Andrea Pirlo queda fuera de la Selección de Italia por su acuerdo con apuestas en Rusia

Varios autoridades del Parlamento Europeo alzaron la voz para denunciar la incompatibilidad de este patrocinio con el rol de seleccionador nacional, especialmente en el complejo contexto geopolítico actual

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Lo que parecía ser el regreso triunfal de una de las leyendas más queridas del fútbol italiano al seno de la Azzurra ha terminado en un sonado descalabro extracurricular.

Andrea Pirlo, campeón del mundo en 2006 y uno de los entrenadores que perfilaba con mayor fuerza para asumir la dirección técnica de la Selección Absoluta de Italia, ha quedado formalmente descartado por la Federación Italiana de Fútbol (FIGC).

La razón de esta drástica decisión no responde a cuestiones tácticas ni al rendimiento deportivo, sino a la intensa ola de indignación política y mediática provocada por sus vínculos comerciales con la casa de apuestas rusa Fonbet.

La controversia comenzó a ganar tracción tras conocerse que Pirlo había firmado un contrato como embajador global de la mencionada plataforma de apuestas mientras se desempeñaba como entrenador del United FC de Dubái.

El nexo se profundizó debido a que el principal accionista de la empresa es el magnate ruso Sergey Lomakin, quien a su vez figura como propietario del club emiratí.

Sin embargo, el punto de quiebre se produjo tras un viaje del exfutbolista a Moscú para participar en actos promocionales y asistir a la final de la Copa de Rusia, un evento ampliamente difundido en territorio ruso.

El rechazo político e institucional

La presencia de un ícono nacional en eventos promocionales de una firma vinculada a capitales rusos desencadenó una tormenta política en Italia.

Varios diputados, senadores y representantes del Parlamento Europeo alzaron la voz para denunciar la incompatibilidad de este patrocinio con el rol de seleccionador nacional, especialmente en el complejo contexto geopolítico actual.

Fuentes cercanas a la FIGC confirmaron que la directiva del organismo consideró que mantener la candidatura de Pirlo suponía un riesgo reputacional inaceptable para la imagen del fútbol italiano.

La presión de la opinión pública y el temor a perder patrocinadores institucionales pesaron más que el prestigio deportivo del exmediocampista.

La postura del exfutbolista

Ante la creciente presión, el propio Pirlo confirmó en sus plataformas oficiales que la directiva de la federación le notificó que ya no formaba parte del proceso de selección para ocupar el banquillo. A través de un mensaje público, el estratega lamentó la forma en que se desarrollaron los acontecimientos:

“Lamento profundamente que una decisión estrictamente deportiva se haya visto arrastrada a un debate político y mediático. Mis acuerdos comerciales siempre se han mantenido en el marco de la legalidad y el profesionalismo. El amor que siento por mi país no depende de un cargo”, escribió Pirlo.

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