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04 de Apr de 2020

Economía

Evalúan posibles soluciones al hueco financiero de GUPC

PANAMÁ. Las amenazas de Grupo Unidos por el Canal (GUPC) con respecto a la paralización de las obras de ampliación parecieran una medida...

PANAMÁ. Las amenazas de Grupo Unidos por el Canal (GUPC) con respecto a la paralización de las obras de ampliación parecieran una medida de tiempo para oxigenar las finanzas de Sacyr, uno de los principales accionistas del consorcio (48%).

Si algo se interrumpe, en caso de que así fuera, no solo sería la obra de ampliación del Canal de Panamá, también la proyección de la marca España o Italia —siendo de éste último país Impregilo, segundo principal accionista de GUPC (48%)— la que hunda la reputación de las firmas a nivel internacional por su incapacidad de absorber las necesidades financieras en las que se ve sumergido el consorcio.

La conducta de GUPC, por tanto, se asemeja más bien a la de una bestia que agoniza pero que está empecinada en vivir gracias a algunas líneas de financiamiento adicionales que le ayuden a desteñir de rojo los mil millones de dólares que enfrenta el grupo empresarial. Y pase lo que pase en las negociaciones contrarreloj con la Autoridad del Canal de Panamá, la obra acabará con un agujero de cientos de millones de euros en las cuentas del grupo, tal como lo ha dicho un alto ejecutivo de la constructora, así lo cita el diario El Confidencial de España.

Una forma de ventilar el enigmático proyecto sería recurrir a esa gama de grises que poco distingue lo privado de lo público, recurso que acude al aval del Estado cuando la marca país se pone en riesgo a propósito de los múltiples proyectos que desarrollan alrededor del mundo los españoles, y que han pasado por los mismos renglones de sobrecostos que GUPC repite ahora en Panamá.

De más está la previa promoción en el exterior de la marca española que avanzan integrantes de la casa real, y que ante las circunstancias actuales no es factible que el gobierno de Mariano Rajoy abandone a Sacyr por temor a que la empresa desaparezca.

Por tanto, la intervención o mediación de la Unión Europea (UE) en el conflicto entre la ACP y GUPC cae como anillo al dedo para el contratista, no así para los directivos del Canal, que buscan dirimir sus diferencias ceñidos al contrato que firmaron ambas partes, y no a través de la intervención de terceros. Participación que para algunas fuentes del Canal ‘no tiene ni pies ni cabeza’, pues existe una instancia, que aceptaron ambas partes, para dilucidar disputas.

Si GUPC logra reflotar sus finanzas gracias a una inyección de la UE, puede ser una solución, sin embargo, esto no implica que le dé patente de corso a la UE para intervenir en lo ya pactado. Este escenario es imposible si la ACP no lo acepta, no obstante, que la UE oxigene a Sacyr pareciera inferible mientras media el conflicto.

El contratista en horas de la tarde de ayer reiteró, en un comunicado a los medios, su disposición para concluir el proyecto mediante un cofinanciamiento de los costos imprevistos para continuar con las obras. La propuesta no llega aún a los escritorios de la ACP, y que algunos interpretan como una forma de apagar el fuego financiero que asoma las diferencias entre Sacyr e Impregilo. También podría traducirse como un antídoto ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España, que preside Elvira Rodríguez.

El cofinanciamiento del que habla GUPC sería mientras espera la decisión acerca de los sobrecostos que dirimirá el arbitraje internacional, y asegura que los recursos financiados por la ACP están protegidos hasta la decisión final de los árbitros teniendo en cuenta las garantías bancarias y de las aseguradoras obtenidas por el consorcio. (Ver tabla)

Quiere decir que si GUPC decide interrumpir las obras de inmediato, la ACP podría cobrar más de mil millones de dólares en concepto de garantías financieras. Sin embargo, ambas partes han mostrado interés en continuar con la obra.

EL DESAYUNO

Mientras arde Troya, en Madrid el embajador de Panamá, Roberto Arango, organiza para el 4 de febrero un desayuno informativo en el exclusivo hotel Palace ubicado en la Plaza Cortés de esta ciudad, para hablar sobre la ampliación de la vía interoceánica. El evento no tendría nada de especial excepto por un detallito: quien lo auspicia no es Sacyr como lo dirige la lógica, sino su principal competidor, Padacar, del Grupo Villar Mir.

Juan Miguel Villar, un conocido hombre de negocios del ramo de la construcción, lidera la empresa OHL (Obrascon-Huarte-Lain). Algunos lo definen como un ser con olfato, instinto, pico y garras. Villa Mir conoce los negocios en Panamá; colabora en la ejecución de la obra insignia de la administración Martinelli, el Metro. ¿Sería posible, entonces, algún tipo de alianza o absorción de OHLa Sacyr? ¿Por qué Padacar querría organizar un evento junto con la embajada de Panamá en España para promover la obra de su principal competidor? Un panorama en el que posiblemente Matías Cortés —abogado con gran experiencia en áreas mercantil, arbitraje o penal-económico, y miembro del consejo de administración de Sacyr Vallehermoso— sea quien más condicione una posible alianza, y Villar Mir en OHL, el más beneficiado.