12 de Ago de 2022

Economía

De nuevo en la trampa de la inmigración

La mayor parte de lo que propone la Casa Blanca podría haberse llevado a cabo silenciosa y discretamente

El Comité Republicano Nacional llegó la semana pasada a Coronado, en el sudoeste de Diego, para celebrar su reunión de invierno. Algunos miembros no parecieron estar muy conscientes de su entorno. Los asistentes, que de pronto se encontraron a 10 millas de la frontera mexicano-americana, compitieron entre ellos por ver quién era el que más se oponía a la inmigración ilegal.

Conozco a los elefantes, no se olviden; pero ¿piensan? Esta gente estaba en California donde, el año pasado, investigadores de la Universidad del Sur de California hallaron que casi uno de cada 10 trabajadores es indocumentado, y que los inmigrantes ilegales contribuyen más de $130,000 millones anualmente a la economía del estado.

En reuniones como ésa, la actitud de los republicanos hacia los inmigrantes puede resumirse de la siguiente manera: ‘Detengan la invasión--pero no deporten a nadie hasta que hayan limpiado mi cuarto’. La retórica de muchos de los asistentes estuvo totalmente fuera de onda, según dos republicanos hispanos que participaron en el evento.

La mayoría de los republicanos no tiene, en realidad, una línea dura con respecto a la inmigración. Sólo desempeñan ese papel frente a las cámaras de televisión. El partido está comprometido con la Cámara de Comercio, que a su vez está comprometida con sus miembros -cientos de miles de empresas pequeñas y medianas, muchas de las cuales tendrían que cerrar sus puertas, si no fuera por la disponibilidad de la mano de obra inmigrante ilegal.

Esa facción proempresarial del Partido Republicano, y su influencia sobre los republicanos del Senado, es la que evitará el desastre. Es probable que los adultos de la cámara superior descarrilen el intento, en gran parte simbólico, de sus colegas de la Cámara de Representantes, de socavar los esfuerzos del gobierno de Obama para proteger a millones de inmigrantes ilegales de la deportación. Los republicanos votaron por negar al gobierno los fondos necesarios para llevar a cabo su medida ejecutiva.

Los demócratas no correrán a su rescate. A casi todos ellos no les importa, realmente, lo que les ocurra a los inmigrantes ilegales. Desempeñan ese papel frente a las cámaras de televisión. Los demócratas son leales a los sindicatos, que sienten resentimiento contra los inmigrantes ilegales porque hacen trabajar más arduamente a sus miembros. Además, es demasiado entretenido para los demócratas observar a los republicanos prenderse fuego y alienar aún más a los electores hispanos.

He aquí algunos cálculos para la noche de las elecciones de 2016. Sólo cinco estados estarán indecisos en la contienda presidencial y tendrán la posibilidad de decidir el resultado: Nevada, Ohio, Florida, Colorado y Virginia. Tres de esos cinco -Nevada, Florida y Colorado-cuentan con poblaciones hispanas importantes. El que fastidie a los hispanos, nunca llegará a la Oficina Oval.

No quiere decir que lo propuesto por el presidente Obama sea tan fenomenal. Primero, no es una medida ejecutiva, que tendría la fuerza de una ley; es meramente una serie de cambios de política del ejecutivo, que pueden ser rescindidos en cualquier momento por esta Casa Blanca o la próxima. También, de lo que se calcula que son 11 millones de inmigrantes ilegales en los Estados Unidos, sólo entre 2 y 3 millones probablemente cumplan con los requisitos para esa asistencia. Además, una vez que se le concede a un individuo la acción diferida, sólo dura tres años, después de los cuales esa persona puede volver a la fila de la deportación, tras haber informado de su domicilio al gobierno. Finalmente, recordemos que todo eso supuestamente impedirá que los inmigrantes ilegales sean deportados por el mismo gobierno que está ofreciendo el salvavidas.

La mayor parte de lo que propone la Casa Blanca con respecto a un alivio para la deportación podría haberse llevado a cabo silenciosa y discretamente. Pero entonces los demócratas no hubieran podido tender una trampa tan eficaz a los republicanos.

Ahora la trampa saltó. Después de la votación de los republicanos por, esencialmente, eliminar la acción diferida del gobierno, escribí una lista de lo que los republicanos hacen mal cada vez que surge el tema de la inmigración, errores que muchos de los que buscan la nominación del Partido Republicano para 2016 probablemente cometerán en los meses siguientes.

Entran al ataque de la inmigración ilegal, pero acaban atacando a los inmigrantes, seres humanos desesperados que tratan de alimentar a sus familias y sobrevivir en una situación precaria. Buscan respuestas fáciles en un asunto complicado. Nunca atacan la raíz del problema porque desean proteger a los empleadores que contribuyen fondos a sus campañas. Parecen anti-hispanos cuando, como señalara Obama recientemente, hacen demagogia con los nativistas o se hacen los tontos cuando otros republicanos lo hacen. Destruyen las ideas de los demás, sin ofrecer las suyas propias. Y … Ahí fue cuando me di cuenta de que iba a necesitar más papel.

THE WASHINGTON POST