24 de Feb de 2020

Economía

¿Quién se come el combustible de los autos?

PANAMÁ. En pleno Motor Show de Panamá, llaman la atención la cantidad de autos nuevos; modelos de líneas modernas, de innovaciones y adi...

PANAMÁ. En pleno Motor Show de Panamá, llaman la atención la cantidad de autos nuevos; modelos de líneas modernas, de innovaciones y aditamentos tecnológicos, lujo por dentro más que funcionalidad, pero todo enfocado desde el punto de vista del mercadeo y llamativo al posible comprador. De igual manera hacen su tarea los bancos de hacerle fácil la adquisición a cliente. Todo esto es bueno!

Panamá tiene una economía que crece de manera sostenida, el desempleo está en los niveles más bajos que la mayoría de los profesionales recordemos y nada parece detener nuestro crecimiento al menos a corto plazo. Solo se requiere de un plan maestro y políticas de estado para aprovechar temas como el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y mantener el crecimiento. Esto hará feliz al pueblo panameño y conlleva beneficios directos al mismo. Pero esto es harina de otro costal y no compete a mi escrito de hoy.

Retomando el tema de los autos, reconozco ser un gran fanático de los motores grandes. Crecí cuando los autos americanos eran los más codiciados por los que éramos niños en ese tiempo. Crecí en un Chevrolet BelAir de 1957, dos puertas, color turquesa, hermoso (la cola parecía los estabilizadores de un cohete; ojo no cola de pato!) y más que eso con un poderoso motor 283 pulgadas cúbicas que lo hacia rugir como un león. En esa época la gasolina costaba cerca de 25 centavos de dólar. Era poco importante la eficiencia del vehículo, los cilindros y los caballos de fuerza era lo que se imponía en Detroit. Pontiac, Oldsmobile, Ford, Buick, Chevrolet, Studebaker, Packard, todos competían por motores de músculo; ‘muscle cars’; su rendimiento promedio era de 8 millas por galón.

Al llegar 1973 se da la primera gran crisis del petróleo. Un tema político producido por lo que es conocido como la Guerra de Yom Kippur. En ese momento el mundo ya había convertido al petróleo en su fluido vital para funcionar; de 1949 a 1972 de triplicó el consumo o dependencia del crudo. Es la primera vez que se registra una relación tan estrecha entre oferta y demanda. Hasta ese entonces se había promovido y proliferado el uso de los combustibles, diésel, kerosene y gasolinas de manera agigantada. Desde mi punto de vista es aquí donde inicia todo lo que hoy prevalece en las variaciones del precio del combustible, principalmente porque los productores se dan cuenta de que son pocos los que cuentan con la materia prima y muchos los que dependen de ella.

De regreso a Panamá y recorriendo el Motor Show, sigo viendo autos lujosos. Muchas innovaciones en cuanto a seguridad y aplicaciones tecnológicas en el auto mismo; frenos ABS, cámaras para estacionarse mejor, GPS, etc. Pero pocos cambios en la eficiencia de los motores para que consuman menos combustibles; salvo los híbridos.

Los motores convencionales son casi lo mismo, nada que significativamente ahorre combustible. Las transmisiones si muestran algunos avances y también los materiales que hacen más liviano al vehículo.

Los autos japoneses surgen a mediados de los setenta precisamente porque fabrican motores de cuatro cilindros y mayor eficiencia. Los americanos tienen problemas en lograr tal eficiencia y autos como el Ford Pinto y el Chevrolet Chevette resultan un fracaso al no poder competir en eficiencia y calidad con los japoneses. Así pues, los norteamericanos se quedan produciendo autos grandes. Aún siguen siendo fuertes con ‘pick ups’ de motores grandes y poderosos.

La eficiencia de los motores hoy día tiene avances muy lentos, son los mismos motores, el mismo principio, pero el ahorro en consumo es muy poco. Los autos de hoy son muy atractivos, la ingeniería automotriz se ha enfocado en temas como materiales y seguridad, lo cual alabo; pero el motor de combustión interna no muestra cambios significativos. El reducir la cantidad de cilindros y producir autos más pequeños no me impresiona. Algo que sea verdaderamente innovador y afecte el ciclo termodinámico y logre mayor eficiencia, mayor cantidad de millas por galón es lo que se espera para reducir el consumo y dependencia. La industria automotriz debe avanzar en el tema de motores.

Mi conclusión es que siendo un hecho que el transporte y el comercio se comen cerca de la mitad del consumo de combustible a nivel mundial debe ser este el que reduzca su consumo de manera urgente. Así ha sido desde que surgió el uso del automóvil, aviones, buses, camiones, barcos y cualquier cosa propulsada por un derivado del petróleo. No hay sustituto para los hidrocarburos y serán estos los que sigan alimentándose de combustible. O cambian los motores o cambia el combustible, esperemos pronto averiguar cuál se dará primero.