20 de Feb de 2020

Economía

Libre competencia y consumidores

La competencia garantiza calidad y precios bajos. La política de promoción es fundamental

La libre competencia es un tema que tradicionalmente se ha asumido, sólo incumbe a las grandes empresas y no impacta de forma directa en los consumidores, lo cual no sólo es incierto desde el punto de vista conceptual, sino que el mismo constituye un derecho esencial de todos los consumidores.

Los consumidores siempre se verán afectados por conductas que lesionen la libre competencia, incluso en aquéllas en las que aparentemente salen beneficiados con mejores precios. Hasta ahora, los consumidores parecen estar ajenos a este derecho, quizás porque no tienen forma de percibirlo o porque no es afín a ellos. Sin embargo la falta de una política de competencia seria, ocasiona problemas en el mercado que provoca que los consumidores obtengan bienes de menor calidad a precios muy altos.

La libre competencia garantiza que los consumidores tengan opciones para elegir entre varios bienes o servicios; permite a los consumidores obtener productos de diversas calidades y precios; estimula la participación en el mercado de un mayor número de productores y distribuidores, todos orientados a ofrecer mayor gama de productos y servicios. |

La libre competencia anima a las empresas a luchar y esta rivalidad competitiva obliga a las empresas a ser eficientes. El consumidor no se percata que gracias a dicha competencia obtiene mejores servicios de venta y post-venta, rapidez ante la atención de reclamos, políticas de ‘mayor tiempo de garantía’, beneficios de pagos a plazo sin interés, políticas de retención de clientes con beneficios contractuales (ejem. Empresas de servicio de cable, telefonía celular, etc), subsidios de las empresas ante la adquisición de un servicio (celulares a mejores precios), tarjetas de descuentos, entre otras muchas variables competitivas que las empresas se inventan para captar clientes. Todos estos beneficios, que parecen estar insertados en el ‘derecho de protección al consumidor’, son más bien el resultado de una política adecuada de promoción de la competencia, dado que ninguno de estos incentivos existieran si hubiesen prácticas restrictivas o empresas coludidas, que no tuvieran la necesidad de competir.

Si hay competencia, los precios siempre estarán al nivel más bajo que la competencia permita existir. Si no hay competencia y las empresas se ponen de acuerdo, los precios siempre serán los más altos que el consumidor pueda soportar. En definitiva, la competencia siempre debe redundar o terminar en el bien común del consumidor. Y recuerda: ¡Un consumidor informado tiene poder!

ADMINISTRADOR DE LA ACODECO