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02 de Ago de 2021

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El ‘Rockero’ Alcázar y su gran entorno de boxeo

PANAMÁ. Sesiones de guanteos, de los sacos, de guanteletas, peras, gritos de instrucciones, sobrepasan la frontera del gimnasio y cauti...

PANAMÁ. Sesiones de guanteos, de los sacos, de guanteletas, peras, gritos de instrucciones, sobrepasan la frontera del gimnasio y cautivan la atención de todo aquel que esté cerca. El bullicio es como una invitación que pocos pueden ignorar.

Dentro del gimnasio hay mucha actividad. En el centro hay un ring de boxeo en óptimas condiciones y sobre su lona celeste el jamaicano, ahora radicado en Panamá, Nicholas Walters (7-0-0, con 5 KO’s) intercambiaba golpes con su sparring en una sesión de guanteo. Muy de cerca Celso Chávez supervisaba todo.

En una esquina el reconocido entrenador Rigoberto Garibaldi daba instrucciones sobre cómo pegarle al saco y como desplazarse aprovechando los espacios. De pronto, un tumulto de niños seguía a una persona. Se trataba de Anselmo “Chemito” Moreno (24-1-1, con 8 KO’s), actual campeón mundial gallo de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), quien recién llegaba al gimnasio para entrenar. ”Lo mismo pasa cuando llega Rica” (Ricardo “Maestrito” Córdoba 34-1-2, con 21 KO’s), pero hoy él no viene porque partió esta mañana rumbo a Miami, Florida, para promocionar su próxima pelea”. Me dijo Celso Chávez, quien es el entrenador de Moreno y Córdoba. El “Maestrito” es el campeón mundial supergallo de la AMB.

Un coro estruendoso de “dale? jainnnn, abajo y arriba” se apoderó del gimnasio. En un instante los boxeadores, entrenadores y fanáticos se acumularon en una esquina. Ocurría que Ezequiel Asprilla (4-11-1, con 2 KO’s), aguerrido boxeador del barrio, tenía un feroz intercambio de golpes con un joven novato haitiano que le servía como sparring. ”Se está cayendo? dale dale?.pégale abajo”, gritaba la gente. Potentes volados de derechas y explosivos uppercuts se estrellaban en la anatomía de los boxeadores. “Tiempo” gritó un entrenador mientras sujetaba su cronómetro, inmediatamente se detuvo la acción con un choque de guantes y las personas se dispersaron. Unos veían entrenar a “Chemito”, otros se sentaban en las gradas y los que entrenaban volvían a lo suyo.

Aun impresionado con tanta emoción, Celso Chávez me conversa. ”Eso no fue nada. Si hubieras llegado antes habrías visto el gimnasio totalmente repleto, como en los tiempos de antes”. Resulta que una fogosa sesión de guanteo entre el boxeador del barrio José “La Mosca” Castro (2-1-0, con 2 KO’s) y el haitiano radicado en Panamá, Evens Pierre (5-0-0, con 4 KO’s) detuvo toda la acción del gimnasio. Fue tan fuerte el intercambio de golpes entre ambos púgiles, que Castro terminó noqueado.

”Es verdad, yo lo vi.” Me comentó una señora sentada en las gradas con una niña dormida en sus piernas. ”En el estadio del frente estaban practicando béisbol y todos pararon y quedaron metidos en el gimnasio viendo el boxeo”, agregó la señora.

Caminando por el gimnasio observé entrenando a toda máquina a varios amigos, Gabriel “Piolo” Dorado, Humberto “Chino” Peña, Marcos Zuñé, Armando “Policía” Córdoba entre muchos más, hasta vi a haciendo abdominales a un niño no mayor de 8 años, quien quiere ser boxeador y llegar a campeón del mundo. También me encontré con Alfonso “Huracán” Mosquera con quien conversé de su futuro en el boxeo, pero esa es otra historia.

Transcurrido cerca de dos horas, terminé la asignación y visita al gimnasio. Entre saludos y bromas me despedí de boxeadores y entrenadores prometiendo asistir a la próxima cartilla de boxeo, donde verán acción para poner a prueba todo lo practicado en el gimnasio de Curundú.