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- 13/09/2009 02:00
PANAMÁ. El 5 de mayo de 1904, Denton True Young, mejor conocido como “Cy”, lanzaba el primer juego perfecto en la historia de las Grandes Ligas.
Si bien era la primera vez que alguien lograría la complicada hazaña, en aquel momento, todo el mundo entendía que a este regordete lanzador derecho, le correspondía iniciar este hito, ya que lo que había demostrado en la lomita en sus años como profesional, lo perfilaban como una de las leyendas que perduraría por siglos en los libros de las mayores.
Denton Young nació en Newcomerstown, en Ohio, el 29 de marzo de 1867, siendo el primero de los cinco hijos de McKinzie Young Jr. y Nancy Miller.
Creció en la granja familiar, en la que prefirió ayudar a tiempo completo luego de terminar el sexto grado escolar.
A pesar del trabajo en la finca, el pequeño Young aprovechaba cada momento libre que tenía para practicar béisbol, en aquellos años, jugando como segunda base.
Después de que muchos cazatalentos lo vieran, fue contratado para el equipo de Canton, en 1889, de las ligas menores, y en donde uno de los receptores le dio el apodo de “ciclón”, que sería más adelante acortado por “Cy”.
Tras sorprender con su impresionante recta en Canton, las Arañas de Cleveland, un equipo de las Grandes Ligas.
En 1892, el dominio de Young se evidenciaba cada vez más, y ocupó el primer lugar de la Liga Nacional en victorias y efectividad.
En 1899, el dueño de las Arañas compró también el equipo de San Luis, al que transfirió las mejores figuras de Cleveland en un intento por hacer más competitiva a dicha organización.
Tras dos años en San Luis, Young fue transferido a los Americanos (Medias Rojas) de Boston por 3,500 dólares, un equivalente a 90 mil en esta época.
En su primer año con el nuevo equipo, el derecho amasó 33 victorias y una efectividad de solo 1.62, con 158 ponches, lo que le valió para ganar la Triple Corona de la Liga Americana.
Su gran dominio en la lomita fue pieza fundamental en la coronación de Boston en la primera Serie Mundial de la era moderna, en la que vencieron por cinco juegos a tres a los Piratas de Pittsburgh.
En 1908, a sus 41 años de edad, una base por bola le prohibió a Young su segundo juego perfecto, lo que demostraba que aún con el pasar de los años, seguía teniendo el talento que lo había hecho el mejor lanzador de aquella época.
En 1909, el serpentinero fue enviado a los Naps (Indios) de Cleveland, con quienes estaría hasta mitad de 1911, cuando fue transferido a los Cuatreros de Boston, equipo con el que se retiraría al final de esa temporada.
Luego de dejar la pelota, Young se mudó hacia su granja en su pueblo natal, donde permanecería hasta el 4 de noviembre de 1955, cuando falleció a los 88 años.