24 de Sep de 2021

Economía

La vida con Google Glass, una mirada al futuro

Las gafas Google Glass son como un amigo veleidoso.

La vida con Google Glass, una mirada al futuro
Las gafas solo se envían por invitación.

Las gafas Google Glass son como un amigo veleidoso. Te aguardan sorpresas, como cuando tomó una foto de mi techo mientras preparaba una sopa de zanahoria y jengibre.

Hace meses que estoy usando estas gafas avanzadas de Google. Pasarme un día tratando de realizar algunas tareas mientras las tenía puestas fue en ocasiones exasperante, aunque me ofreció un vistazo de lo que puede deparar el futuro.

Cocinar con Glass, por ejemplo, me deja las manos libres para revolver, cortar y sazonar, en lugar de tener que hojear un libro de recetas o leerlas en una tableta. Jugar en las gafas Glass moviendo la cabeza o gritando órdenes fue divertido, una vez pasada la primera parte. O quizás eso fue parte del atractivo, pero mi actividad favorita, sin dudas, es guiñar un ojo para tomar fotos.

Tal vez hice un guiño por error cuando leía los ingredientes en el Glass.

Acostumbrarse a las gafas demora un tiempo. Eso es lógico para cualquier tipo de dispositivo nuevo, pero me parece inusual teniendo en cuenta que puedo sacar la mayoría de los dispositivos de la caja y usarlos intuitivamente sin problemas.

El día que me pasé haciendo tareas tuve que llamar tres veces al soporte técnico y estuve a punto de llorar. Además, apenas completé dos tareas. Así es que le falta mucho para ser un producto de uso masivo. Google lo sabe y por eso las vende en 1,500 dólares y por invitación, para recibir opiniones de cómo funcionan en la vida diaria. Es como si hiciéramos un viaje con Google.

Sin embargo, antes que la mayoría de esas cosas sucedan, voy a necesitar una conexión de Internet confiable y superar las dificultades y sorpresas de las gafas Glass.