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31 de May de 2020

Fútbol

Engin Mitre, el exfutbolista médico en la primera barrera contra el rival invisible

Se destacó como mediocampista integrando la Selección Nacional, hoy es parte del equipo panameño de especialistas, médicos y personal de Salud que disputan una inédita final mundial, un partido de vida o muerte

Son escasas las historias de atletas que traspasaron los límites de la actividad deportiva para alcanzar la carrera de medicina como una de sus metas. Entre los futbolistas internacionales más reconocidos por este logro están el legendario y rebelde jugador brasileño Sócrates, y el reconocido extécnico de la Selección Argentina, Carlos Salvador Bilardo, campeón tanto como jugador como en su faceta de entrenador.

El doctor Engin Mitre funge temporalmente como médico de la Selección Nacional y tiene una academia de fútbol para niños.FEPAFUT

En Panamá el nombre de referencia es Engin Mitre. Surgido de las categorías menores del Plaza Amador, club donde había jugado su padre Carlos Alberto, Engin fue forjando su propósito al combinar deporte y estudios. En ambos logró un desempeño destacado.

Con la Selección Nacional de Fútbol debutó en 2004 frente a Bermudas, al año siguiente integró el plantel que alcanzaría el subcampeonato en la Copa Oro en aquella final (0-0) que se definiría a favor de Estados Unidos, en la tanda de penales 3-1 (2005). Posteriormente disputaría la fase eliminatoria para el Mundial Alemania 2006, repitiendo su participación en la Copa Oro 2007.

“La recuperación del paciente es algo que te gratifica 
diariamente; que el paciente te lo haga saber es mucho mejor”
ENGIN MITRE
EXSELECCIÓN NACIONAL
MÉDICO GENERAL

Se retiraría del fútbol en 2015 disputando un Plaza Amador- Chorrillo, defendiendo los colores de Chorrillo FC, y ya como galeno gracias al título obtenido en 2007 en la Columbus University. Hoy, como médico general, Engin Mitre afronta desde el Centro de Salud de Las Mañanitas, distrito de Panamá, uno de los partidos más difíciles de su vida formando parte del equipo panameño de especialistas, médicos y personal sanitario en la tarea de detener y vencer la expansión del coronavirus. Una inédita final, un partido de vida o muerte.

En un momento de descanso del tropel médico diario atiende nuestra llamada.

¿Alcanzar el título en medicina fue un proyecto de familia o una meta personal?

En primer lugar, no iba a estudiar medicina, quería estudiar ingeniería naval. Pasado un tiempo cambié de opinión por mi madre (Zoraya Castañeda) que me estuvo conversando y luego fue el esfuerzo de mi parte para poder concluir la carrera.

¿Con qué argumento te convenció?

Fue una explicación de lo que significaba la ingeniería. Ella no me veía en esa profesión, me abrió la mente, investigué un poco más sobre la ingeniería y fue entonces cuando me decidí.

Cuando jugabas te planteaste la dicotomía, ¿estudiar o jugar?

Sí, casi siempre fue así porque lo primordial era la carrera; en ese tiempo no se pagaba prácticamente nada. Cuando el técnico era Ricardo 'Halcón' Buitrago, le decía que no iba a ir a algún entrenamiento porque me chocaba con la carrera y él aceptaba. Tiene mucho que ver mi papá porque él fue jugador (exselección nacional y campeón con Plaza Amador, 1988); me decía que no había mucho profesionalismo, si salía al exterior de repente por ahí podía ganar algo, pero no iba a tener una estabilidad. Eso fue algo sabio, unas palabras de las que siempre me voy a acordar. Mi papá dejó de jugar porque comenzó a trabajar en la Autoridad del Canal de Panamá.

“Disciplina y responsabilidad van de la mano, eso me ha ayudado mucho” afirma el doctor Engin Mitre.EMC

Yo, a la postre, pude juntar ambas: fútbol y estudios, pero tuve que abandonar un año la carrera por el tema de las eliminatorias mundialistas.

¿El fútbol te dejó cosas buenas?, ¿ayudó a terminar la carrera?

Me dejó muchas amistades, fortalecer el valor del trabajo en equipo, el liderazgo y me llevó a países que, sin duda, en otras condiciones no hubiese visitado. Inclusive, hacer amistades en países en que uno no piensa siquiera que va a tener, como es el caso de Japón y Argentina, con los jugadores que llegaron y jugaron un momento en Panamá.

Económicamente tendría que ser honesto: me aportó lo mínimo, salvo en la Copa Oro (2005) en que sí llegué a recibir un dinero que ayudó, no solo a mi, sino a muchos de los que en ese momento pudimos participar; pero para la carrera de medicina, no.

¿El momento inolvidable como jugador?

No voy a olvidar nunca mi primer gol cuando jugaba para el Plaza Amador contra Eurokickers en el año 2000; en el equipo éramos puros juveniles. Aunque no había casi gente en el estadio, siempre lo recordaré.

¿Te sientes más realizado como médico que como futbolista?

Como futbolista la etapa que viví fue muy buena, nunca pensé que iba a ser así, uno como futbolista espera llegar a vestir la camiseta de la Selección Nacional, no importa cuántos partidos sean porque, si se llega, se hace lo mejor posible por dejar el país en alto. Lo logré y también en los clubes que participé tuve buena aceptación.

Ahora como médico cambia el panorama, es mayor la responsabilidad, pero sin duda es algo que he alcanzado en conjunto, no he estado solo al frente porque ha habido momentos difíciles tanto en el fútbol como en la parte médica; mi familia, mis padres, mi esposa y mis hijos han estado conmigo de la mano siempre.

¿La disciplina te la enseñó tu papá o la alcanzaste por responsabilidad propia?

Es un tema que uno va imitando, mi papá tenía turnos rotativos en el Canal de Panamá y se iba dos horas y media antes al trabajo. Entonces, cada vez que entrenaba con Plaza Amador, él me dejaba mucho antes del entrenamiento en el lugar que nos íbamos a reunir; allí se fue formando, si uno lo va haciendo una costumbre en su día a día y termina lográndolo. Tengo un hijo chico al que le gusta el fútbol y le digo que si no tiene disciplina, podrá ser el mejor jugador, pero no va a llegar donde quiere; disciplina y responsabilidad van de la mano, eso me ha ayudado mucho.

Estamos viviendo como diría el escritor mexicano Octavio Paz, 'Tiempos nublados', ¿cuál es tu valoración?

Estamos viviendo momentos muy difíciles y tristes a nivel mundial, y Panamá no escapa. Para nosotros como primera línea de barrera en la defensa en cuanto a la atención médica, se ha hecho bastante trabajo, un trabajo sobrehumano, puesto que nos ha tomado por sorpresa una situación que si para otros países es complicada para nosotros lo es doblemente, por muchas razones.

En la parte médica, hemos atendido a varios que han dado positivo por esta enfermedad, que nos está dando tantos problemas, y que esperemos y confiemos en Dios que las cosas mejoren, de aquí a unas semanas.

¿No tienes miedo?

Eso lo vamos a tener todos...

¿Por formación los médicos están preparados para ello?

Sí, pero creo que la capacitación ha sido muy buena de parte del Ministerio de Salud, esa ha sido la clave para poder afrontar lo que está sucediendo. Sabemos que hay médicos, enfermeras y técnicos contagiados, porque este virus no tiene clase ni rango social, pero tratamos de tomar las mayores medidas posibles. Todos los colegas estamos aportando el granito, sabemos que hemos tenido pérdidas irreparables pero no nos detenemos, seguimos en el combate, en la lucha, tratando de que las personas sigan las instrucciones de quedarse en la casa, del lavado de manos, para que esto no se nos convierta en algo que no podamos controlar. Tengo mucha fe que vamos a superar este problema.

¿El momento más duro en la profesión?

Lo más difícil es la pérdida de un paciente, que fallezca, sobre todo de ese paciente que ha pasado por tus manos, que te llamaron en el día para anunciarte que por equis condición murió.

¿El más feliz?

La recuperación del paciente es algo que te gratifica diariamente; que el paciente te lo haga saber es mucho mejor. Una parte principal es el trato que se le da al paciente, tratar de darle la mejor calidad de atención y que se vuelva algo recíproco porque uno también aprende del paciente.

¿No se puede sacar el fútbol de la sangre?

No se puede, es muy difícil, hay partidos en todos lados, veo menos partidos en vivo, más las repeticiones. Quiero utilizar el tiempo para estar en la academia de fútbol que tengo y compartir con los muchachos, y también para introducirme en la vida extra porque el fútbol absorbe mucho.

¿Prefieres que te definan como el futbolista que se hizo médico o el doctor que fue futbolista?

Igual, prefiero ser ejemplo, dejar algo marcado a los más pequeños, a la sociedad. Ellos son el futuro, si hacemos un buen trabajo en nuestras bases, creo que ese es el mejor Panamá que queremos, no solo a nivel deportivo, sino como país.

SÓCRATES: 'El doctor' revolucionario

Engin Mitre,el exfutbolista médico en la primera barrera contra el rival invisible

Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieria de Oliveira (Belém, Brasil, 1954), conocido popularmente como Sócrates o 'El doctor' fue uno de los más exquisitos y diestros jugadores que tuvo Brasil en la década de 1980'.

Doctorado en medicina en la Universidad de Sao Paulo en 1977, se le añora por su elegante e inteligente juego expuesto con la Selección de Brasil en los Mundiales España 82 y México 86, en las que se conocen como las últimas versiones del llamado 'jogo bonito' brasileño. Aprovechó su destreza y popularidad futbolística para expresar su activismo político, sobre todo en pro del regreso a la democracia en Brasil, saliendo a la cancha en plena dictadura con una camiseta que decía: “Ganar o perder, pero siempre en democracia”.

BILARDO: Campeón con consultorio

Engin Mitre,el exfutbolista médico en la primera barrera contra el rival invisible@CONMEBOL

Carlos Salvador Bilardo (Mar Del Plata, Buenos Aires, 16 de marzo de 1938) forma parte de la exclusiva lista de los exjugadores que en el rol de entrenadores conquistaron la Copa Mundial de fútbol. En su trayectoria de jugador sobresalió como múltiple campeón con Estudiantes de la Plata.

Se tituló como médico con especialidad en ginecología en la Universidad de Buenos Aires, ejerciendo por un corto periodo. Alcanzó relevancia de personaje deportivo mundial al conducir a la Selección Argentina que se consagró campeona del mundo en México 86, utilizando el esquema táctico: 3-5-2. Resumió su filosofía en una controvertida frase: “El mundo se divide en ganadores y perdedores. Del segundo nadie se acuerda. ¿Alguien se acuerda de quién fue el segundo en pisar América?”. Quedó subcampeón con Argentina en Italia 90.