11 de Ago de 2022

Economía

El año de Colombia, los principios de una abuela

COLOMBIA. Un estudio realizado a más de 70 economistas latinoamericanos, ha calificado como el Mejor Ministro responsable de las finanza...

COLOMBIA. Un estudio realizado a más de 70 economistas latinoamericanos, ha calificado como el Mejor Ministro responsable de las finanzas públicas de América Latina, al Ministro colombiano Juan Carlos Echeverry. Le siguen sus homólogos de Uruguay y Brasil.

COLOMBIA

Juan Carlos Echeverry, ministro de Finanzas de Colombia, dice que su consejero económico más importante es su abuelita. ‘Ella es de las que mejor practica principios económicos aprendidos hace más de 5 mil años: ahorre, no gaste más de lo que tiene, invierta bien, cuide la despensa’.

Y es que este economista, ex principal asesor económico de la campaña electoral de Juan Manuel Santos, ha comprobado la relación entre los principios de la abuela y lo que él define como el principal objetivo de su función: la reputación.

‘Mi negocio es la credibilidad; el agua que usted le echa a esa plantica que se llama economía es la credibilidad’, dice Echeverry.

De ser así, la planta de la economía colombiana ha tenido abundante agua en 2011. En mayo y junio, la deuda soberana de Colombia recibió calificaciones de grado de inversión de las tres mayores agencias de crédito del mundo —Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch Ratings— dejando atrás los adjetivos de bonos basura que habían tenido.

En una complicada coyuntura global, los mercados internacionales pasaron a considerar a Colombia con una probabilidad mínima de default, con lo cual el Estado colombiano reduce fuertemente sus costos de endeudamiento, y da acceso a inversionistas institucionales.

En esto ha sido fundamental la percepción de estabilidad política que ha traído la gestión del presidente Juan Manuel Santos. Este ha avanzado en aspectos fundamentales, como reducir conflictos políticos externos e internos e iniciar ‘reformas que promueven la predictibilidad de las finanzas públicas y la trayectoria de crecimiento del país’, tal como afirma Fitch Ratings.

Si bien no muestra las tasas de expansión más altas de América Latina, exhibe una tendencia contracíclica: en 2010 creció en 43% y, en 2011, en torno al 4.9%.

URUGUAY

Una sorpresa de este año es que el segundo y tercer lugar recaen en dos países cuyos gobiernos tienen un sello de izquierda, y de los cuales hubo mucho temor por parte de los mercados al momento de asumir sus funciones.

Esa es parte de la historia de Fernando Lorenzo, el ministro de Economía y Finanzas de Uruguay, quien asumió junto a su jefe, el ex guerrillero José Alberto Mujica, en marzo de 2010.

El panel de economistas percibe que la economía uruguaya ha avanzado mucho en promover el crecimiento y el desarrollo institucional. Lorenzo ha sido, de hecho, el ministro de Mercosur que más se ha preocupado de las tendencias proteccionistas que han mostrado sus dos mayores socios, Brasil y Argentina, debido a la crisis global.

PERÚ

Le sigue en el tercer lugar el ministro de Economía y Finanzas del Perú, Luis Miguel Castilla. El sobreviviente más relevante del último cambio del presidente Ollanta Humala ha sido un protagonista relevante de la buena relación que ha logrado mantener Humala con la clase empresarial peruana en estos primeros seis meses de gobierno.

Si bien hubo mucho temor por parte de los mercados, ha logrado articular un discurso que permite conciliar los intereses del mercado con los del electorado que llevó a Humala al poder. En sus apariciones públicas ha demostrado que pertenece al sector de economistas pro-redistribución, pero que tiene conciencia de que los ‘gustitos ideológicos’ son caros para la hacienda pública y la reputación internacional.

Los economistas entrevistados para este estudio siempre han considerado que Chile es el lugar que presenta las mejores condiciones para ejercer una buena gestión en las finanzas públicas.

No obstante, este año, el economista Felipe Larraín, primer lugar de 2010, tuvo una caída de tres lugares.

El argumento central es que el ministro habría perdido el rol de liderazgo en la agenda económica del país. Los diferentes conflictos políticos que sacudieron a Chile durante el año pasado tuvieron, como correlato, a un mincediendo su lugar en defensa de la solvencia de la economía chilena a otros líderes con agendas más políticas.

Algunos observadores señalan que el clima político actual puede traer reformas positivas al modelo chileno, el cual no siempre es visto con una cara amable por el resto de los países latinoamericanos.

BRASIL CON INERCIA

La caída del brasileño Guido Mantega obedece a un cariz distinto. La percepción en torno al ministro es que ha sido débil en impulsar reformas adicionales que Brasil necesita para fortalecer su macroeconomía, que sigue presentando las tasas de interés más altas del mundo.

De hecho, Brasil cierra los últimos trimestres de 2011 con un crecimiento cero de su economía, lo que implicará cerrar el año con un frustrante 2.9% de expansión, frente al 7.5% conseguido en 2010.

‘Brasil ha desarrollado una fuerte relación comercial con China, reduciendo significativamente el comercio con Estados Unidos y Europa’, dice Vanessa Corrêa, directora de estudios y políticas macroeconómicas del Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA), de São Paulo. ‘Si bien en el corto plazo esto ha sido positivo para enfrentar la crisis, debido a la menor dependencia de economías que hoy se encuentran estancadas, nos produce un problema importante que es la excesiva dependencia de una sola economía’. Un escenario no muy optimista cuando se espera un enfriamiento de la economía china en los años que vienen.

De todos modos, como dice Jorge Errázuriz, presidente del banco de inversiones Celfin, el mayor de Chile y el cual fue adquirido recientemente por el gigante brasileño BTG Pactual, la economía brasileña tiene una fortaleza tal ‘que logra crecer con tasas de interés que al resto de los países los tendrían detenidos’.

A MITAD DE TABLA, PANAMÁ

El ministro de Economía y Finanzas de Panamá, Frank de Lima. Asumió en el cargo el 1 de septiembre pasado, luego que renunciara el banquero Alberto Vallarino, en un contexto de fuertes conflictos al interior del gobierno y que llevó a la ruptura de la alianza de centroderecha que gobierna el país.

Similar es el caso de José Antonio Meade, secretario de Hacienda y Crédito Público de México, asumió su rol en septiembre del año pasado. Felipe Calderón ha tenido que nombrar a tres personas en el cargo durante su gestión, atentando contra la estabilidad de esta cartera.

LOS QUE AVANZAN

Luis Arce, ministro boliviano, es una curiosa mezcla de populismo y rigor macro, que no ha sido emulada por ninguno de sus colegas bolivarianos.

Más abajo están los ministros de Hacienda que reciben evaluaciones menos elogiosas (cuando no negativas). Son, la mayoría, ministros de países de Centroamérica y el Caribe, con un par de sudamericanos del eje bolivariano.

Hay que reconocer algunos posicionamientos interesantes, como el que logró el dominicano Daniel Toribio, que tomó la economía de su país y muestra un buen índice de estabilización.

Impulsado por los buenos precios de las materias primas y la modificación de los contratos de exportación de energía eléctrica a Brasil, los números de Paraguay han resultado descollantes en el contexto regional, encumbrando los resultados macroeconómicos y la gestión de Dionisio Borda.

Más parsimoniosos son los del costarricense Fernando Herrero, quien ya se había desempeñado en la cartera a mediados de los años noventa del siglo pasado. Como muchas administraciones ticas, la de Laura Chinchilla ha resultado más bien reacia a las reformas.

Al argentino Amado Boudou le sindican un débil desarrollo institucional y una baja capacidad de promover políticas y reformas que den sostenibilidad al crecimiento. Boudou ha sido funcional a la heterodoxia económica que ha impuesto Cristina Fernández (y antes de ella su marido) en Argentina: la economía está supeditada a la política, y ésta, a la generación de empleo y subsidios a los consumos básicos.

La inflación y otros desequilibrios macros resultantes serían considerados ‘daños colaterales’ en un país que, desde 2001, prácticamente no tiene un mercado financiero acorde con su tamaño.

El nicaragüense Alberto Guevara, sin tener números descollantes, ha sido confirmado en su cargo para el segundo gobierno de Daniel Ortega. La gestión supera con creces los de otros ministros centroamericanos.

El ministro ecuatoriano Patricio Rivera quedó como uno de los peor evaluados de Sudamérica. Este economista, el mejor egresado de su generación de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y con una maestría en Flacso, ha sido criticado desde varios frentes. Pese a ello, los resultados macroeconómicos de Ecuador no son malos.