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03 de Jun de 2020

Economía

Como integrar los derechos humanos en las empresas

Las empresas se deben comprometer a dar seguimiento interno y externamente de sus compromisos, políticas y procedimientos

Desde el año 2009, Naciones Unidas trabajó en generar en Principios Rectores que dieran las pistas de las responsabilidades para los Estados y las empresas. Trabajo encomendado al profesor John Ruggie, que justamente sirvió también de marco para los temas de derechos humanos de la norma ISO 26000 de Responsabilidad Social, y en las nuevas Directrices para empresas multinacionales de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).

En Latinoamérica debemos aprender, aún, que los derechos humanos no sólo tienen que ver con una mirada de los Estados, que muchas veces confunden el alcance de éstos.

Los mencionados Principios Rectores definen que el Estado debe proteger los derechos humanos, las empresas deben respetarlos, y ambos compensar cuando son vulnerados.

Estos Principios se componen de 31 puntos que tienen el fin de mejorar la gestión y la problemática de los DD. HH., lo que impulsa y obliga a las empresas a respetarlos; esto significa actuar con debida diligencia y remediar la situación, de existir abusos.

De acuerdo a la definición de gestión responsable de las empresas, éstas deben hacerse cargo de sus impactos en la sociedad y el medio ambiente, especialmente aquellos negativos, que incidan en los aspectos económicos, ambientales y sociales.

Para cumplir con esta obligación, las empresas deben contar con políticas y procedimientos apropiados en función de su tamaño, con un proceso de debida diligencia y programas para identificar, prevenir, mitigar y rendir cuentas sobre cómo abordar su impacto sobre los derechos humanos.

Además, se deben establecer procedimientos internos que permitan reparar las consecuencias negativas de eventuales infracciones. Si las empresas han provocado o contribuido en provocarlas, deben reparar o participar en su reparación, por medios legítimos.

Las empresas deben hacer un seguimiento y comunicar tanto interna como externamente sus compromisos, políticas, procedimientos con los Derechos Humanos. El alcance de esta gestión debe considerar a sus propios trabajadores, contratistas, proveedores, clientes y comunidades, lo que implica un trabajo sistemático y gradual para lograr tener una cobertura completa en su cadena de valor.

Un aspecto clave de la gestión de Derechos Humanos son los mecanismos de reclamación para los grupos de interés afectados por estos casos, que deben estipularse dentro de los códigos de ética y en canales de denuncias dispuestos específicamente para tal fin.