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17 de Ene de 2022

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La odisea salarial del deportista criollo

PANAMÁ.Decorosos salarios, privilegios y comodidades son, entre otros, los beneficios mínimos de los que goza cualquier atleta, por sólo...

PANAMÁ.Decorosos salarios, privilegios y comodidades son, entre otros, los beneficios mínimos de los que goza cualquier atleta, por sólo participar en las principales ligas o torneos de su país. En Panamá, sin embargo, la historia es distinta. Ser deportista en país es una odisea que exige de quien se decide a vivirla, una gran dosis de esfuerzo, paciencia, creatividad y resignación.

A pesar de ser un país de escasos 3 millones de habitantes, Panamá sigue dando grandes luminarias del deporte. No obstante, para alcanzar el éxito todos han tenido que lidiar con caminos espinosos y pedregosos, los que han sido para muchos el principal obstáculo en su autopista a la gloria. El béisbol, fútbol, boxeo y baloncesto, los cuatro deportes más practicados en Panamá, son el ejemplo más cruel de esta realidad cargada usualmente con sueldos de hambre, poco apoyo y nula seguridad social.

Sólo en el béisbol y el fútbol hay ciertas excepciones en las provincias o clubes de mayor poder económico, en donde -quienes tienen más suerte- reciben un seguro que sólo cubre gastos médicos básicos.

TRISTE REALIDAD ECONÓMICA

En el boxeo aficionado y en el baloncesto, un buen salario y un seguro son lo más cercano a un sueño inalcanzable. Un púgil se forma como se dice en buen panameño “a lo vaquero”, sin ningún tipo de ayuda económica, realidad que lo motiva a dar pronto el salto al profesionalismo, donde comienzan a ganar de 50 a 80 dólares por pelea de cuatro asaltos.

De allí que el boxeo aficionado panameño pase por sus peores momentos, como se demostró en los pasados Juegos Nacionales Juveniles, donde había sólo dos boxeadores por categoría que entre sí peleaban por las medallas.

Por ejemplo, en Venezuela la ayuda económica llega a los boxeadores aficionados por tres vías: Municipal, Gobernación y Nacional, para así garantizar el cumplimiento del ciclo olímpico y evitar que salten al profesionalismo y muera el boxeo “amateur” como actualmente ocurre en Panamá.

VIÁTICOS DE HAMBRE

Para los canasteros la situación es casi idéntica. Durante el pasado Circuito de Baloncesto Superior (CBS), los jugadores no tenían ni sueldo mínimo. Sólo recibían un viático que oscilaba entre 10 y 30 dólares.

Arquímedes Bedoya, director del equipo de los Canguros de Parque Lefevre, explicó que este año se adoptó un sistema de pago donde se clasificaban los jugadores en A, B y C. Quienes estaban en la A se les pagaba 30 dólares por partido, a los de B $20 y a los de C, $10.

Durante la pasada campaña cada equipo del CBS jugaba ocho partidos mensuales, lo que le representaba una paga de $80 para los de la clasificación C, $160 para los de la B y $240 para los de la A.

Jair Peralta, armador estelar de la selección nacional, que defiende su título del Centrobasket en México, aseguró que en la liga de ese país, donde ha jugado un canastero devenga un sueldo mensual entre $7 mil y $12 mil.

“Acá en Panamá esto no es un salario, sino un viático”, explica Eduardo Ottenwalder, director ejecutivo de la Federación Panameña de Baloncesto (Fepaba), quien agregó que esto se le paga a todos los jugadores como un beneficio, a pesar de que no son profesionales. En su concepto, sólo si la liga es profesional, se le debe pagar un sueldo a sus jugadores.

BÉISBOL CON ALGO DE GLORIA

En el béisbol, los peloteros reciben remuneraciones mejores, pero también hay casos donde tienen que jugar sólo por la camiseta. Así sucede, por ejemplo, en las provincias de Colón, Chiriquí Occidente, Panamá Oeste y Darién.

Las provincias con mayor poder económico le dan a sus peloteros salarios que van desde mil dólares por temporada -de al menos dos meses- hasta seis mil dólares, para los jugadores estrellas.

En la Liga Mexicana de Béisbol 2008, donde participaron los panameños, Rubén Rivera y José Macías, los jugadores tienen salarios de al menos $15 mil por mes.

FÚTBOL PARA SOBREVIVIR

El rango salarial de un futbolista que labora en la liga semiprofesional de Panamá oscila entre los 350 y 1,200 dólares al mes en los equipos grandes. Eso le garantiza a los jugadores, durante los ocho meses que dura el campeonato (torneos apertura y clausura), ingresos entre 2,800 y 9,600 dólares.

Los salarios de los clubes chicos de Panamá, en su mayoría, no igualan al mínimo ($350) que pagan los equipos grandes.

Orlando González, directivo de la Anaprof, organización que realiza el torneo local, sostiene que algunos clubes -en común acuerdo con los jugadores- dividen el monto total de sus ingresos entre los 12 meses. Eso, asegura González, le garantiza al jugador un pago mensual durante todo el año, aun cuando la temporada haya finalizado.

En Costa Rica la remuneración económica cambia de inmediato. El salario mínimo es de $400 para los clubes chicos; sin embargo, en otros oncenos como el campeón Saprissa hay jugadores que llegan a ganar hasta $12 mil por mes.

Ni hablar del balompié azteca. La liga que tiene en sus filas a los istmeños Felipe Baloy, con los Rayados de Monterrey y a Blas Pérez, con los Tigres UANL, por lo mínimo están ganando $30 mil mensuales, más otros beneficios como auto, casa, viáticos e incentivos por clasificaciones del equipo.

(En este trabajo colaboraron los periodistas Rogelio Adonican, Roberto Quelne y Daniel Alonso).