25 de Feb de 2020

Economía

Japón sufre y el mundo observa

TOKIO. Japón aún se sacude del polvo y el agua que la mantienen en una situación tanto o más crítica que al cierre de la Segunda Guerra ...

TOKIO. Japón aún se sacude del polvo y el agua que la mantienen en una situación tanto o más crítica que al cierre de la Segunda Guerra Mundial.

Las consecuencias del desastre se han unido a la inestabilidad en Libia, que disparó el precio internacional del petróleo; una combinación altamente explosiva en términos económicos.

Aunque el costo del crudo ha ido retrocediendo paulatinamente, los principales mercados bursátiles están sufriendo un fuerte estremecimiento.

En Estados Unidos, el Dow Jones cayó por primera vez abajo de 12,000, mientras que el tecnológico Nasdaq y el Standard & Poor 500 registraban mermas significativas.

En el propio Japón, la cuestión no es muy distinta. La producción en numerosos sectores tecnológicos de Japón —desde chips de memoria de computadoras hasta la tecnología usada en aviones, pasando por el sector automotor y los aparatos electrónicos— puede quedar afectada después del sismo y el tsunami que golpearon al país.

Un viento de pánico se abatió ayer sobre la Bolsa de Tokio, con la caída del índice Nikkei 225 en más de 10,55%, su tercera mayor baja histórica.

Los propietarios de acciones se dedicaron a venderlas, atemorizados por la acumulación de problemas en la central nuclear de Fukushima (noreste) y el anuncio del gobierno de un aumento preocupante de la radiactividad.

Mientras tanto, Aerolíneas de Asia y Europa suspendieron sus vuelos a Tokio, desviando los aviones al sur por el creciente temor a la contaminación nuclear tras el devastador terremoto y tsunami de Japón.

Los gobiernos de varios países europeos también emitieron advertencias a raíz de los crecientes niveles de radiación.

Gran Bretaña y Holanda aconsejaron no viajar a Tokio y al noreste de Japón a menos que fuera por algo esencial.

INQUIETUD POR RADIACIÓN

La canciller alemana Angela Merkel anunció la suspensión inmediata y por tres meses del funcionamiento de los siete reactores atómicos más antiguos del país, tras el accidente nuclear en Japón.

Al menos uno de ellos no volverá a ser puesto en marcha.

‘Vamos a iniciar un examen de la seguridad de todas las centrales nucleares’, explicó ayer la canciller al término de una nueva reunión de crisis, con los jefes de gobierno de los Estados regionales donde están instalados dichos reactores nucleares.

Este examen tendrá como consecuencia que ‘los reactores que entraron en servicio antes de fines de 1980 serán detenidos’