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25 de May de 2022

Economía

Crecimiento y distribución

PANAMÁ. En los últimos dos lustros, Panamá ha registrado una alta tasa de crecimiento que ha generado un nivel de empleo por encima del ...

PANAMÁ. En los últimos dos lustros, Panamá ha registrado una alta tasa de crecimiento que ha generado un nivel de empleo por encima del promedio histórico y un aumento sustancial de la riqueza y el ingreso.

PERO, ¿HASTA QUÉ PUNTO HA CONTRIBUIDO ESTA EXPANSIÓN A REDUCIR LA POBREZA Y MEJORAR ESA DISTRIBUCIÓN?

Pareciera haber dos respuestas: sí, ha contribuido a reducir la pobreza, pero no lo suficiente; y ha contribuido muy poco a mejorar la distribución.

Por ejemplo, del 2002 al 2008, la pobreza bajó de 37% a 26.5%, mientras que en 2002 un 60% de la población recibía un 20% del ingreso, proporción que se mantuvo casi intacta hasta el 2008. El hecho es que el crecimiento requiere políticas complementarias que aseguren que se distribuya una parte del fruto de este proceso entre la población de menores ingresos a través de una estructura tributaria progresiva (pagan más los que más tienen) y la reinversión de esos ingresos mediante un adecuado gasto social.

Es precisamente mediante estos programas que puede mejorase la salud y la educación de los más desposeídos para incorporarlos al mercado formal creando un círculo virtuoso en el cual se genera un mejor capital humano que aporta más al crecimiento, y un crecimiento que aporta más al individuo.

Por ello, resulta imprescindible que los programas sociales cumplan principios básicos de eficiencia y eficacia; es decir, que se ejecuten con la menor cantidad de recursos posibles, y que el impacto del gasto sea más alto enfocándose en la población de menores ingresos.

MIRADA EXTERNA

Según el Banco Mundial, Panamá presenta una estructura económica dual que deriva de la coexistencia de un sector de exportación de servicios altamente competitivo con un sector agrícola e industrial excesivamente protegido. Esto genera una suerte de enclaves económicos y desintegración que impide que haya beneficios de sinergia entre dichos sectores, lo que en gran medida exacerba la inequidad.

Otro aspecto del problema es mejorar el impacto de gasto social. El problema no pareciera necesariamente la insuficiencia de recursos. Hoy por hoy, Panamá destina casi el 17% de su Producto Interno Bruto a estos rubros, tasa superior al promedio de Latinoamérica, lo cual corrobora la necesidad de mayor eficacia y eficiencia.

DESIGUALDAD

Un ejemplo de inequidad es que en Panamá las comunidades indígenas padecen de un mayor nivel de pobreza y la mala distribución de la riqueza, lo que inclusive ha llevado a plantear que existen dos e incluso tres Panamá: la del sector servicio, el sector rural y el sector indígena.

Algunas cifras ilustran estas disparidades: durante los últimos años en promedio la población de áreas rurales no indígenas consumió menos de la mitad de lo consumido por las poblaciones urbanas, mientras que las áreas indígenas consumieron casi 10 veces menos.

En la pasada década casi un quinto (20%) de los panameños estaban crónicamente desnutridos, mientras que entre los niños indígenas esta tasa llegó al 50%.

Esta situación puede superarse estimulando el crecimiento y expandiendo las oportunidades del empleo formal sobre todo para los jóvenes, y desarrollando el capital humano principalmente de los sectores de menor ingreso, mejorando la institucionalidad, gobernabilidad y dotación de infraestructuras no solo a nivel urbano, sino también a las áreas rurales.

De allí que uno de los desafíos que deriva para Panamá de la ampliación del Canal, por ejemplo, consista en revertir esta tendencia y que los excedentes de este proyecto por el contrario contribuyan a lograr que el país marche hacia una mayor integración económica y social dando más recursos hacia las áreas geográficas y poblaciones más necesitadas.