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26 de Jan de 2021

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Jugando a nada

Tras el fiasco con El Salvador en las eliminatorias mundialistas, la selección panameña llegó a la Copa de Naciones con la esperanza de ...

Tras el fiasco con El Salvador en las eliminatorias mundialistas, la selección panameña llegó a la Copa de Naciones con la esperanza de retomar la confianza perdida y de comenzar la nueva era bajo la tutela del estratega inglés Gary Stempel con el pie derecho, algo que no se pudo ver en los dos primeros compromisos del onceno canalero en la primera fase del torneo.

En el primer partido, si bien es cierto que Panamá no mereció ganar, tampoco ameritaban el 3 a 0 que les propinó Costa Rica. Los canaleros tuvieron un mejor manejo en el mediocampo, y mostraron un orden satisfactorio en la zona medular. Pero, los fantasmas volvieron a aparecer, y se repitió la historia que hemos vivido infinidades de veces.

Las claras ocasiones de gol que tuvieron, fueron igualmente desaprovechadas, y no pudieron inaugurar las redes en el torneo centroamericano. En el otro extremo de la cancha, los costarricenses aprovecharon al máximo los errores defensivos de la zaga istmeña, la cual dejó una imagen de vulnerabilidad e inseguridad.

El conductor del juego, Nelson Barahona, demostró por que es considerado como uno de los jugadores más talentosos en el fútbol nacional, sin embargo, a la hora de distribuir la esférica, no pudo alimentar efectivamente a la delantera.

Contra Guatemala, a pesar del triunfo, Panamá regresó a los viejos tiempos, cuando la única estrategia de juego era poner el balón en el área contraria cada vez que se podía a ver si la delantera podía concretar algo. Joel Solanilla, protagonista en los balonazos canaleros, mostró una gran ausencia de manejo de balón, y se convirtió en uno de los puntos débiles de la parte defensiva.

La mediacancha no existió, exceptuando a Víctor Herrera, quien desestabilizó a la defensa chapín cada vez que descargó por la banda izquierda. Nelson Barahona no se hizo sentir, y desapareció ante una zona medular guatemalteca que trató de demostrar que ellos también saben pegar. Amílcar Henríquez, quien contra Costa Rica fue uno de los protagonistas, sacrificó sus funciones ofensivas para tratar de ayudar a Manuel Torres, quien lució bastante errático en sus labores de contención.

Pero, el problema grave que mostró Panamá ante Guatemala, fue la ausencia de un planteo táctico. Los jugadores casi nunca jugaron de memoria, sacando a relucir el poco ordenamiento establecido por el inglés Gary Stempel. Si bien es cierto que la injusta expulsión de Víctor Herrera fue un factor preponderante en la inestabilidad istmeña, en los 35 minutos que jugaron once contra once, no hubo juego en bloque, y a salvo del mismo Herrera, Panamá no tenía un plan ofensivo. Y aún cuando Guatemala prefirió golpear antes de jugar, en los pocos destellos de fútbol que tuvieron, mostraron un equipo más dinámico y más táctico que los rojos.

Lo cierto es que si Panamá tiene aspiraciones de ganar la Copa de Naciones, Stempel tendrá que tomar medidas en el planteo, ya que Honduras, aparte de tener la ventaja de localía, mostró un gran juego en la ronda de grupos.