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19 de Apr de 2021

Economía

¿Compañía de ‘papelillo’ ?

MANAGUA. Cuando el presidente nicaragüense Daniel Ortega le concedió a un ejecutivo chino de telecomunicaciones los derechos exclusivos ...

MANAGUA. Cuando el presidente nicaragüense Daniel Ortega le concedió a un ejecutivo chino de telecomunicaciones los derechos exclusivos para construir un canal de $40,000 millones entre el Pacífico y el Atlántico y para operarlo por 100 años, su gobierno exaltó los resultados obtenidos por este empresario en distintos proyectos de comunicaciones inalámbricas en una veintena de países.

La empresa de Wang Jing, Xinwei, se atribuía haber sacado adelante una cantidad de proyectos por más de $5,000 millones en los últimos tres años, en sitios tan distantes como Camerún, Zimbabue y Ucrania. Se presenta a sí misma con una firma de ‘gran fuerza y eminencia sublime en la industria de las comunicaciones mundiales’.

Un análisis detenido de esas aseveraciones hecho por la AP en distintas partes del mundo ofrece un panorama diferente. Si bien al menos algunas de las iniciativas de Xinwei en China parecen haber sido exitosas, la empresa ha estado involucrada en varios proyectos menores que han tropezado con problemas. Sus promesas de construir revolucionarias redes de telecomunicaciones aún no se han hecho realidad. Y sus acuerdos con entidades locales han sufrido arranques en falso y no han dado los resultados esperados.

En 12 de los 20 países donde Xinwei Telecom Enterprise Group y asociadas dicen haber hecho negocios, no se encontró evidencia de proyectos grandes y exitosos vinculados con la firma.

En Camboya siguen esperando una nueva red inalámbrica de alta tecnología, que sufre demoras inexplicables. En Zimbabue, Xinwei se asoció con una empresa a la que le quitaron su licencia para operar y confiscaron sus bienes. En Camerún, un socio que según Xinwei administra la red de banda ancha más grande del país, es descrito por el gobierno como una pequeña firma y está siendo investigado por hacer afirmaciones falsas sobre su desempeño.

Y en Nicaragua, donde Wang fundó una compañía para construir un canal con tres veces la extensión del Canal de Panamá, no hay indicios de una red inalámbrica de $700 millones más de un año después de que anunció su intención de construirla.

En otros ocho países donde opera la empresa, analistas y firmas de telecomunicaciones dijeron no haber oído de la compañía china o Xinwei no dio suficientes datos sobre sus socios o los proyectos.

ANTECEDENTES

Los antecedentes de Wang están generando inquietud entre empresarios locales, opositores y expertos que dudan que este empresario chino poco conocido sea capaz de construir un canal de más de 210 kilómetros, un proyecto monumental que ha sido contemplado y abandonado numerosas veces a lo largo de siglos.

‘Hoy por hoy, (el proyecto del canal) es un ardid publicitario’, sostuvo Derek Scissors, investigador de inversiones chinas en el exterior para la Heritage Foundation

La empresa con sede en Beijing escribió a la AP que adelantaba proyectos en al menos cinco países y que busca inversionistas para nuevas redes de telecomunicaciones que costarán miles de millones de dólares en Rusia y Ucrania. Admitió haber tenido problemas en varios países, desde competencia desleal por precios muy bajos hasta demoras en licencias del gobierno.

‘La compañía crece rápidamente. Planea ser una empresa de primer nivel mundial en este campo en cuestión de años. Avanzamos hacia ese objetivo y sabemos que queda mucho por hacer’, dijo Xinwei.

La compañía fue fundada en 1995 como una rama de la empresa estatal China Datang Corp. Producía tecnología de telecomunicaciones inalámbricas como alternativa a la tecnología dominante de buena parte del mundo. La empresa parece haber tenido éxito en China, consiguiendo contratos estatales y con firmas privadas. Pero esa tecnología no ha prendido en el exterior, lo que contribuyó a los problemas financieros que tuvo antes de que Wang asumiese el control en 2010.

No se sabe mucho de Wang, de 40 años, ni de cómo pudo adquirir Xinwei o cuánto pagó. Según un banco de datos de Hong Kong, dirigió una docena de empresas, algunas funcionan y otras han sido disueltas. Las propias organizaciones noticiosas estatales chinas dicen que no han podido averiguar demasiado del pasado de Wang. El portal de Xinwei, no obstante, muestra a importantes líderes, incluidos el presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Kequian, visitando la empresa, lo que revela sólidas conexiones con el gobierno. Más importante todavía, según analistas, Xinwei tiene una línea de crédito de $2,000 millones del Banco de Desarrollo Chino, estatal.

Ronald MacLean Abaroa, ex funcionario boliviano del Banco Mundial que hace de portavoz de Wang, lo describe como ‘un exitoso empresario en su país y en otras partes del mundo’. ‘Tiene dinero y quiere invertir para dejar una huella en el mundo. No es un experto en la construcción de canales’, comentó Abaroa. ‘Es un experto en hacer inversiones que generan desarrollo’.

La página de internet de Xinwei dice que sus principales mercados son las telecomunicaciones, seguridad pública, campos petrolíferos, redes eléctricas, conservación de agua y transporte y comunicaciones de emergencia. En la mayoría de los países parece haberse concentrado en la venta al por mayor de equipo para comunicaciones inalámbricas. Pero en Nicaragua y Camboya es más ambiociosa y ha tratado de construir y operar redes inalámbricas de voz y datos.

‘Si ha comenzado a funcionar en cualquiera de sus mercados, todavía no ha tenido impacto alguno’, expresó Laura Holland, directora de investigaciones en telecomunicaciones de la consultora Business Monitor International.

EN NICARAGUA

El gobierno nicaragüense no ha suministrado detalles de su licitación para un nuevo servicio inalámbrico de voz y para un sistema de banda ancha, pero el precio inicial para las concesiones fue de $90 millones, de acuerdo con uno de los competidores de Xinwei que no quiso ser identificado. Wang pagó solo $20 millones en enero luego de que tres de los principales proveedores de servicios celulares de la región - Claro, Movistar y el Instituto Costarricense de Electricidad - desistieron de hacer ofertas.

Los opositores de Ortega sostienen que Xinwei fue el único licitador porque el gobierno fijó requisitos a la medida de la empresa china. Xinwei no respondió a preguntas escritas sobre su trabajo en Nicaragua.

Orlando José Castillo, director del Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos, aseguró que la red llegaría este mes y dijo que se había demorado por la necesidad de construir antenas e instalar otros equipos. Pero no hay indicios de que Xinwei los haya instalado, esté tratando de vender equipo o haya hecho progreso alguno con miras al lanzamiento de una red nacional.

Xinwei dijo que ‘tiene un equipo trabajando en la planificación y construcción de una red’ en Nicaragua y aseguró que proyectos en Rusia, Ucrania y Camboya ‘marchan muy bien’. Pero en otros lugares la empresa parece tener una cantidad de problemas para hacer realidad sus promesas.

¿VERDADES O MENTIRAS?

En Ucrania, Xinwei dice que firmó el año pasado un acuerdo por $1,000 millones con un proveedor local para construir redes de telecomunicaciones públicas y privadas. Analistas afirman que no hay indicios de que proyecto alguno vinculado con Xinwei esté a punto de hacerse realidad. En Rusia, Xinwei sostiene que firmó en 2011 un acuerdo para construir redes por valor de $4,000 millones. La firma china le dijo a la AP que había puesto en marcha una ‘primera fase de inversiones’ en Rusia y completado la primera fase de la financiación en Ucrania.

En Camboya, la empresa debía lanzar este mes una red 4G, pero su oficina local dijo que el lanzamiento se había demorado por razones no especificadas. Las autoridades panameñas dicen que un proyecto que según Xinwei permitiría la ‘digitalización del gobierno y del Canal de Panamá’ nunca pasó de la fase de ensayos. Xinwei le dijo a la AP que su equipo estaba operando en la capital camboyana y que se estaba construyendo una red nacional. En Panamá, la empresa dijo que se estaba ampliando un pequeño proyecto inicial en un puerto.

En Camerún, Xinwei afirma que su equipo está siendo usado en la red móvil de banda ancha más grande del país. Pero un funcionario del ministerio de telecomunicaciones camerunés declaró a la AP que el socio local de Xinwei había hecho una serie de afirmaciones falsas sobre la velocidad de descarga y el tamaño de la red. Y en Gabón, donde Xinwei afirma haber ayudado a que una empresa nueva se convirtiese en la principal ‘operadora de datos’ de la nación, esta dijo que había cambiado de vendedores luego de dos años porque necesitaba equipo más rápido que el que ofrece la firma china.

Xinwei le dijo a la AP que su socio de Camerún llegó a tener la mayor cantidad de usuarios y el mejor servicio del país y que en Gabón su socio fue perjudicado por la ‘competencia desleal’ de firmas que rebajaron precios .

DUDAS JUSTIFICADAS

Muchos en Nicaragua creen que los antecedentes de Xinwei son un mal agüero para el canal, un viejo sueño de las empresas involucradas en el comercio mundial. El proyecto fue considerado varias veces por EEUU en el siglo XIX, antes de que se decidiese invertir en un canal más corto en Panamá. Wang y otros dicen que un canal nicaragüense podría admitir barcos más grandes que el panameño y beneficiarse del creciente comercio entre Asia y EEUU, que pronto desbordará las capacidades del actual canal.

‘No podemos creer que se va a construir un canal interoceánico por esta empresa, cuando a estas alturas no ha puesto ni una sola línea telefónica ni ha hecho nada de lo que anunció. Todo es mentira’, dijo recientemente el diputado opositor Eliseo Núñez

No obstante, en junio, el gobierno sandinista promulgó en poco tiempo una ley que le daba a Wang una concesión por un siglo para construir y administrar el canal, sin una licitación pública y con menos de una semana de debate en el congreso. Wang recibió la luz verde a cambio de $10 millones al año cuando el canal empiece a funcionar, más una participación de un 1% que sube un 10% con cada década que pase. Esa es una ganancia mucho menor que la que ofrecen muchas empresas privadas por el derecho a realizar grandes proyectos en otras naciones en desarrollo, de acuerdo con Noel Maurer, profesor de la Business School de Harvard que estudia los manejos de las empresas en países inestables, sobre todo en América Latina.

‘Es un negocio terrible para Nicaragua’, aseguró Maurer, autor del libro del 2010 ‘La gran zanja: Cómo Estados Unidos tomó el control, construyó, administró y finalmente cedió el Canal de Panamá’ (The Big Ditch: How America Took, Built, Ran, and Ultimately Gave Away the Panama Canal).

Las autoridades nicaragüenses justifican todo lo actuado y dicen que las empresas chinas están involucradas en algunos de los proyectos de construcción más ambiciosos del mundo.

‘Quienes tienen dudas, se oponen al proyecto por razones políticas’, expresó hace poco Manuel Coronel, viceministro de Relaciones Exteriores.

Expertos del exterior dicen que dudan que inversionistas privados presten el dinero necesario para la construcción del canal.

Bob Prieto, vicepresidente senior y experto en grandes proyectos de infraestructura de Fluor, una de las firmas de ingeniería y construcción más grandes del mundo, calculó que el proyecto tendría que generar mil millones de dólares al año para resultar rentable, según un costo estimado de $40.000 millones.

Para ello, el canal nicaragüense tendría que tener al menos la mitad de tráfico que el Canal de Panamá, que es más corto.

‘Es mucho ‘pedir’, opinó Prieto. ‘Si estos costos son reales, las cifras no cuadran’.