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30 de May de 2020

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Una actuación heterogénea

Muchos panameños con poco conocimiento del deporte en general daban por descontado que nuestra numerosa delegación sería la virtual gana...

Muchos panameños con poco conocimiento del deporte en general daban por descontado que nuestra numerosa delegación sería la virtual ganadora de los IX Juegos Deportivos Centroamericanos. Otros confiaban en que disputaríamos el primer lugar con los salvadoreños y costarricenses; mientras que un grupo más selectivo y conocedor del nivel de las competencias centroamericanas presagiaba los fracasos en muchos de los deportes individuales, por la falta de preparación y roce internacional y por el reducido número de atletas inscritos en algunos deportes, como fue el caso del taekwondo, lucha, pesas, natación femenina y judo, entre otros. La ausencia de Guatemala, potencia en el área y ganadora de los últimos certámenes, auguraban a Panamá una mejor posición en el medallero de estos juegos; sin embargo, los resultados finales nos hacen ver claramente lo lejos que estábamos de ganarlos por tercera vez en la historia de los mismos.

Los países participantes, con excepción de Belice y probablemente Nicaragua, en algunos de los deportes, vienen a estas justas deportivas por lo menos con un año de preparación. Sus atletas se mantienen en constantes topes internacionales, gracias al apoyo de sus respectivos comités olímpicos y federaciones deportivas, aunado a la inversión gubernamental. En los deportes colectivos, como el baloncesto masculino, béisbol, softbol, voleibol masculino, eran esperadas la medallas doradas, a las cuales se sumaron las del baloncesto y el softbol femenino. El baloncesto de varones nos decepcionó por la aparatosa derrota sufrida ante Nicaragua, que a la postre se alzó con la de oro.

La confianza y la falta de planificación con respecto al estado de los equipos del área nos llevó a seleccionar apuradamente a un equipo que sólo entrenó por espacio de quince días para participar en el torneo de baloncesto de estos juegos deportivos. En el atletismo y en la natación, a pesar de que Panamá ocupó el primer lugar, se pudo ver el bajo rendimiento de muchos atletas en comparación con las otras delegaciones participantes. Los atletas de élite, como es el caso de Saladino, Ferri, Middlenton, Bowen y Edward, en el atletismo, y Crespo, Castillo y Boden, en el nado, sacaron la casta por Panamá. En el caso de la natación quedaron evidenciados los problemas que afronta la federación con algunos de los clubes, ya que tuvieron que presentar en las competencias femeninas a atletas de 12 y 14 años para enfrentar a rivales de mayor edad y más trayectoria. ¿Es que no contamos con atletas con mayor roce internacional? A pesar de su esfuerzo, estas atletas finalizaron sus competencias muy distantes de las medallistas. Es decir, no debieron tomar parte en estas justas. Este certamen es competitivo, no de preparación.

Igual situación se vio en el taekwondo, cero medalla de oro, pocos atletas y la rivalidad de la federación con la asociación y clubes. Estamos perdiendo nuestros grandes valores deportivos por estas luchas intestinas. Ya es tiempo de enderezar la carreta y que miremos el deporte como una forma de engrandecer al país y no la forma de lucrar de él. Nos quedan más de dos años para soñar con ganar nuevamente estos juegos, máxime si repetimos nuevamente como sede de los mismos ya de manera global en el 2013. Los Juegos Centroamericanos y del Caribe, que tiene como sede la ciudad de Mayagüez, Puerto Rico, es la competencia más seria que se nos avecina este año. Esperamos que lleven únicamente a atletas que sean poseedores de las marcas mínimas para pelear medallas, en el caso del atletismo y la natación, y en cuanto a los equipos colectivos, estos deben iniciar cuanto antes una preparación planificada para estar a tono en ese certamen, donde el nivel de competencia será mucho más alto que el de los juegos centroamericanos.