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04 de Ago de 2021

Economía

Más comida, menos dinero

ESPAÑA. El tsunami alimentario. La tormenta perfecta. Las Naciones Unidas y el Banco Mundial hablaban así de la crisis alimentaria qu...

ESPAÑA. El tsunami alimentario. La tormenta perfecta. Las Naciones Unidas y el Banco Mundial hablaban así de la crisis alimentaria que asolaba a más de 30 países a mediados de 2008.

Subidas desorbitadas de los precios de trigo, maíz o arroz ponían en jaque a los países en desarrollo y encendían la mecha de los disturbios callejeros. En Europa y Estados Unidos se resumía en cestas de la compra más caras.

En los últimos meses, sin embargo, el coste internacional de cereales y lácteos vuelve a su cauce. La inflación se deshincha. ¿Ha amainado pues la tormenta? Los organismos internacionales piden precaución.

La libra de arroz cuesta menos, sí, pero la renta de las familias ha caído todavía más deprisa que su precio.

Las continuas subidas y bajadas del petróleo era un fenómeno al que ya estábamos acostumbrados. Sin embargo, que fueran los alimentos los que de una manera tan brusca tensaran la cuerda, resultó bastante inquietante a lo largo de 2008.

Tres años antes, el grupo de alimentos registraba una inflación interanual de entre el 3% y el 4%. En junio de 2008 llegó al 7.2%. Los productos de panadería subían más del 8%. La leche o la mantequilla cerca del 20%.

El dato de enero de este año, sin embargo, refleja finalmente un frenazo en los precios. Salvo alguna excepción, todos los productos moderan las subidas e incluso algunos han comenzado a retroceder. La caída del consumo, la bajada del precio del petróleo y la menor renta disponible han frenado la escalada.

MERCADO INTERNACIONAL

Las bajadas han llegado también a los mercados internacionales. En la Bolsa de materias primas de Chicago ha desaparecido el furor inversor de meses atrás, tras las mejores cosechas de 2008. El trigo, por ejemplo, que hace 12 meses se pagaba a 12 dólares el bushel de 54 libras, la pasada semana cotizaba cerca de 5.4 dólares, niveles similares a los de 2006. El maíz, que superó los 8 dólares por bushel, ahora se paga a cerca de 3.6 y muchos analistas hablan incluso de más bajadas, porque la demanda podría relajarse aún más, ya que la climatología favorecerá las cosechas en Argentina o Brasil.

En el caso del arroz, las caídas para algunas variedades no son tan acusadas, pero en general también superan el 20%. Tailandia, uno de los principales productores del mundo, ha reavivado incluso sus conversaciones con Vietnam para crear una especie de cártel del arroz, al estilo de la OPEP petrolera, según recogía Bloomberg. Quieren controlar los precios de las exportaciones, base de su economía, que aseguran que ya han caído hasta el 50% en unos meses.

Sin embargo, el Banco Mundial volvió el viernes de la semana pasada a lanzar un llamamiento sobre la preocupante situación de muchos países. Que nadie se relaje, pedía. Los alimentos bajan, pero la renta de las familias también lo hace. A un ritmo incluso más acusado. “Si bien gran parte del mundo está concentrado en rescates bancarios y en planes de estímulo, no deberíamos olvidar que la gente pobre de los países en desarrollo están más expuestos si sus economías flaquean”, advirtió el presidente, Robert Zoellick.

“No podemos olvidar que muchos países siguen sufriendo la crisis alimentaria, y para colmo, ya no es una prioridad política. Los países desarrollados prefieren darla por zanjada, prefieren limitarse sólo invertir en sus propios problemas”, coincide Carlos Galián, coordinador de la campaña de agricultura y alimentos de Intermón Oxfam. Desde esta organización puntualizan que aunque en las Bolsas los precios sean menores, a pie de calle no siempre se notan las bajadas. Las caídas en la Bolsa de Chicago reflejan que los alimentos ya no son un valor refugio para inversores que huían de las hipotecas basura. Como tampoco lo es ya el petróleo.