‘final del siglo', por el choque entre los dos grandes buques argentinos, fue derivando a ‘la final más larga del mundo', parafraseando el cuento de Oswaldo Soriano fue ‘la Copa Conquistadores', al ser trasladada a Madrid, o ‘la final de la vergüenza', por la decisión de sacarla del continente.

Nadie ha quedado indiferente ante esta final que prometía emociones fuertes y ha superado las expectativas.

Desde presidentes de gobierno a artistas, las máximas instancias del fútbol, exjugadores o técnicos, todos airearon su opinión.

Un estruendo que no atenuó, siquiera, el desplazamiento a Madrid, puesto que River siente que le ‘robaron la localía', al no permitirle jugar en su estadio repleto de sus aficionados, y Boca aún reclama ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo que le den por perdido el partido a su rival, por unos hechos que considera similares a los que le costaron a él la eliminación en 2015.

Y, con tanto ruido, pocos recuerdan que la ida deparó un gran espectáculo futbolístico que, tras un magnífico intercambio de golpes, dejó todo por resolver (2-2). River fue más equipo y llevó la iniciativa, pero Boca demostró un enorme poder ofensivo que le permitió adelantarse en dos ocasiones.

Ahora, Marcelo Gallardo, técnico de River Plate, espera sacar ventaja del exaltado estado anímico de los suyos, que se sienten perjudicados.

‘Nos dañaron el espíritu, pero eso nos hará más fuertes', dijo tras el último partido de la Liga argentina.

El ‘Muñeco' recupera respecto a la ida a Leo Ponzio, un valor seguro en el centro del campo, pero tiene problemas en el ataque, donde no podrá alinear por sanción al colombiano Rafael Santos Borré y prácticamente ha descartado a Ignacio Scoco, que parece que no llegará a tiempo tras sufrir un desgarro en el gemelo derecho.

River sabe que su baza se jugará en el centro del campo. Allí acumula el talento de Exequiel Palacios, quien pasa examen que puede ser su estadio dentro de poco, y llegada al área rival de Gonzalo ‘Pity' Martínez, que parece vivir sus últimos momentos en el club, antes de emigrar al fútbol estadounidense.

Lo mostrado en los entrenamientos, la duda es si jugará con cinco al fondo, lo que daría opciones a Martínez Quarta, o con cuatro, con lo que podría entrar Ignacio Fernández en la línea de volantes.

El ataque para Boca, mientras, no parece un problema. El aplazamiento de la final le ha servido para recuperar a Cristian Pavón, lesionado en la ida, y el técnico Guillermo Barros Schelotto cuenta con suficientes variantes para sorprender al rival.

‘Si hay una característica de este Boca desde que soy entrenador es que te ataca y te hace goles",

GUILLERMO SCHELOTTO

ENTRENADOR DEL EQUIPO DE BOCA JUNIORS.