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05 de Jun de 2020

Economía

Tres años de desempeño económico agridulce

PANAMÁ. Al cumplirse tres años de gestión gubernamental, se considera importante hacer un breve balance de los principales aspectos cont...

PANAMÁ. Al cumplirse tres años de gestión gubernamental, se considera importante hacer un breve balance de los principales aspectos contenidos en el Plan de Gobierno que presentó el actual equipo gubernamental y que la valió ser escogido con un récord histórico de votos en una elección para presidente de la República.

En primer lugar, el plan presentado antes de las elecciones señalaba que ‘No se concibe que por 40 años los políticos de siempre no hayan resuelto los problemas que aquejan a la población, como…, el incesante incremento de la canasta básica…’. Cuando se analiza el desempeño gubernamental en este renglón se observa que es precisamente esta promesa de campaña que es la que más le interesa a la población panameña, la que menos se ha cumplido, al contrario la situación ahora es peor que antes.

Cuando se revisa el Índice de Precios al Consumidor (IPC) total se tiene que para el mes de marzo alcanzó un 6.0% con relación a marzo del 2011 mientras que el renglón de alimentos y bebidas registra un crecimiento del 8.9% para el mismo período. Si se analiza el comportamiento mensual de enero del 2011 a mayo del 2012 se observa que el IPC total ha crecido un 6.8% en promedio mientras que el renglón de alimentos y bebidas se ha incrementado en un 7.7%.

Adicionalmente cuando se analiza el comportamiento del poder adquisitivo del Balboa se tiene que en los últimos tres años ha registrado cifras del 0.81, 0.79 y 0.74, lo que confirma la difícil situación que experimentan los sectores más humildes para adquirir sus alimentos con la creciente desvalorización de sus ingresos como consecuencia del incremento del nivel general de precios.

En segundo lugar el Plan de Gobierno del actual presidente señalaba que ‘El Estado debe ser un facilitador y dirigir los recursos a la solución de los problemas sociales’. Cuando se escucha esta declaración de parte de un empresario se entiende ya que desde fuera del gobierno se plantea precisamente que la empresa privada debe liderar el crecimiento en épocas de bonanzas, no obstante como se confirma que la práctica es el criterio de la verdad, el desempeño gubernamental nos ha mostrado que el actual gobierno en vez de ser facilitador como lo prometió durante su campaña, se ha convertido en el principal actor del desenvolvimiento económico de nuestro país.

¿Y EL CRECIMIENTO?

El crecimiento ha estado impulsado principalmente por un monto de inversión pública que ha alcanzado niveles extraordinarios pero sobre todo insostenibles con la capacidad real de generación de ingresos corrientes a menos que este se sostenga como en efecto lo ha hecho a través del endeudamiento público en niveles igualmente extraordinarios e insostenibles que comprometen de manera importante el cumplimiento de los estándares de disciplina y responsabilidad fiscal que colaboraron de manera importante para alcanzar el tan ansiado grado de inversión que contamos en la actualidad.

El manejo fiscal fuertemente cuestionado, tiende a empeorar al autorizarse niveles adicionales de endeudamiento público a través de la emisión de bonos para el mercado interno.

Tanto el fondo como la forma como se aprobó el Fondo de Ahorro de Panamá ha puesto en riesgo tanto el manejo del ahorro nacional como el nivel de déficit permitido al Gobierno Nacional.

El permitir que el producto de la venta de activos estatales vaya directamente al Tesoro Nacional casi al inicio de una campaña electoral pone en duda el hecho de que el sacrificio del patrimonio nacional resuelva realmente los problemas sociales que se plantean o que en verdad sean utilizados para satisfacer el clientelismo político con miras a la captación de posibles votos para las próximas elecciones.

UN IMPERDONABLE INVISIBLE

‘Entran limpios y salen millonarios’, fue el slogan de campaña que más caló entre los votantes panameños, y en función de ello se planteó que ‘Con el propósito de complementar la práctica de la obligación que tiene todo funcionario de declarar sus bienes al inicio y final de su gestión, se establecerá como deber adicional, la presentación anual de un informe de movimiento patrimonial’, y ¿cuál fue la realidad del cumplimiento de esta promesa (que no se incluye entre los llamados imperdonables)?

Entre las primeras medidas que tomó el gobierno fue precisamente la de no permitir el acceso a estas declaraciones (suponiendo que se hicieron tal como lo exige la ley), aduciendo que esta era una información personal que sólo le incumbía a los declarantes, dando de esta manera una tremenda gaznatada a todos los ilusos que pensaron que la transparencia iba a ser el común denominador en la presente gestión gubernamental.

Esta falta de divulgación de bienes al inicio de su gestión aunado al extraordinario incremento de contrataciones públicas realizadas de manera directa en ausencia total de concurso de oferentes más la importante cantidad de proyectos contratados bajo la modalidad de llave en mano arrojan un mar de dudas sobre el real compromiso del Gobierno Nacional de realizar un manejo transparente de los recursos estatales.

‘A fin de garantizar la soberanía alimentaria nacional, en productos sensibles…, se transformará el sector a través de una agenda de modernización profunda de las actividades agrícolas, acuicultura, pesca, foresta, agroindustrial y ganadera’.

DESEMPEÑO

¿Y cuál ha sido el desempeño en los últimos tres años de gestión gubernamental?.

En primer lugar se observa que dentro del Producto Interno Bruto el sector de agricultura, ganadería, caza y silvicultura ha mostrado un decrecimiento promedio de -1.5 %, mientras que la pesca ha decrecido en un – 22.4 %. La promesa gubernamental tenía razón en señalar que la seguridad alimentaria de nuestro país depende del comportamiento de estos sectores, sin embargo las cifras señalan que en vez de cumplir su promesa de campaña (que tampoco está entre los imperdonables), se ha propiciado la desgravación arancelaria precisamente en aquellos productos que pasan por los peores momentos de estímulo en proporciones adecuadas. Mientras que los sectores agropecuarios y pesquero que son los llamados a darle una base real y sentido a este crecimiento económico nacional, se han visto gravemente afectados por la eliminación de aranceles en alimentos, con el beneficio único y exclusivo para los importadores de alimentos y los supermercados, ya que este sacrifico fiscal no se ha traducido en mejores precios para los consumidores.

El balance del desempeño económico de la República de Panamá nos deja un sabor agridulce, ya que de poco sirve vanagloriarse de contar con el crecimiento más alto de la región con un 10.6%, una tasa de desocupación de 4.5%, una Inversión Extrajera Directa de más de dos mil millones de dólares o de contar con un grado de inversión para nuestro país, si estas cifras no se traducen en un real mejoramiento de las condiciones de vida de los panameños, especialmente de los de menores ingresos o de las condiciones de producción de bienes y alimentos por parte de productores nacionales.

Debe retomarse la racionalización y manejo eficiente del gasto público para que así disminuya la presión inflacionaria, de otra manera el envidiable crecimiento económico que experimenta nuestro país, solo ha de servir para empeorar la brecha entre los que más tienen y los que menos o nada tienen para satisfacer sus necesidades.