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27 de Jan de 2021

Economía

Indicadores temerosos e inestable

PANAMÁ. Desde que estalló la crisis financiera —hace ocho meses— el trabajo de los analistas se ha convertido en una verdadera pesadilla.

PANAMÁ. Desde que estalló la crisis financiera —hace ocho meses— el trabajo de los analistas se ha convertido en una verdadera pesadilla.

Predecir a corto, mediano o largo plazo el desempeño de las economías es ahora todo un reto, porque además de sus reputaciones como analistas financieros, está en juego la estabilidad de los sectores económicos del mundo que reaccionan según sus pronósticos.

Sin importar si trabajan para una calificadora de riesgo, un banco o un organismo internacional, el desafío es ser lo más precisos posible.

Para ello, solo dependen de los resultados de cada una de las actividades económicas que en ocasiones arrojan datos inexactos empapados de la especulación y el nerviosismo propios de una crisis.

LA MONTAÑA RUSA

La evidencia de que las cosas no están siendo tan fáciles se deja ver en las proyecciones que se han publicado en los últimos meses, que se ajustan al menos cada 15 días, y que cada vez son más pesimistas.

Uno de los tantos ejemplos los da la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) que en enero de 2009 calculó un crecimiento para América Latina de 1.9% y en febrero ajustó sus estimaciones a 0.3%. Igualmente lo han hecho el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

La vicepresidenta del BM para América Latina y Caribe, Pamela Cox, dijo hace una semanas que el crecimiento de la economía latinoamericana caerá a 0.3% en 2009. El año pasado se había pronosticado un 2.7%.

“Las previsiones han caído de tal modo que en enero se situaron en el 1% y ahora en febrero se han rebajado al 0.3%”, reconoció Cox.

Por su parte, el FMI en enero pasado vaticinó para 2009 un crecimiento económico del 0.5%, pero John Lipsky, número dos de la institución financiera, adelantó que se corregirá a la baja ese pronóstico.

Otro ajuste lo hizo el banco español BBVA que pronosticaba un crecimiento de 4.3% para América Latina, pero corrigió el dato a 1.8% debido a las previsiones de recesión global de la economía. En medio de todo esto, la consultora Standard & Poor's ha dicho que en la región, todas las señales apuntan hacia una marcada desaceleración.

COMPLICADO PANORAMA

La pregunta que muchos se hacen es ¿qué es lo que realmente está pasando? La respuesta aún no llega, pero lo que sí reconocen muchos expertos es que existe mucha especulación y temor en los mercados y las actividades financieras. Además advierten que esta crisis aún no ha tocado fondo. De hecho el FMI señaló hace unos días, que la recuperación “será lenta y penosa”.

Los efectos negativos ya se aprecian en la desaceleración del comercio internacional y la caída de los precios de los bienes primarios.

También se ve una fuerte disminución de las exportaciones —que está golpeando principalmente a economías abiertas como las centroamericanas y México—; una reducción de las remesas, menores ingresos por turismo —especialmente en el Caribe y Centroamérica—; y una disminución de los flujos de la inversión extranjera directa.

LOS QUE MÁS SUFREN

Según la Cepal, con la crisis global, los países más afectados este año serán México (-2,0% de crecimiento), Brasil (-1,0%), Costa Rica (-0,5%) y Paraguay (-0,5%), mientras que Panamá, Perú, Cuba y Bolivia podrían mantener un crecimiento positivo igual o superior al 3.0%.

En tanto, Ecuador y Chile anotarían un nulo aumento en su Producto Interno Bruto en 2009.

Panamá, aunque reflejará un ajuste frente al 9% de crecimiento alcanzado en 2008, sigue siendo la envidia de la región con un repunte que puede alcanzar el 4%.

En el caso de Panamá, Guillermo Chapman, ex ministro de Planificación y Política Económica, reconoció que los cambios en las proyecciones son producto de que la crisis ya está afectando las exportaciones de servicios que incluyen el Canal de Panamá, las reexportaciones de la Zona Libre de Colón, el turismo, el movimiento de contenedores, los servicios bancarios, entre otros.

¿QUÉ HACER?

La actual coyuntura pone a los países frente a la necesidad de implementar políticas contracíclicas pero, al mismo tiempo, enfrenta a las autoridades económicas con un panorama caracterizado por la falta de espacio macroeconómico para implementar medidas.

Los ajustes dependerán de las fortalezas y debilidades de cada nación. Por eso, el primer paso es reconocer que nadie escapará a la crisis.

Las últimas reuniones organizadas por los países desarrollados y en vías de desarrollo parecen dar luces de hacia dónde ir. Las propuestas a corto plazo están orientadas a crear planes de rescate para inyectar de capital a los sectores en peligro y tratar, a toda costa, de mantener a flote la mayor cantidad de compañías. Aún no hemos tocado fondo, pero con el desempleo, por ahora, es más que suficiente.