La semana que puso en jaque a la FIFA: cómo fracasó el plan de Infantino para privatizar el Mundial

  • 03/08/2026 00:00
La oposición de la UEFA, la Concacaf, la AFC y otros actores del deporte, sumada a amenazas de boicot y críticas por la falta de transparencia, convirtió la iniciativa de Gianni Infantino en una de las mayores crisis institucionales recientes del fútbol mundial

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El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, terminó retirando su propuesta de abrir la Copa del Mundo a la inversión privada tras una ola de rechazo procedente de federaciones, confederaciones y dirigentes del fútbol internacional.

La iniciativa apenas sobrevivió cuatro días desde que salió a la luz hasta que la presión ejercida por distintos actores del deporte obligó a la FIFA a abandonar el proyecto.

La controversia comenzó el pasado martes, cuando el diario británico The Times reveló los planes de la FIFA para vender una participación minoritaria de FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva filial destinada a gestionar los activos comerciales y competiciones del organismo, incluido el Mundial.

La reacción fue inmediata. La UEFA respondió con dureza, defendiendo que el fútbol no es un activo susceptible de ser vendido y cuestionando el proyecto impulsado por la FIFA.

Ante la creciente atención mediática, la organización presidida por Infantino se vio obligada a ofrecer más detalles. Explicó que mantendría el control mayoritario de la nueva empresa y que buscaría captar unos 4.200 millones de dólares mediante la incorporación de inversores estratégicos con participaciones minoritarias y sin capacidad de control.

Entre las voces críticas también figuró el primer ministro británico, Andy Burnham, quien sostuvo que el Mundial representa una competición global que no pertenece a ninguna persona o institución para ser comercializada.

El miércoles quedó claro que la propuesta carecía de apoyos significativos dentro del fútbol internacional.

La Concacaf expresó su preocupación por no haber sido consultada previamente y lamentó que un proyecto de tal magnitud se hiciera público antes de haber sido discutido con las organizaciones rectoras del deporte.

En términos similares se manifestó la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), que también cuestionó la falta de información y diálogo previo sobre una iniciativa con potencial impacto en el futuro del fútbol mundial.

Diversos medios informaron además de que la FIFA había planteado incentivos económicos para las asociaciones miembro que respaldaran la propuesta, una información que aumentó aún más la controversia.

Pese a las críticas, Infantino defendió públicamente el proyecto y aseguró que los beneficios económicos derivados de la inversión privada podrían transformar el desarrollo del fútbol en numerosos países.

La tensión escaló el jueves cuando la UEFA endureció su postura y advirtió que las selecciones europeas podrían dejar de participar en las competiciones organizadas por la FIFA si el plan seguía adelante.

La amenaza tenía un peso considerable, dado que Europa concentra algunas de las selecciones más poderosas del mundo y fue protagonista en la última Copa del Mundo, donde tres de los cuatro semifinalistas pertenecían al continente.

El viernes, la FIFA reiteró inicialmente que mantenía su proyecto y negó que estuviera “vendiendo el fútbol”, insistiendo en que el objetivo era fortalecer el desarrollo del deporte.

Sin embargo, la presión siguió aumentando. Uno de los golpes más significativos fue la dimisión de Carlos Cordeiro, asesor especial de Infantino y expresidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos.

Cordeiro se desmarcó por completo de la iniciativa y afirmó que se trataba de una mala propuesta para las asociaciones miembro, para el fútbol y para el futuro del deporte.

Ese mismo día, la AFC advirtió que el simple hecho de que se estuviera discutiendo públicamente un posible boicot al Mundial debía ser motivo de preocupación para todos los involucrados en el fútbol.

Incluso la Conmebol, considerada tradicionalmente cercana a Infantino, evitó respaldar el proyecto y optó por solicitar más información y aclaraciones antes de pronunciarse.

Ante el creciente rechazo internacional y la falta de consenso entre las confederaciones, la FIFA terminó cediendo.

El sábado, Infantino anunció oficialmente que la propuesta quedaba descartada. En un comunicado, aseguró que el objetivo de la organización siempre ha sido promover la unidad y el desarrollo del fútbol.

Con ello, la FIFA puso fin a una iniciativa que generó una de las mayores controversias institucionales de los últimos años y que abrió un intenso debate sobre la gobernanza y el futuro comercial del deporte más popular del planeta.

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