02 de Oct de 2022

Economía

Agroexportación necesita apoyo

PANAMÁ. Toda actividad económica, incluyendo las de origen agropecuario, requieren operar en un nivel óptimo; es decir, a una escala com...

PANAMÁ. Toda actividad económica, incluyendo las de origen agropecuario, requieren operar en un nivel óptimo; es decir, a una escala comercial positiva, de modo tal que la inversión pueda ser recuperada sin especulación de los precios y del desabastecimiento temporal, mas todos sabemos que estas escalas que determinan la competitividad dependen del tamaño del mercado y del poder adquisitivo de los consumidores, pero también del ordenamiento de la producción en función de la demanda.

El mercado de Panamá es de aproximadamente 3.5 millones de consumidores, el cual no es capaz de absorber el potencial de un sector agropecuario tecnificado, productivo y diversificado, razón por la que los productores no se motivan a desarrollar ni implementar nuevas técnicas de campo con lo que pueden elevar su productividad, ya que cuanto más producen, menores precios reciben en el mercado interno; y por otro lado, un alto porcentaje de las cosechas merman o se pierden debido a la rápida saturación del mercado. Esta situación se observa en productos como, pepino, ñame, ají, tomate, melón, sandía, zapallo, plátano, naranja, limón, berenjena, mango e incluso las carnes.

Lo expuesto anteriormente no ha sido un caso único de Panamá, sino que otros países de la región como Guatemala, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, República Dominicana, que incluso se han visto negativamente afectados por fenómenos agroclimáticos, no obstante han apostado y proyectado su sector agropecuario hacia la agroexportación, con lo cual también han logrado garantizar su demanda interna de los agroproductos básicos como frutas y vegetales.

En nuestro país pareciera una contrariedad que el Estado invierta millones de dólares en subsidios para productos importados de la canasta básica —principalmente el arroz— mientras en lo interno no existe un plan integral para apoyar —también con subsidios— a los pequeños y medianos productores del rubro, de modo que no solo se activen productivamente, sino que nos den la seguridad agroalimentaria del grano. Iguales medidas deberían aplicarse al rubro maíz.

Para nuestra opinión, en el resto de los productos el país tiene la capacidad de exportar, pero los productores necesitan planes de apoyo y reglas del juego definidas, no como ocurre hoy día y desde hace años, en que las políticas hacia el sector se cambian, se dilatan y en algunos casos no se articulan en pos de hacerlas efectivas.

El sector agroexportador es una herramienta útil, renovable y de sostenibilidad que Panamá tiene para generar empleos, dinamizar la economía rural, mejorar la nutrición de los panameños y dar seguridad agroalimentaria al país.

Sin embargo, se tienen que adoptar programas eficientes en infraestructuras de riego, construcción de invernaderos comerciales, caminos de producción, capacitación técnica, habilitación financiera que elimine la mora crediticia, desarrollar las agroindustrias, promover nuevos incentivos para la innovación agrocomercial, formación de nuevos agricultores, programa de desinfección de suelos, mejoramiento de la inocuidad y calidad, así como también la constante promoción sobre la responsabilidad social y la convivencia con el medio ambiente, solo así podríamos rescatar, a un sector agropecuario que se encuentra en picada y a punto de colapsar, con lo cual tanto productores como consumidores de menos poder adquisitivo sufriremos la peor de las consecuencias.