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23 de Apr de 2021

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No es cuestión de técnico

Luego de estar un tanto apartado del periodismo deportivo, no he querido dejar pasar por alto un tema que despierta inquietud, ahora que...

Luego de estar un tanto apartado del periodismo deportivo, no he querido dejar pasar por alto un tema que despierta inquietud, ahora que se percibe un aroma a polémica, ante la designación del nuevo técnico del seleccionado nacional. Algunos círculos periodísticos abonan el terreno de la discordia, propiciando una guerra verbal de baja intensidad entre Martinelli y Alvarado, a sabiendas de que la FIFA es clara en sus parámetros y no permite la intervención de los gobiernos estatales en sus asuntos. La elección del DT es responsabilidad de la Fepafut; sin embargo, el Estado puede brindar su aporte económico sin necesidad de inmiscuirse, y evitar la engorrosa sanción internacional donde la balanza se inclina a favor de Alvarado. Enfatizo, el problema no es quién sea el conductor, porque aquí puede venir a dirigir el más laureado del balompié internacional y con sueldo millonario, pero el resultado será el de siempre. Primero se debe trabajar en una sólida infraestructura y profesionalismo en todos sus niveles, desde dirigentes hasta jugadores, para luego pensar en una cita mundialista. Aquí tenemos una triste y dura realidad económica, porque una vez concluya el torneo local ningún jugador recibirá remuneración alguna, hasta tanto no se inicie el próximo campeonato. Tres meses en los que seguramente llenarán las vacantes laborales de empresas constructoras. La LPF vino a maquillar un tanto el panorama, buscando hacer más atractivo el torneo; aunque sólo de manera administrativa, porque la situación de los equipos continúa sin dar un giro significativo. Contrataciones de jugadores extranjeros sin previa prueba física, salarios no acordes con su realidad competidora, frágil estructura administrativa y nula capacidad atlética, como también pretemporadas inadecuadas. En fin, una serie de factores que conjugados entorpecen el fomento del profesionalismo. Resulta incomprensible que en más de dos décadas de un supuesto ‘fútbol profesional’, ningún equipo tenga estadio propio para desarrollar la infraestructura requerida para tener un ‘status’ de club. Es más factible continuar arrendando los coliseos que construir uno propio. ¿Pero qué ocurrirá el día en el que el INDE se abstenga de ceder los estadios? ¿O en caso de aplicar su proyecto de aumentar el alquiler? Por otro lado, desde hace algún tiempo se dejaron de realizar las pruebas de dopaje. Un padecimiento que viene atormentado el ámbito mundial y del cual Panamá no escapa. No hablo de sustancias psicotrópicas, sino de aquellas que alteran el rendimiento, y que al faltar una tecnología médica moderna son indetectables. Panamá tiene un extenso camino por delante antes de pensar en la fase final de una Copa del Mundo. De nada vale llegar, lo que importa es triunfar. Deseo que no vuelva a ocurrir lo del seleccionado U-20 que en Emiratos Árabes y Holanda salió por la puerta de la ignominia. La liga tiene que ser más competitiva, con nuevo formato, dejando a un lado el absurdo de combinar el sistema de todos contra todos, para luego continuar con semifinales, que sólo benefician a los equipos mediocres.