Arteta hace historia con el Arsenal

  • 06/05/2026 00:00
Un gol de Bukayo Saka al filo del descanso fue suficiente para eliminar este martes al Atlético de Madrid (1-0) y desatar la locura de un Emirates Stadium entregado y que llevó en volandas a su equipo para alcanzar una nueva oportunidad de alzarse con su primera ‘orejona’ en Budapest

En 140 años de historia, el Arsenal solo consiguió en una ocasión clasificarse para la final de la Liga de Campeones. Desde que se creó la competición en 1995, Arsène Wenger llevó al conjunto ‘gunner’ a una final que no pudo ganar en 2006 ante el Barcelona. El francés ahora comparte ese logro con Mikel Arteta.

Un gol de Bukayo Saka al filo del descanso fue suficiente para eliminar este martes al Atlético de Madrid (1-0) y desatar la locura de un Emirates Stadium entregado y que llevó en volandas a su equipo para alcanzar una nueva oportunidad de alzarse con su primera ‘orejona’ en Budapest.

El conjunto del norte de Londres sigue con aspiraciones de firmar temporada legendaria al estar líder de la Premier League, a falta de tres jornadas.

El técnico español replicó el mismo camino que el legendario entrenador francés, ya que, igual que sucedió en 2006, los ‘gunners’ han llegado a la final sin conocer la derrota.

Los números reflejan el gran rendimiento del Arsenal en el torneo continental, que comenzaron consiguiendo un pleno en la fase de liga (8 de 8) con solo 4 goles recibidos y veintitrés a favor.

En el camino derrotó a equipos de la talla del Bayern de Munich, el Inter de Milán e incluso al Atlético de Madrid, al que goleó por 4-0.

En los cruces, se deshizo de Bayern Leverkusen, Sporting de Portugal y ahora del conjunto madrileño, y ya espera en la final al Bayern de Múnich o al París Saint-Germain.

Bajo la batuta de Arteta, que cumple su séptima temporada al frente del equipo, el Arsenal alcanzó las semifinales la temporada pasada tras dieciséis años y fue eliminado por el Paris Saint-Germain.

A falta de tres jornadas para que acabe la Premier League, el Arsenal es líder y mantiene sus posibilidades de conseguir un doblete histórico, algo nunca visto en la entidad hasta la fecha.

La fortaleza defensiva está siendo una de las marcas personales del equipo, que en seis partidos de eliminatorias solo ha recibido dos goles.

David Raya se ha convertido en uno de los estandartes del equipo habiendo conseguido ya el ‘Guante de Oro’ de la Premier League por tercera vez consecutiva gracias a sus 17 porterías a cero.

Con estos números, el Arsenal aspira a una temporada nunca antes vista en la entidad hasta la fecha, aunque todavía podría terminar la campaña en blanco en caso de que se le escapen ambos títulos.

El Atlético muere en la orilla

Es la historia de un equipo, al que le ha tocado otra vez morir en la orilla. Es sufrir, pasarlo mal y rozar la gloria para que al final sea otro el que la saboree. El Atlético de Madrid se quedó a las puertas de otra final. A un partido de ese premio tan deseado y en muchas ocasiones merecido y que siempre, por una razón u otra, se escapa. Esta vez fue el Arsenal, el que se vistió de ogro para arruinar otra temporada europea a los ‘rojiblancos’.

Parecía que esta vez sí. El ambiente, el camino hasta aquí, la posible redención contra el Bayern, todo indicaba que la historia cambiaba el signo de esta institución. Pero otra vez salió cruz. El Dios del fútbol sigue negando su ‘Orejona’ a Simeone, pese a que pocos entrenadores lo han intentado con tanto ahínco y la merecen más que el argentino, que vuelve a perder, pero que volverá a levantarse.

Era lícito preguntarse si sobre el césped del Emirates estaban este martes los dos mejores equipos que nunca han ganado una Champions. Al Arsenal se la quitó un error de Jens Lehmann en París, al Atlético Sergio Ramos y los penaltis de Milán. Iba a ser un partido de no cometer errores, de miedo a perder y de mucho vértigo a ganar. Y los futbolistas lo sabían.

La tensión se palpaba entre los gritos de “¡Arsenal!”, los insultos al ‘Cholo’ de la afición inglesa y los incansables cánticos de los rojiblancos. Era una oportunidad histórica para ambos equipos y un detalle decidió el encuentro. El Atlético no definió las dos ocasiones de la primera mitad, una en los pies de Julián Álvarez y otra de Giuliano Simeone, y lo pagó muy caro.

Ninguna fue clarísima ni imperdonable, pero en este escenario hay que marcar todo lo que se acerque al área. El Arsenal lo entendió. No necesitó arrollar ni disparar a puerta hasta el minuto 44 para sentirse superior. No juega a maniatar ni a dominar este equipo, juega a ganar.

En el ocaso de la primera parte, un error en las marcas permitió que Leandro Trossard rematara con espacio en el segundo palo. Oblak obró el milagro, su mano abajo sacó la pelota, pero Saka, en posición reglamentaria, se adelantó a los centrales y empujó el 1-0. El Emirates explotó. No se lo podía creer, su moneda salía cara.

El descanso enfrío los ánimos. El Atlético cambiaba el plan, era necesario atacar. Empezó a tener más balón, a estirar el campo y a encontrar un resquicio, hasta que la eliminatoria se le esfumó en otro detalle. Esta vez sí fue imperdonable.

Un fallo de William Saliba en el salto dejó a Giuliano delante de Raya. Elevó la pelota, regateó al portero español y cuando solo faltaba empujarla, Gabriel apareció para molestarle lo suficiente y no pudiera marcar. Esta ocasión no se puede fallar en unas semifinales de Champions. Fue condenatoria. Con ella se escapó el espíritu de un equipo que si llegó vivo a la recta final fue por la falta de puntería de Viktor Gyökeres.

Cuando la lluvia paró de caer en Londres, arrancaron las lágrimas de los aficionados del Atlético. El fútbol, ese maldito deporte, les volvía a negar otra alegría. La enésima. Siempre sufriendo, siempre muriendo en la orilla, siempre levantándose. El año que viene quizás sí, como el Arsenal, que dentro de 25 días podrá añadir el gran título que falta en su palmarés.

Mikel Arteta está ante el gran partido de su vida y quizás el más importante de la historia del Arsenal.

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