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28 de Nov de 2020

Economía

Dinero fácil preocupa a mercados bursátiles

ESPAÑA. El dinero inunda los mercados financieros y los inversores aprovechan para buscar a toda costa rentabilidad, pese al riesgo de p...

ESPAÑA. El dinero inunda los mercados financieros y los inversores aprovechan para buscar a toda costa rentabilidad, pese al riesgo de provocar desequilibrios en el sistema, un escenario que empieza a preocupar a mucha gente.

‘En un contexto de tasas bajas, los inversores buscan a toda costa una forma de rendimiento. Se empiezan a desarrollar burbujas en diferentes sectores como el arte, el vino, las tierras agrícolas o la deuda de las empresas con mala calificación’, explicó Tim Adams, director del Instituto de Finanzas Internacional (IIF), que defiende los intereses de los bancos.

En respuesta a la crisis financiera de 2008, los bancos centrales, en particular la Reserva Federal estadounidense (FED), han colmado los mercados con liquidez, bajando los tipos de interés a niveles históricos, para relanzar la economía.

‘Hemos vivido un gran incendio’, apagado ‘con mucha liquidez’, estimó Bertrand Badré, director general de finanzas del Banco Mundial, en una mesa redonda en la Autoridad Francesa de los Mercados Financieros (AMF). ‘La Reserva Federal y otros (bancos centrales) siguen regando el mercado. Pienso que en algún momento habrá que hacer balance’, subrayó.

Esta situación empieza a preocupar a algunos reguladores bursátiles, como Gérard Rameix, presidente de la AMF, que advirtió en una entrevista que un gran riesgo que todo el mundo reconoce es la ‘abundancia de liquidez’. ‘La FED compra cerca de $85,000 millones por mes de deuda estadounidense... Y todos sabemos que uno de los factores que activaron la crisis de las subprimes viene precisamente del exceso de liquide’, advirtió.

TODO TIPO DE ACTIVOS

Con este dinero barato disponible, los inversores que buscan rendimientos recurren a todo tipo de activos, haciendo subir el precio de las acciones y de los bonos de deuda pública y haciendo bajar automáticamente su rendimiento.

La deuda de empresas con mala calificación, habitualmente menos interesante debido a los riesgos de que no puedan reembolsar, pero que ofrecen un alto rendimiento, encuentra comprador más fácilmente.

Sin hablar de activos más exóticos, como las obras de arte, el vino o incluso la moneda virtual bitcoin.

Ya en mayo, el presidente de la FED, Ben Bernanke, empezó a preocuparse por los riesgos que podía entrañar, con el tiempo, una política monetaria tan generosa como la que ha estado aplicando. La FED anunció de hecho su intención de reducir su apoyo a medida que se fuera consolidando la recuperación económica.

Janet Yellen, la sucesora de Bernanke, aunque ha reconocido que esta política de dinero fácil favorece la subida del precio de las acciones en Wall Street, que vuela de récord en récord, descartó la formación de una burbuja financiera el pasado 14 de noviembre ante el Congreso estadounidense. ‘Los precios de las acciones han aumentado mucho’, aunque no el valor no está sobrestimado, dijo.

Según Eric Turjeman, responsable adjunto de gestión de acciones en Amundi, la cuestión ante todo es saber ‘si los beneficios de las empresas que se prevén’ para los próximos años son ‘demasiado optimistas’.

‘Si el mercado se multiplica por dos sin que los beneficios hagan otro tanto, en ese caso le diría que hay una burbuja’, explica. Pero ‘hoy no es el caso’, zanja.

Una visión que comparte Olivier Gayno, director de inversiones patrimoniales de HSBC Global Asset Management (Francia), que estima que debido a la ‘inflación baja’, en particular en Europa y Estados Unidos, no hay ‘riesgo de burbuja’ en los mercados financieros. ‘Sin liquidez, estaríamos todavía en recesión’, dice por su parte Franz Wenzel, responsable de la estrategia de inversión en AXA IM.