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- 23/12/2020 00:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️Se ha cerrado la temporada de la primera división del fútbol nacional otorgando los títulos de sus dos certámenes del año: Torneo Edición 2020 LFF (Liga Femenina de Fútbol) y Torneo Clausura 2020 LPF (Liga Panameña de Fútbol). Ha quedado de manifiesto la voluntad y el enorme esfuerzo de todo el entorno futbolero: dirigentes, clubes, patrocinadores, personal administrativo, entrenadores, jugadores, asociación de futbolistas, etc., lo cual es muy valioso.
Se culmina un año, como era lógico esperar, con un nivel competitivo con un notorio bajón por los estragos ineludibles de la pandemia. El Atlético Nacional se ha alzado con el galardón de la Liga Femenina de Fútbol (LFF), tras su victoria 2-1 en la final ante el Tauro F.C. el jueves pasado, su segundo campeonato después del obtenido en 2017, culminando con éxito una meritoria campaña. El Tauro F.C. ha estado nuevamente cerca de la obtención de un trofeo que le sigue siendo esquivo, a diferencia del plantel masculino en donde es uno de los protagonistas relevantes con 15 títulos.
Fue un torneo corto, relámpago, con menos equipos participantes, pero cumplió ajustadamente con las directrices de la FIFA encaminadas a impulsar y mantener mundialmente la actividad femenina en este deporte.
El fútbol femenino panameño, que vivió su mejor exposición internacional durante el año 2018 cuando conducido por el técnico argentino Víctor Suárez estuvo cerca de clasificar a la Copa Mundial Femenina Francia 2019 y consiguió un cupo para participar en los Juegos Panamericanos Lima 2019, frenó su avance y pareciera estar en una etapa de imprecisiones administrativas desde la Fepafut, el ente rector del fútbol nacional, que hacen temer la posibilidad de que entre en un periodo de estancamiento.
Sería saludable conocer los planes que se “cocinan” a lo interno para un relanzamiento, en especial las alternativas que se barajan para una mayor proyección nacional. Es entendible que en la estrategia financiera de algunos patrocinadores del fútbol nacional, que son tanto empresas comerciales como televisivas, no se perciba aún un retorno pronto y plausible en beneficios como para hacer una inversión significativa en el fútbol femenino, algo que sí pueden palpar en su vinculación al fútbol masculino.
Reconociendo esta circunstancia se debería procurar que la Liga Femenina tuviese una ventana televisiva permanente para sus partidos, aparte de los canales tradicionales. Por ejemplo, hubo un tiempo (2015-2017) en el que la Liga de Ascenso masculina alcanzó un nivel significativo de difusión debido al respaldo que se le brindó con la transmisión de los partidos por la señal de la televisión pública, SerTv. Esta Liga la tomaría luego un canal privado. Explorar opciones parecidas, debería estar con urgencia sobre la mesa.
A nivel de país, después del paso en falso a principios de este 2020 que supuso la eliminación de Panamá en el Preolímpico de la Concacaf, como posteriormente el retiro de la candidatura para realizar conjuntamente con Costa Rica el Mundial Sub-20 y la suspensión de este debido a la pandemia, se desconocen los planes de proyección de las selecciones femeninas en sus distintas categorías. Las expectativas se abrieron con la llegada del técnico panameño Kennet Zeremeta, quien ostenta un sobresaliente palmarés de logros fuera del país, pero la terminación de su corto ciclo dejó un halo de frustración. Sería provechoso un informe que abordara algunas de las recomendaciones que hizo en su conferencia de prensa virtual, realizada por las redes sociales el pasado 17 de diciembre.
Por encima de los inconvenientes esperados en el Torneo Clausura 2020, LPF dejó entre sus aportes haber mostrado ante la ausencia obligada de muchos jugadores con recorrido, un grupo de jóvenes con una interesante evolución deportiva. Algunos de ellos seguramente pasarán de ser una opción a contar con una mayor convocatoria en la titularidad de sus equipos.
En esta versión express de la Liga Panameña de Fútbol (LPF), el pasado domingo el CAI (Club Atlético Independiente) estampó en su camiseta la tercera estrella, al derrotar 3-1 al San Francisco. Fue una final con pasajes interesantes, exponiendo a dos equipos que pretendieron resolver el partido en el tiempo de juego estipulado, no apelando a reservarse para llegar a la tanda de penales a fin de determinar el campeón. Hubo entrega total, mermada en parte por el anticipo de una hora en el horario programado inicialmente, que les impuso un abrasante sol, un desgaste mayor.
El CAI aprovechó los espacios dejados por 'los monjes' en el centro del campo durante el primer tiempo, para imponer su ritmo con llegadas de mayor claridad al arco defendido por el guardameta Eric Hughes, quien fue exigido y vio cómo se rompía el marcador del encuentro en su portería con el primer gol al minuto 21 del primer tiempo.
En el segundo tiempo, el San Francisco varió su táctica, al igual que cambió de intérpretes al sustituir a varios jugadores; su buen juego salió entonces a relucir. Sin embargo, la ansiedad generada por el marcador en desventaja, la falta de serenidad a veces, la reacción tardía ante los rebotes concedidos por el arquero rival en otras, o la falta de suerte que tampoco los acompañó, le redondearon la tarde al CAI. Con el San Francisco jugado al ataque en busca del empate, el 2-0 del CAI llegó por un penal correctamente sancionado y ejecutado con precisión.
Creció la emotividad con el descuento de los monjes al anotar y poner la pizarra 2-1, agregando dramatismo a los últimos minutos, pero un error garrafal del árbitro central, concediendo un nuevo penal al CAI en una desatinada interpretación de esta regla, dio anticipadamente por terminada la contienda con un 3-1 inalcanzable. Sería recomendable que los árbitros panameños escucharan los audios del VAR de la Copa Libertadores de América, que difunde la Conmebol tras cada jornada. Aunque no utilicemos aquí el VAR, les permite apreciar la exposición de criterios para juzgar una jugada de penal sancionada con las nuevas reglas. El último penal le restó algo de brillo a la final, aunque el CAI fue superior y un merecido campeón.
Si no le dan reversa a lo difundido en noviembre pasado por la Fepafut, esta ha sido la última versión de la Liga Panameña de Fútbol en este formato de competición. A partir del torneo Apertura 2021 se apostará por un cambio radical con 12 clubes participantes, en lugar de los 10 actuales, asumiendo el concepto de franquicias para regionalizarlo adecuadamente. Entre las franquicias se incorporarán el AD Veraguas y el Herrera F.C., con 16 fechas en disputa en el calendario y la división en dos conferencias: este y oeste, en la que no se enfrentarán todos contra todos. El propósito de innovar buscando crecer es válido, esperemos que haya sido bien evaluado, ojalá acierten.
La Fepafut ha anunciado dos compromisos amistosos de la Selección Mayor en condición de visitante desde el comienzo de 2021. El primero, el 19 de enero ante la selección de Martinica, en Fort de France, y el segundo el 22 de enero frente a Guadalupe, en Les Abymes.
Los encuentros se presentan como un acertado itinerario, siempre que el entrenador Thomas Christiansen los asuma convocando a los jugadores cuyos nombres tienen ya la jerarquía para integrar el posible plantel titular que afrontará la primera fase de la eliminatoria de la Concacaf para Catar 2022.
Si el enfoque se dirige a que el entrenador siga en la fase de observación de jugadores para seleccionar, como en las giras de este año por Costa Rica y Austria, entonces se puede incurrir en extraviar la ruta antes que ir marcando el camino, pues el primer partido oficial está agendado para el cercano 25 de marzo ante Barbados.
Por sus características de juego y la región en la que compiten, ha sido una elección acertada pues tanto Martinica como Guadalupe se aproximan al perfil de tres de los cuatros rivales caribeños: Barbados, Dominica y Anguila, que integran el grupo D liderado por Panamá, conjuntamente con República Dominicana. Si la gira de enero incluye a los jugadores lógicos que tendrían que estar y se acompaña con resultados aceptables, una parte de la cuota de optimismo de la afición que ha ido perdiendo la selección se comenzará a recuperar.