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26 de Jan de 2021

Economía

Envenenamiento del tema Medicare

WASHINGTON. Una de las cosas que nosotros, los de los llamados medios dominantes —los que creemos que vale la pena esforzarse para logra...

WASHINGTON. Una de las cosas que nosotros, los de los llamados medios dominantes —los que creemos que vale la pena esforzarse para lograr una cierta apariencia de justicia y objetividad— debemos evitar es adoptar el vocabulario partidario de la izquierda y la derecha, y tratarlo como neutral. En lo concerniente a Medicare, estamos fallando.

Como bien se sabe, Medicare es ahora el tercer programa en tamaño del gobierno federal (con gastos, en el año fiscal 2010 de 520,000 millones de dólares), sólo detrás del Seguro Social (701,000 millones de dólares) y Defensa (689,000 millones de dólares). Además, se espera que los gastos aumenten a medida que los baby boomers se jubilen y los gastos de salud suban. Si no se controla Medicare, reducir el déficit federal sin realizar angustiantes recortes en otros programas o enormes aumentos fiscales será difícil.

Es ahí donde comienza el problema.

Una antigua propuesta para reorganizar Medicare lo transformaría en un programa de vales. Los ancianos habilitados recibirían una cantidad fija de dinero (el vale) que podría utilizarse para comprar cobertura de seguros; podrían escoger entre muchos planes diferentes.

OPCIONES

La teoría es que la competencia entre los planes reduciría los costes y elevaría la calidad, porque los beneficiarios de Medicare escogerían planes que ofrecieran el mejor valor por su dinero. Los vales son populares entre los republicanos, aunque algunos políticos y economistas demócratas también los apoyan.

Por ejemplo, la propuesta de vales constituye el principal factor en los planes presupuestarios ofrecidos por el representante Paul Ryan, republicano por Wisconsin y presidente del Comité de Presupuesto de la Cámara.

Pero muchos demócratas desprecian los vales, que (según dicen) ‘privatizarían Medicare’ y ‘acabarían con Medicare’. Ese lenguaje es parte de una demagogia interesada, cuya intención es aterrorizar a los ancianos. Lamentablemente, algunos en los medios a veces adoptan, torpemente, esas frases de ataque como descripciones aceptables.

He aquí un artículo del Washington Post que describe el plan de vales de Ryan como una ‘propuesta para privatizar Medicare’. En forma similar, un columnista del Post expresó que una propuesta parecida a la de los vales, proveniente del senador Rand Paul, republicano por Kentucky, ‘acabaría con Medicare’ y ‘aboliría Medicare’. Las páginas editoriales del New York Times a menudo equiparan los vales con la privatización de Medicare.

Estas descripciones no son aceptables, porque no reflejan la realidad. El hecho de que algunos defensores de los vales también utilicen el término ‘privatizar’ no cambia la cuestión. Consideremos lo siguiente.

ANÁLISIS

Los vales no ‘acabarán con Medicare’. Fundamentalmente, Medicare promete cobertura de salud para la mayoría de los norteamericanos de 65 y más años. Consideramos esto como un ‘derecho’. El derecho no se acabaría. El gobierno federal aún pagaría la cobertura. En este sentido básico, los vales de Medicare no amenazan el programa.

Pero la forma en que el gobierno gasta el dinero y la generosidad de los subsidios a los beneficiarios más ricos podrían cambiar. Una crítica de Medicare es que fomenta gastos excesivos, porque el reembolso realizado sobre la base de tarifas por servicios alienta a los médicos y hospitales a proveer de más servicios. Los vales podrían limitar los gastos restringiendo la cantidad del vale y todo aumento anual.

Dependiendo de la medida en que la competencia obligara al sistema sanitario a volverse más eficiente, esto podría crear grandes ahorros, reducir los servicios de salud o forzar a los ancianos a pagar más gastos de su bolsillo. En forma similar, algunos planes de vales harían que los beneficiarios más ricos pagaran más.