26 de Feb de 2020

Economía

EEUU y UE cierran reunión comercial

Los jefes negociadores sostienen que se dieron los avances técnicos, pero aún requieren de la parte política para su ratificación

EEUU y UE cierran reunión comercial
Dan Mullaney, por Estados Unidos, junto al español Ignacio García Bercero, por Europa.

La nueva ronda de negociaciones entre Estados Unidos (EEUU) y la Unión Europea (UE) concluyó ayer con avances técnicos, aunque matizados por la cautela expresada al reconocerse que requiere de ‘un empuje de alto nivel’ político para dar un paso más.

Al cierre de la semana de encuentros, los jefes negociadores, Dan Mullaney, por parte de Estados Unidos, y el español Ignacio García Bercero, por la europea, reiteraron ayer que el proceso aún llevará su tiempo.

‘La substancia prevalecerá sobre el tiempo’, aseveró Mullaney ante los periodistas en la sede del Club Nacional de Prensa de Washington, al ser preguntado por los plazos.

Aunque no se ha planteado un límite concreto para concluir las conversaciones, lo cierto es que la idea de inicio es que se pudiera contar con un borrador de trabajo definitivo para finales de este año o comienzos de 2015.

Ambas delegaciones han reconocido que el borrador no estará listo para estas fechas, y ahora se trabaja con la idea de que contar con un documento final para 2016.

Mullaney reconoció que los avances técnicos tienen que ir respaldados por ‘un empujón de alto nivel’ político, y se mostró esperanzado de que este llegue con la constitución definitiva de la nueva Comisión Europea (CE), cuyos comisarios están en proceso de ratificación.

Sin embargo, precisamente en una de estas audiencias, la comisaria designada de Comercio, la sueca Cecilia Malmström, agregó dudas al asegurar esta semana que es necesario un "nuevo comienzo" de las conversaciones del acuerdo comercial. Como punto en discusión, Malmström remarcó que no descarta que el mecanismo de protección del inversor y la solución de controversias inversores-Estados (ISDS, por sus siglas en inglés), se quede fuera del texto.

El ISDS, que defienden los estadounidenses, permitiría a las empresas inversoras extranjeras litigar ante un tribunal de arbitraje internacional en caso de que se modifique la normativa legal, algo sobre lo que la UE ha abierto una consulta pública dejando la situación en suspenso.

García Bercero afirmó ayer que este tema no se había tratado en las discusiones. Para el negociador europeo, no existe falta de compromiso al recordar que el presidente electo de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, situó la conclusión de este acuerdo como una de las diez prioridades de su agenda.

García Bercero destacó que ya se está trabajando sobre propuestas de texto en algunos sectores, y subrayó el ‘fluido progreso’ hacia la fase de redacción del documento final.

Durante las reuniones de este semana, la agenda estuvo concentrada en cuestiones de regulación y estándares, con el objetivo de evitar la duplicación y acelerar la armonización entre ambos mercados. El próximo encuentro entre ambos equipos está previsto para enero en Bruselas.

Las negociaciones del TTIP pretenden recortar los aranceles y aproximar diferentes regulaciones técnicas entre la UE y EEUU para crear el mayor acuerdo comercial del mundo (supondría el 50% de la actividad económica global).

Asimismo, ambas partes confían en que el Acuerdo Global Económico y Comercial (CETA, por su sigla en inglés), culminado la pasada semana en Ottawa tras cinco años de negociaciones entre la UE y Canadá, ofrezca un renovado respaldo a las conversaciones entre Washington y Bruselas.

Se estima que la puesta en marcha del tratado ampliará el producto interno bruto (PIB) de la UE en 120,000 millones de euros (150,000 millones de dólares) y el de Estados Unidos en 95,000 millones (119,000 millones de dólares).

El comercio entre ambos lados del Atlántico supone cerca de 650,000 millones de dólares al año. Según los cálculos de la Comisión Europea (CE), el 80% del potencial del acuerdo estará en el recorte de costes de impuestos, por la burocracia y las diferentes regulaciones, así como en la liberalización del comercio de servicios y del mercado público.