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30 de May de 2020

Economía

Una visita no muy placentera

PANAMÁ. Cinco de la mañana en el Mercado de Abastos. Hora propicia para que los productores inicien la puja y repuja de su mercancía.

PANAMÁ. Cinco de la mañana en el Mercado de Abastos. Hora propicia para que los productores inicien la puja y repuja de su mercancía.

A esta hora, más de 20 camiones entrarán al mercado a tratar de colocar sus productos.

El lugar está distribuido en siete zonas (legumbres, frutas, granos y otros). Sin embargo, a la entrada del mercado no existe un letrero o mapa que indique la ubicación de estas áreas a los visitantes.

Si usted llega al mercado por primera vez, de seguro que tendrá que darle varias vueltas a la manzana, antes de encontrar lo que está buscando.

A pesar de la hora, un tumulto de compradores ya recorre el lugar. Los productos se exhiben en pequeños cubículos, otros están en el suelo y la mezcla de olores, es abrumadora.

Los espacios para transitar son reducidos y hacer un recorrido en automóvil se torna tedioso. Y es que el lugar como dicen los que aquí trabajan, “ya llegó a su máxima capacidad”.

Diego Jiménez es productor de la provincia de Chiriquí y comenta que el mercado no cuenta con cuartos refrigerados para almacenar productos perecederos.

Pero, a pesar de no estar de todo acondicionado, hay quienes piensan que vale la pena hacer el sacrificio y visitar el mercado para ahorrar algo y obtener productos frescos.

Aquí, la compra se hace directa a los productores. No hay que ser un experto en números para darse cuenta que los precios en este lugar están por debajo del que ofrecen los anaqueles de los supermercados.

Los vendedores explican que el valor de la mercancía varía de acuerdo a la temporada, pero algo sí es seguro, comenta unos de ellos, “los precios se etiquetan aquí”.

Terminamos nuestro recorrido, la gente sigue llegando y los productores se preparan para lo que pasará mañana...un nuevo día en el Mercado de Abastos.