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Al deporte istmeño le urge trabajar semilleros

  • 05/08/2019 02:00
Las actuaciones en los últimos juegos regionales han demostrado que urge ‘meterle la mano' a las categorías menores, que es necesario hacer una pausa en la inversión que se realiza en el deporte de alto rendimiento, porque los resultados obtenidos han sido discretos

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Panamá llevó una histórica delegación a los Panamericanos de Lima y podría ser también histórica su participación si al final de ella no logra traer una sola medalla.

Una a una se han ido desvaneciendo las oportunidades de preseas, conforme han ido cayendo los gladiadores istmeños en los campos de batallas limeños, donde está reunida la élite del deporte continental.

Desde la creación en 1951 de estos juegos continentales, Panamá ha logrado por lo menos una medalla, como ya ocurrió en Caracas (1983), La Habana (1991), Mar del Plata (1995) y Guadalajara (2011).

Al prácticamente cumplir nuestro país su ciclo olímpico con esta participación, es impostergable la necesidad de empezar un programa integral que permita los recursos para trabajar en los semilleros o fuerzas básicas de cada disciplina deportiva.

Las actuaciones en los últimos juegos regionales han demostrado que urge ‘meterle la mano' a las categorías menores, que es necesario hacer una pausa en la inversión que se realiza en el deporte de alto rendimiento, porque los resultados obtenidos han sido discretos y, en algunos, mediocres.

Es cierto, la gran mayoría de la treintena de deportes que se practican en Panamá trabaja categorías menores, pero algunos sin contar con los recursos necesarios y otros de una manera poco científica.

El béisbol y el fútbol, por ejemplo, efectúan anualmente un programa masivo de reclutamiento, que les da la oportunidad de ‘auscultarse' por dentro, conocer el material humano que se trabaja y, principalmente, prever su futuro.

Efectivos programas

‘El programa de pequeñas ligas cubre entre 8,000 y 8,500 niños por año, entre las doce organizaciones provinciales', comentó Plinio Castillo, director nacional de Pequeñas Ligas.

Estos niños están entre los 9 y 16 años de edad, repartidos en las categorías pre infantil, infantil, pre intermedia e intermedia, sin tomar en cuenta a la bim bim (5 a 7 años), que es desarrollada por la mayoría de estas organizaciones.

Las Pequeñas Ligas es un proyecto complejo que está repartido en sectores, lo que podría traducirse en varias organizaciones en un mismo distrito, aspecto que lo hace mucho más abarcador que cualquier otro en Panamá.

El trabajo de este programa se ve reflejado también en los nacionales juveniles, organizado por la Federación de Béisbol, donde salvo contadas excepciones los peloteros provienen de algún programa de pequeñas ligas.

Un detalle más. Salvo contadas excepciones, los peloteros que son firmados en el programa de reclutamiento de las Ligas Mayores de Estados Unidos, provienen de las pequeñas ligas.

‘Hay muy pocas excepciones', porque el programa es muy abarcador, señaló Castillo.

En cuanto al fútbol, las cifras que se manejan sobrepasan los 10 mil jugadores. Unos 4,224 en sub-13, otros 3,344 en sub-15 y 2,704 en la sub-17, que han intervenido en los torneos realizados por la Federación entre el 2018 y 2019, según fuentes de esta organización.

En este número de jugadores no se incluyen los que están involucrados en academias privadas, en los clubes de la Liga Profesional de Fútbol (LPF) o las féminas menores de edad, que participan en equipos independientes o en academias.

Según la fuente, la Fepafut está en el proceso de registrar al sector femenino, como lo ha hecho con los masculinos.

Las escuelas, el mejor semillero

Si bien el trabajo en el béisbol y fútbol es efectivo, lo encomiable es que se reestructure toda la organización en el deporte escolar, donde se encuentra el material humano en forma masiva.

Para ello, hace falta actualizar leyes y reglamentos que permitan un ordenamiento sobre la materia, para la captación del material humano mencionado y luego su desarrollo.

El profesor Pedro Aguilar, estudioso de la estructura deportiva panameña, considera que es imperante actualizar el marco jurídico que permita la obtención de potenciales atletas en los barrios y escuelas, y que dote de recursos a las entidades responsables para su desarrollo y especialización.

Precisó que deben crearse clubes multideportivos en las escuelas, donde se practiquen diferentes disciplinas y en las que estén involucrados docentes, padres de familias y voluntarios, respaldados por la comunidad educativa.

Dichos clubes —explicó— podrían consolidarse con la creación de organizaciones similares a las que manejan el deporte postescolar, con el objeto de que actúen como receptores de ese caudal humano que hay en las escuelas, y prepararlas para los diversos torneos escolares que se organicen.

El educador físico también prevé la necesidad de ordenar el deporte municipal, conocida como deporte de barrio, donde participan decenas de niños y jóvenes, algunos de ellos desertores escolares.

Aguilar señaló que así como urge trabajar en los semilleros, se debe hacer con las reglamentaciones que hablan sobre el deporte competitivo y de alto rendimiento, porque promueven ‘modelos obsoletos' que hasta ahora han llevado a Panamá cuesta abajo.

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