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02 de Jun de 2020

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Mis inolvidables Series Mundiales

Y es que en el Coca Cola, nos esperaban el Tablero Magnético, los balines de acero y el chinito limpiao. Íbamos a gozar de otra Serie Mu...

Y es que en el Coca Cola, nos esperaban el Tablero Magnético, los balines de acero y el chinito limpiao. Íbamos a gozar de otra Serie Mundial de Béisbol.

Antes habíamos conocido a los legendarios Yanquis, gracias a unas ruidosas transmisiones radiales que por Onda Corta, realizaba la Cabalgata Deportiva Gillete con sus inolvidables voces: Buck Canel, Felo Ramírez, El Monsieur de la Cavaleri y otros que nos llevaron de la mano y de su voz a un fanatismo delirante por los Mulos de Manhattan.

Gracias a esa parafernalia de la época y que no cambiamos por la de ahora, vivimos el Juego Perfecto de Larsen; las hazañas del cuarto bate panameño Héctor López; conocimos a Mickey Mantle y a Yogi Berrra, al jonronero Roger Maris, a Rizzuto y a Martin. A todos. A los que después vimos en vivo y en carne y hueso en Cooperstown.

En este viaje fantástico por nuestra memoria, recordamos a esos famosos Yanquis que hicieron historia en la Catedral del Béisbol.

Y los de no tan atrás; Henderson, Winfield, Piniella, Gidry, Kelly, Munson, el inolvidable Catfish Hunter y el Ganso Goosage, el jonrón de Bucky Dent en juego extra con que los Yanquis dejaron a los Medias Rojas.

Una época gloriosa en que sin muchos títulos y campeonatos los Yanquis hicieron sonar sus nombres con la intensidad y el ruido de otras épocas. Y señores, yo me las sé todas. Pero no las puedo contar todas.

Como me sé las más recientes. Con nuestro Mariano a la cabeza. Con Wetelland, con el santeño Ramiro Mendoza, con Tino Martínez y Paul O Neill, con el Rocket Roger Clemens, con Alex, con Jeter y Bernabé a quien, al igual que otros, no los trataron muy bien. Son tantos esos Yanquis y tantos los recuerdos y sus hazañas que cuartilla y media no me alcanzan.

Los números, fechas, campeonatos y todo lo que tengamos que resaltar de los Yanquis es historia conocida. No vale la pena recordar lo que todo el mundo no olvida. Hoy la triste realidad es que el vetusto Yankee Stadium se va y es lógico que se lleve su materia más nunca sus recuerdos. Porque después de 86 años de servicio a la Gran Carpa, nadie es capaz de archivar semejante coliseo, con sus nombres y conquistas.

Ahora, el famoso Bronx de Nueva York disfrutará de un nuevo Yankee Stadium con las extravagancias que MIL TRESCIENTOS MILLONES pueden construir.