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27 de Oct de 2020

Economía

Causas y consecuencias económicas de la ludopatia

PANAMÁ. Frecuentemente se publican cifras del extraordinario éxito que tienen los negocios relacionados con los juegos de azar en nuestr...

PANAMÁ. Frecuentemente se publican cifras del extraordinario éxito que tienen los negocios relacionados con los juegos de azar en nuestro país.

Cuando se analizan las cifras apostadas existen puntos de vista ya sea a favor o en contra de esta situación. Por una parte se señala que con este incremento se generan nuevos puestos de trabajo para cientos de personas en nuestro país, sin tomar en cuenta que sólo en las actividades turísticas no relacionadas con los juegos de azar se requiere una cantidad de personas superior al total empleado en los negocios de juegos de azar.

Por otra parte existen personas que sostienen que como el monto de las apuestas va en aumento, este es un indicativo del bienestar de la población y de la cantidad de dinero que poseen, lo cual los hace susceptible por otra parte de pagar nuevos o mayores tributos al Estado, cuando en realidad este incremento pudiera estar mostrando precisamente todo lo contrario, o sea, que existen situaciones de tipo económica que a pesar del importante ritmo de crecimiento que experimentamos en los últimos años pudieran estar generando niveles de angustia y estrechez que obligan a buena parte de nuestra población a buscar a través de un golpe de suerte en la lotería o en una maquinita tragamonedas, la solución de sus problemas económicos.

SITUACIONES

Entre estas situaciones podemos tener las siguientes: 1. El crecimiento de la población ocupada en Panamá disminuyó de un 5.5 % en el 2008 a un 0.8 % en el 2009; 2. Del total de la población ocupada, los que estaban ocupados a tiempo completo disminuyeron del 62.2 % en el 2008 a un 57.3 % en el 2010; 3. El Sub Empleo Invisible o sea, aquellos que realizan trabajos por debajo de la calificación que pudieran tener aumentó del 11.0 % a un 14.7 % en el mismo período de tiempo; 4. Durante los años del 2004 al 2010 se registró un crecimiento promedio del Índice de Precios a Consumidor por el orden del 3.5 %, y 5. El costo de la Canasta Básica Familiar de Consumo ha mostrado un crecimiento acumulado en el mismo período de $13.1.

Como quiera que a medida que aumenta la estrechez, aumenta la esperanza de que a través de este golpe de suerte se resuelvan sus limitaciones económicas, viven con la esperanza de que en la próxima jugada o en el próximo chance o billete al fin obtengan el premio deseado, y al final sin percatarse se convierten en presas de la ludopatía.

DEFINICIÓN ECONÓMICA

Según el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, Ludopatía significa ‘Adicción patológica a los juegos electrónicos o de azar’.

En tanto, Saludpanama.com señala que entre las principales consecuencias se encuentra la amenaza a los recursos económicos familiares, desatención a las responsabilidades laborales además de la posible vinculación con actividades ilegales para poder jugar, o bien, para intentar saldar las deudas contraídas con amigos, familiares o entidades financieras entre otras.’

Testimonios de ludópatas indican que, se pueden llegar a gastar toda su quincena en dos o tres días en las maquinitas, jugando algunas veces hasta en cinco máquinas a la vez, incluso hay personas que han perdido hasta $20,000 en un casino en horas

Según Félix Becerra. ‘este trastorno al igual que el alcoholismo y la drogadicción genera fuertes problemas familiares, de pareja y económicos. En este último caso, porque prácticamente todas las formas de pago son con tarjeta de crédito.

‘Se ha observado que quienes padecen más esta enfermedad pertenecen a la clase media y cuentan con crédito amplio y exceden su capacidad de pago, pues la banca facilita créditos al consumo, lo que no sólo afecta la economía familiar sino que puede causar sobreendeudamiento y catástrofe financiera, cuyos efectos incluyen disolución familiar, divorcio y suicidio por parte del deudor.’

NÚMEROS QUE ESPANTAN

Según organismos de salud mental en Panamá, la cantidad de ludópatas se disparó de 3,000 a 4,100 entre 2007 y 2008, sin contar a aquellas que viven en el anonimato y que pudieran representar el 2 % de la población.

Las cifras oficiales de la Junta de Control de Juegos del 2003 al 2010, muestran un promedio anual de apuestas de $971.7 millones, en tanto que del 2008 al 2010 el promedio anual asciende a la suma de $1,222.1 millones.

Mostrando en el 2010 un promedio diario de apuestas de $3.7 millones.

Según la página Web de esta institución que evidentemente no se encuentra actualizada, existen 51 concesiones distribuidas en 14 salas de casinos completas, 25 salas de máquinas tragamonedas tipo ‘A’, 11 agencias de apuestas y 1 sala de bingo.

Si se parte del principio que estos juegos de azar están orientados a captar recursos ya sea de extranjeros que hacen turismo en nuestro país o de nacionales de muy altos recursos, la ubicación de casinos en lugares como hoteles tiende a excluir el acceso a personas de medianos y escasos recursos a estos centros de apuestas.

No obstante cuando se observa la ubicación de las 25 salas de máquinas tragamonedas tipo ‘A’, se tiene que a excepción de la de Colón 2000 todas se sitúan en lugares populares que no tienen absolutamente nada que ver con la captación de recursos de los grupos antes mencionados, si no mas bien, de las personas de medianos y bajos recursos que apuestan hasta el último centavo con la esperanza de que las maquinitas les puedan resolver los problemas económicos que enfrentan.

Cuando se escucha a la Junta de Control de Juegos explicar que el establecimiento de estas maquinitas en lugares como La Doña o Los Pueblos obedecía a la necesidad de reubicarlas como consecuencia de cambios en la ley que las rige, se nota que evidentemente se tomó la decisión más fácil, ubicándolas en lugares tan populares, agravando los problemas económicos de la población residente en los sectores adyacentes, haciendo a un lado la misión gubernamental de salvaguardar el bienestar económico y social de la población por encima de los compromisos con los negocios de azar.

Adicionalmente a lo que se apuesta en los casinos, hipódromos o maquinitas entre otros, el monto que se juega a través de la Lotería Nacional de Beneficencia refleja de manera dramática este problema.

S egún el director de esta institución las ventas en el 2010 se incrementaron casi en $17 millones con respecto al año anterior y que en los tres primeros meses del año 2011, la entidad ha percibido una ganancia de $38 millones en comparación con el mismo período del año anterior, fortaleciendo la solidez económica de la institución, sin tomar en cuenta el problema que se oculta detrás de ese éxito en sus ventas.

Según la Doctora Débora Blanca, ‘El Estado debería responsabilizarse respecto de lo que le toca’.

A su juicio, no es suficiente el cartel que dice ‘El jugar compulsivamente es perjudicial para la salud’, porque el jugador ya sabe esto, y no le importa.

‘El Estado tendría que decidir hacer algo en relación a por ejemplo, que ningún cajero automático existiera en casinos o salas de juegos’, apuntó.

Cuando el jugador pierde el dinero que llevó si tiene acceso directo sin ninguna duda, sacará más dinero y lo perderá. Distinto es si tiene que salir a la calle, caminar.

Y lo explica en detalles. ‘Aunque salga del casino con la intención de buscar más dinero para seguir jugando, este corte que implica el salir puede detener el impulso’, precisa.

Lo mismo sucede en relación al corte que implicaría un horario de apertura y de cierre.

‘Los pacientes reconocen que el descontrol era menor cuando debían irse del casino porque cerraba y volver en otra ocasión’, destaca.

Se trata de una adicción devastadora, que deja arruinadas a miles de personas y sus familias, arruinadas económicamente, pero por sobre todo, psicológicamente; además, es una situación de dificultad extrema. ‘Es adicción con un alto índice de suicidios’, asegura.