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03 de Mar de 2021

Economía

Lucha por los impuestos

WASHINGTON. El presidente Barack Obama quiere obtener mayores ingresos de las empresas y los ricos por dos motivos: invertir en áreas co...

WASHINGTON. El presidente Barack Obama quiere obtener mayores ingresos de las empresas y los ricos por dos motivos: invertir en áreas como la enseñanza y las obras de infraestructura y animar a los legisladores demócratas que comiencen a reducir el crecimiento de la Seguridad Social, el Medicare y otros programas ‘de derecho’.

Los congresistas republicanos se oponen tajantemente al aumento de los impuestos y, quizá más que cualquier otro factor, ello ha modelado las negociaciones presupuestarias en los últimos tres años.

Por ello los republicanos tienen un historial más sólido de lo que muchos sospechan, especialmente ante la retirada generalizada de la semana pasada en el cierre del gobierno y el aumento del tope en la capacidad del endeudamiento federal.

Presionados por los activistas del Tea Party que criticaron el gasto del déficit presupuestario con el presidente George W. Bush, los legisladores republicanos de hoy han pedido en repetidas ocasiones la reducción del gasto público. Si se considera ese aspecto, tuvieron una respetable actuación.

Las reducciones obligatorias del gasto público llamadas ‘secuestros’, salidas de anteriores atascamientos presupuestarios, sumarán un billón de dólares a fines del 2021, a no ser que sean cambiadas.

A ello hay que añadir 1.5 billones en reducciones del gasto público acordadas en el 2011, en otra batalla sobre el aumento del tope de la deuda federal.

Desde luego, la posición republicana contra el aumento fiscal no es a prueba de balas.

Obama y los legisladores demócratas obtuvieron en diciembre $620,000 millones en nuevos impuestos a lo largo de 10 años en la última batalla fiscal.

Empero, algunos en la izquierda se quejan de que Obama podría —y debería— haber obtenido más cuando podía. Obama hizo campaña electoral prometiendo elevar los impuestos de las parejas que ganaran más de $250,000, aunque a la postre tuvo que conformarse con ingresos de $450,000.

Sus ayudantes dijeron que el mandatario creyó que los republicanos aceptarían más adelante volver a aumentar los impuestos.