16 de Oct de 2021

Economía

Superpapa será parte de su menú

PANAMÁ. La superpapa mejorada podrá llegar a sus hogares en los próximos tres años cuando culminen dos estudios que se llevan a cabo sob...

PANAMÁ. La superpapa mejorada podrá llegar a sus hogares en los próximos tres años cuando culminen dos estudios que se llevan a cabo sobre el producto.

Uno tiene que ver con la industrialización del procesamiento de la papa y el otro, la introducción de cultivos de papa y camote biofortificados en las tierras altas del país.

Hoy, estos proyectos son llevados acabo por el Instituto de Investigaciones Agropecuario de Panamá (IDIAP) en el corregimiento de Cerro Punta, provincia de Chiriquí mediante un financiamiento de 90 mil dólares otorgado por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).

En el primer estudio se utilizarán $50 mil que se invertirán en la industrialización del procesamiento de la papa, en donde los empresarios podrán tener la información de las propiedades de cuatro variedades de este producto para su transformación.

Los restantes $40 mil se destinarán a identificar variedades de tubérculos que suplirán las necesidades de alimentación de las poblaciones de tierras altas de la Cordillera Central de la Comarca Ngöbe Buglé, en las provincias de Veraguas y Coclé.

PANORAMA

En ambos estudios los investigadores tratan de hacer diversos cruces de germoplasmas (semilla pura) entre las variedades obtenidas de Argentina, Chile y Perú para obtener minitubérculos o semillas con altos rendimientos de producción y resistencia a las plagas.

Para cultivar una hectárea de papa en la actualidad se requiere de 2,400 semillas de calidad, cuyo costo es de 60 dólares el quintal.

El 95% de las papas que se siembran a nivel nacional son de la variedad granola, la cual es gustada ante los consumidores por su mediano tamaño y piel amarillenta, pero la que tiene una serie de limitaciones comerciales, debido a que retiene mucha humedad y no se puede freír por su alto grado de absorción de aceite o sólidos.

A diferencia de la Karú-INIA que al igual que la granola son para el consumo fresco.

INDUSTRIALIZACIÓN

Arnulfo Gutiérrez, investigador del IDIAP, explicó que con el estudio se ha podido identificar dos variedades para la industrialización, la Pehuenche-INIA y la Puren-INIA.

Estas variedades han demostrado que al ser procesadas son más prácticas de freír debido a su alto contenido en sólidos.

Gutiérrez aseguró que cada año la demanda por papas congeladas toma más fuerza, y una prueba de ello, es la cantidad de restaurantes que las consumen.

Hasta el momento los avances preliminares del estudio arrojaron que dos de las cuatro variedades en investigación son aptas para su industrialización, ya que aún no se han determinado los beneficios de las otras dos variedades.

NUTRICIÓN

En su segunda investigación Gutiérrez espera contribuir a la disminución de la desnutrición en las zonas rurales del país, y para ello, está biofortificando diversas variedades de papa y camote, este último no muy consumido en Panamá, pero se le conoce como la papa dulce.

La idea es producir una variedad de minitubérculos de cada raíz, y llevarlo a las zonas rurales del país para que esos consumidores aprendan a manejar el cultivo para su subsistencia.

Agregó que éstas serán raíces con un alto valor nutricional, pues sólo el camote es rico en carbohidratos y vitamina A.