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31 de Mar de 2020

Economía

Furor ‘puntocom’

MADRID. John Calamos es un veterano de guerra. Durante la contienda de Vietnam pilotó un caza. Su fama, sin embargo, se la ha proporc...

MADRID. John Calamos es un veterano de guerra. Durante la contienda de Vietnam pilotó un caza. Su fama, sin embargo, se la ha proporcionado otro tipo de batalla, la que se produce a diario en los mercados financieros.

En 1977 fundó su propia gestora. El fondo estrella, Calamos Growth Fund, ha batido al 99% de sus rivales en la última década. Este historial hace que su opinión sea muy respetada en Wall Street. ¿En qué recomienda invertir ahora Calamos? Lo tiene muy claro: en tecnología.

Calamos apuesta por estos valores pese al rebote que acumulan. Desde enero el Nasdaq, índice que refleja la evolución de las compañías tecnológicas de Estados Unidos, sube un 35%, el doble que el S&P 500 y el triple que el Dow Jones.

“Queremos estar en negocios donde tengamos el viento a favor”, resume. En su opinión, la economía estadounidense afrontará una nueva era con un crecimiento económico “más lento”, lo que perjudicará sobre todo a bancos y empresas de consumo. “El mayor crecimiento económico fuera de Estados Unidos ayudará a las empresas tecnológicas en la medida que las compañías buscarán elevar su productividad”.

Desde sus mínimos de marzo, el Nasdaq sube un 68% y en lo que va de año más de 500 compañías del índice han doblado su valor en Bolsa. El optimismo sobre este sector también se nota en la valoración que han alcanzado algunas compañías que aún no cotizan.

EL GRAN TWITTER

La última ampliación de capital de Twitter, por ejemplo, tasa la web de mensajes cortos (140 caracteres como máximo) en 1.000 millones de dólares cuando en febrero apenas superaba los 250 millones. Twitter no es que no tenga ingresos, sino es que de momento no tiene ni modelo de negocio. Algo parecido ocurre con Facebook. La entrada de un inversor ruso en el capital de la red social fijó su valoración en 10.000 millones de dólares.

Este caldo de cultivo más la experiencia aún muy reciente del estallido de la burbuja tecnológica en 2000 llevan al menos a cuestionarse si no se estará originado una nueva ola especulativa en torno a estos valores. Los expertos, aunque reconocen que es un sector donde no se puede generalizar, insisten, sin embargo, en que esta vez la apuesta por la tecnología es diferente del boom que se gestó a finales de la década de los noventa.

“No creo que haya riesgo de ver una nueva burbuja tecnológica. Tras el fiasco de hace nueve años, el sector ha hecho un ajuste durísimo, sobre todo desde el lado de la oferta, y su crecimiento nada tiene que ver con las hipótesis de beneficios futuros de entonces”, explica Fernando Hernández, responsable de gestión de Inversis Banco.

Este experto también destaca que las tecnológicas son compañías que no dependen excesivamente de la financiación bancaria (muchas de ellas tienen incluso dinero en caja) por lo que están sorteando mejor que otros sectores la actual crisis. “Es cierto que son valores que cotizan a ratios altos pero los multiplicadores de ahora nada tienen que ver con los de 2000. Ahora su PER (número de veces que el beneficio por acción está contenido en la cotización) oscila entre las 20 y 25 veces, mientras que hace una década era superior a las 40 veces”, añade Hernández.

LAS CONSENTIDAS

La pujanza de las empresas tecnológicas queda reflejada en el ranking mundial por capitalización. Entre las 20 compañías que más valen en Bolsa en todo el mundo hay tres empresas del Nasdaq: Microsoft, Apple y Google. Esta última compañía, que empezó a cotizar en 2004 vale cerca de 160.000 millones de dólares, más que compañías como British Petroleum, AT&T o Nestlé.

“El riesgo de que se cree una burbuja no afecta sólo al sector tecnológico”, matiza Francisco López, de X-Trade Brokers.

“El mercado es dinámico y ahora, aunque pueda parecer contradictorio, negocios como la tecnología se han convertido en refugio de muchos inversores ya que sectores como el financiero o el inmobiliario han demostrado ser mucho más inestables”, argumenta.

Daniel Pingarrón, analista de IG Markets, defiende que existen en la actualidad sectores y activos mucho más sobrevalorados (bancos, materias primas, oro) que el tecnológico.

“El sector de la tecnología tiene un gran recorrido. Su penetración en los mercados emergentes le convierte en uno de los sectores de mayor potencial de crecimiento”.

De los parámetros propios del ciclo económico, este experto destaca que el único que tiene un efecto claro sobre las empresas de tecnología es el sector ciudadano, mientras que otros negocios están mucho más expuestos a movimientos cíclicos (política monetaria, tipos de cambio, entre otros).