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19 de Sep de 2019

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Una docena de curiosidades peruanas

La capital peruana está bien señalizada. Es fácil encontrar las vías y las calles. Cada inmueble cuenta con un número de identificación. Los letreros muestran uniformidad física. Los peruanos no hablan de ‘cerca del palo de mango' o ‘detrás del taller de pintura', como es lo típico en Panamá

En Lima solo funciona una línea del metro, que ya está congestionada. La línea 2, apenas en etapa de planificación, recorrería desde el centro citadino hasta la región del Callao.

A los periodistas que asisten a los XVIII Juegos Panamericanos, que se realizan en la capital del país incaico, les ha llamado la atención varios aspectos relacionados con la vida diaria que deben lidiar los ciudadanos limeños.

De inmediato se detalla algunas de esas coyunturas culturales que, mediante una comparación con la metrópoli panameña, pueden servir para mejorar una que otra situación en la ciudad de Panamá: 1. Banderas. En Lima se aprecia por doquier los rojiblancos pabellones. Balcones, empresas, oficinas públicas, negocios, autobuses muestran estandartes nacionales. Cuando se pregunta si esta proliferación de banderas está vinculada con la reciente fecha de independencia (28 de julio), la respuesta siempre es la misma: puede que haya un pequeño incremento, pero lo usual es que el peruano demuestra su patriotismo a través del flamear del símbolo más representativo.

2. Emolientes. Por todas las avenidas se aprecian los puestos de venta que ofrecen una variedad de brebajes realizados con hierbas y otros productos naturales. Para combatir males como gripe, afonía, dolor corporal, migraña y hasta males menstruales, estas pócimas son muy populares. A diferencia de aquellos kioscos que venden mercancía seca, empaquetada o embotellada, los vendedores de emolientes deben usar guantes y cobertor para nariz y boca.

3. Aforo. Hasta el establecimiento más pequeño y humilde cuenta con un letrero que advierte sobre la cantidad de personas que puedan ingresar al lugar. En el centro comercial Polvos Azules, por ejemplo, se observa avisos de que hasta dos personas pueden permanecer en un pequeño puesto de venta con una dimensión de 1 X 1 metros cuadrados.

4. Sangucherías. Es un vocablo típico del Perú para denominar a los negocios que se dedican a preparar emparedados o sándwiches (esta última versión es reconocida por la Academia). Es probable que se trate de una traducción distorsionada del inglés que se ha mantenido con el correr de los tiempos.

5. Discriminación. Es perceptible en negocios como almacenes, discotecas, restaurantes o refresquerías la incorporación de un letrero, con apreciable tamaño, que informa sobre la ordenanza (decreto) oficial que prohíbe prácticas segregacionistas. Es que el Perú es una sociedad multiétnica, multirracial y pluricultural. Entre amerindios y mestizos alcanzan casi el 80% de la población total. Por ello resulta inconcebible que el 12% de la población blanca tenga poder de veto sobre los demás grupos étnicos. El Estado peruano reconoce 72 grupos etnolingüísticos agrupados en 16 familias lingüísticas.

6. Tiempos. Los semáforos y las luces para regular el paso peatonal muestran relojes digitales para anunciar cuántos segundos restan para avanzar o detenerse. Como es obvio, los avances están iluminados con el color verde y las detenciones con el color rojo. Al menos, en comparación con los semáforos de Panamá, los peruanos muestran más destellos de inteligencia.

7. Nomenclatura. La capital peruana está bien señalizada. Es fácil encontrar las vías y las calles. Cada inmueble cuenta con un número de identificación. Los letreros muestran uniformidad física. Los peruanos no hablan de ‘cerca del palo de mango' o ‘detrás del taller de pintura', como es lo típico en Panamá.

8. Parques. Es notorio el cuidado que reciben estos sitios para el esparcimiento público. Los jardineros municipales dan lo mejor de sí. Césped verdoso y flores multicolores alegran el entorno limeño.

9. Resaltos. Conocidos en Panamá como ‘policías muertos', estos abultamientos en las calles responden fundamentalmente al deseo de las autoridades para evitar accidentes de toda índole. El conductor limeño es proclive hacia el manejo desordenado. Y una fórmula para evitar desmanes es disminuir la velocidad a la fuerza a través de estos resaltos.

10. Estaciones. En Lima solo funciona una línea del metro, que ya está congestionada. La línea 2, apenas en etapa de planificación, recorrería desde el centro citadino hasta la región del Callao, que posiblemente represente hasta el 40% del tráfico urbano. No se puede decir que las estaciones de la línea 1 son feas, pero, en comparación con las del metro de Panamá, estas presentan un mejor acabado y, seguro, son hasta más funcionales.

11. Taxis digitales. Para los limeños es una bendición contar hoy con sistemas virtuales de transporte selectivo. Uber y Cabify, por mencionar solo a dos de estas empresas, representan la seguridad de que no se producirán ningún hecho delictivo. Además, la tarifa por su uso está predeterminada para evitar especulaciones y abusos. Los medios de comunicación registran a diario un sinnúmero de fechorías cometida por taxistas (¿o taxeros?).

12. Independencia 2. El Lima Convention Center (LCC) fue inaugurado el 1 de octubre de 2015 durante la administración del presidente Ollanta Humala. Es una obra que llena de orgullo a los limeños. Este edificio lleva el nombre ‘27 de enero', cuando, en el año 2014, se conoció el histórico fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que definió la delimitación marítima entre Perú y Chile.

Los peruanos admiten que esta fecha es la más importante, solamente detrás del día de la independencia de España.