El entrenador panameño dio su perspectiva sobre lo que podrá hacer Panamá dentro de la Copa del Mundo
- 12/09/2009 02:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️La solicitud de la sede de los VII Juegos Deportivos Bolivarianos fue el resultado de que todavía estaba latente, la euforia del éxito de los XI Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en nuestro país en 1970, y contando con las infraestructuras deportivas, era el momento propicio para rendar un tributo al Libertador de América, Simón Bolívar. Allí estaban los coliseos pomposos bautizados: Velódromo Nueva Generación, Polígono de Tiro El Renacer, Piscina Patria, y desde luego, el Estadio Revolución.
A diferencia del 2009, había un Comité Olímpico con un directivo con una trayectoria deportiva, en donde absolutamente nadie cobraba por servir al deporte, y el presidente del COP trabajaba. Sus integrantes: Lic. Carlos “Pepe” Vásquez (q.e.p.d.), Pres. Ing. Robledo Landero (vicepresidente), Prof. Francisco Hurtado (q.e.p.d), (Sec.), Lic. Melitón Sánchez (Tes.), Prof. Elías Arrocha (Fis), Sr. Luis García, (Voc.), y Virgilio De León (miembro del COI). Con un gobierno militar con una gran pasión por el deporte, se logró integrar un Comité Organizador presidido por el “TC” Florencio Florez, y un equipo capaz, que incluía a conocedores del deporte como: José Payito Paredes, Luis Pinto Arosemena, Lorenzo Romagoza, Agustín Díaz, Luis Bombito Romero, Melitón Sánchez, Damián Castillo (contralor), Fito Duque (DG del INCUDE), Sergio Rodríguez (alcalde), y Ricaute Salamín (director técnico). Este equipo era garantía de éxito.
En forma sorpresiva y quizás inesperada, el Pres. Ricardo Martinelli dijo en un programa de “TV”, que quería la sede de los JCA y del Caribe para Panamá, sin conocer que ya había sido otorgada a la ciudad de Guadalajara, México. Como dice aquel refrán que: “a falta de pan las tortas son buenas”, la consigna fue que se consiga la sede de cualquier torneo regional. Esto dio origen a la posición que abraza un administración de Pandeportes y del COP, sin experiencia en estos menesteres, y sin una evaluación seria de los pro y contras, coinciden en que es viable pedir la sede de los XVII Juegos Bolivarianos del 2013. Los VII JB de 1973, se dieron con 17 deportes: atletismo, baloncesto, béisbol, boxeo, ciclismo, esgrima, fútbol, gimnasia, judo, pesas, lucha, natación, clavados, polo acuático, softbol, tiro, voleibol, y boliche como exhibición. Ahora la ODEBO pide 24 deportes como mínimo, y alerto que los XVI JB van con 34 deportes. Otro aspecto importante, y al parecer no se está considerando, fue la responsabilidad de Panamá de participar en todos los deportes, y hacer un buen papel como país sede. Panamá ocupó un tercer lugar ganando un total de 96 medallas: 37 de oro, 30 de plata y 29 de bronce. En los 4 últimos JB, Panamá ha ocupado el último lugar.
Desde esa fecha hasta los XV JB de 2005, Panamá no ha vuelto a ganar 96 medallas. Sustento: En los VII JB de 1997 en Venezuela, ganamos 22 medallas, y en los XV de 2005, apenas 11 medallas. Panamá tenía un atletismo femenino de 1ª con Diva Bishop que ganó oro en 100 y 200 metros planos, Rosalía Abadía oro en 400 y 800 mts. planos, y ni hablar del relevo femenino 4 x 100. Las mujeres ganaron 5 de oro 2 de plata y 4 de bronce. El atletismo femenino está en un bajo nivel. Las pesas aportó 8 medallas de oro 7 de plata y 8 de bronce. ¿Ahora qué tenemos? Allí estaba Luis Rossi compitiendo en salto con pértiga, que ha desaparecido, lo mismo que lanzamiento de martillo, donde compitió René Lynch y Mario Maldonado. Por falta de uso se perdieron el velódromo y polígono de tiro. La dirigencia de turno gubernamental como voluntaria, invierten el tiempo en polémicas, y un COP que el pres. delega funciones y con pago, a un director ejecutivo.