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02 de Feb de 2023

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El campeón del mundo tiene un camino fácil

PANAMÁ. El Grupo F es de los pocos de Sudáfrica que no cuenta con tres selecciones con chances claras para pasar a octavos de final; tod...

PANAMÁ. El Grupo F es de los pocos de Sudáfrica que no cuenta con tres selecciones con chances claras para pasar a octavos de final; todo lo contrario, el campeón del mundo del 2006, Italia, tiene todo para clasificarse a la siguiente fase, como lo ha hecho en los 17 mundiales que ha disputado, mientras que la incógnita está planteada en el segundo lugar.

De los tres equipos restantes, Paraguay y Eslovaquia serán, sin duda, quienes luchen por ese boleto que los deposite entre los 16 mejores del certamen, y Nueva Zelanda, que juega su segunda Copa del Mundo, buscará, al menos, sumar algún punto.

A DEFENDER LA COPA

Italia tiene un camino más fácil hacia los octavos que el que tuvo en el 2006 cuando se coronó campeón.

El estratega Marcello Lippi conformó un plantel con jugadores con experiencia y que levantaron la copa en 2006, con quienes espera coronarse por quinta vez en mundiales.

UN EQUIPO BIEN BALANCEADO

Los paraguayos llegan a Sudáfrica tras realizar su mejor eliminatoria en la historia, donde ganó diez partidos, empató tres y perdió cinco, para quedar en la primera plaza empatado con Brasil y Chile.

Además de su característico poder defensivo, en esta oportunidad Paraguay cuenta con una gran ofensiva, con veloces volantes y eficientes delanteros que no perdonan. Los sudamericanos son los favoritos a quedarse con la segunda plaza.

EL TERCERO EN DISPUTA

En su primera Copa del Mundo como nación independiente, Eslovaquia cuenta con un plantel duro, con jugadores de gran resistencia física y que basan su juego en el contraataque.

Con sustento en jugadores experimentados como Marek Mintal, dos veces elegido el mejor jugador del año de su país y que hasta esta temporada vistió la camiseta del Nuremberg alemán, y el ex delantero del Lille Robert Vittek, buscarán afianzarse en le grupo.

NADA QUE PERDER

Ser el más débil de un grupo a veces puede jugar a favor para un equipo como Nueva Zelanda, ya que no tiene que demostrar nada a nadie y puede jugar sin presión.

Los campeones de la última Copa de Oceanía cuentan con un plantel ágil y rápido por los laterales, y que presenta un juego similar al de los australianos. No llega como favorito, pero fácilmente puede cambiar el destino del grupo al rescatar algún empate o, quién sabe, una victoria.