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23 de Sep de 2020

Economía

Retos para lograr el desarrollo humano

PAMAMÁ. Panamá es uno de los países más desiguales de Latinoamérica. Los impresionantes rascacielos de la ciudad contrastan con las choz...

PAMAMÁ. Panamá es uno de los países más desiguales de Latinoamérica. Los impresionantes rascacielos de la ciudad contrastan con las chozas donde habita el 26% de la población que viven en pobreza y pobreza extrema.

En esas áreas, los grandes proyectos de infraestructura, el metro, los puentes, etc. no se reflejan. Las grandes inversiones públicas todavía continúan profundizando la brecha entre la ‘gran ciudad’ y las provincias.

Según el Atlas de Desarrollo Humano y Objetivos de Desarrollo del Milenio, presentado el año pasado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), algunas áreas del país alcanzan niveles importantes de desarrollo, pero la desigualdad en las provincias es mayor, como lento es el ritmo de avances para la reducción de esas desigualdades.

El Banco Mundial reconoció actualmente que la inequidad en el país se atenuaría un poco, en parte por el programa 100 a los 70 y el de la beca universal. Con ese último se preveía impulsar la inserción escolar en regiones como Guna Yala. Sin embargo, los resultados son cuestionados.

Un 85% de la población de las áreas indígenas viven en extrema pobreza, lo que significa que no pueden afrontar una dieta normal. Las provincias de Panamá y Colón reflejan altos niveles de crecimiento per cápita y de inversión, mientras que las comarcas indígenas y Bocas del Toro concentran menores ingresos per cápita e inversión estatal.

Según el PNUD, Panamá ha dado pasos importantes y se ha esforzado para mejorar sus indicadores de desarrollo humano, pero todavía queda mucho por hacer para garantizar un desarrollo más incluyente.

La fórmula podría pasar por la implementación de políticas públicas, la inversión social y una mejor distribución del gasto público, de modo que no se concentre en la ciudad, sino que llegue a las provincias y a las áreas alejadas.

En Panamá aún el modelo de crecimiento se concentra en polos, lo que produce barreras para que ocurra una distribución equitativa de los beneficios. Tal escenario hace que las inversiones se concentren en zonas motores.

En 2011, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) ubicó a Panamá en el puesto número 58 entre 187 países.