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24 de Nov de 2020

Economía

Panamá, el país que crece con mayor desorden de la zona

La nula planificación y las debilidades financieras y técnicas de las entidades competentes han generado presión para enfrentar la situación

Panamá, el país que crece con mayor desorden de la zona
Panamá cuenta con los marcos jurídicos para la gestión y ordenamiento del territorio, pero carece de los reglamentos para su implementación.

Panamá es el país que crece con mayor desorden en Centroamérica, según destaca el Quinto Informe Estado de la Región preparado por el Consejo Nacional de Rectores de las universidades públicas de Costa Rica (Conare), que registra información de los últimos tres años y al que tuvo acceso La Estrella de Panamá.

De acuerdo al quinto documento de su naturaleza, las manchas urbanas de las ciudades capitales de Panamá fueron las que más crecieron en las últimas décadas. De 1975 a 2014, esas bolsas de población en la capital pasaron de 5,110 hectáreas a 21,618 hectáreas, un aumento 16,508 hectáreas o el 323%.

En el mismo periodo, en Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, el incremento de la ‘mancha' osciló entre 141% y 193%. En estos países, la expansión urbana creció mucho menos que en Panamá. Como mancha urbana se refiere el informe al área que ocupa la población en las ciudades.

Según el reporte, esta situación es producto de la falta de planificación y agrega que las debilidades financieras y técnicas de las entidades competentes en esta materia, ha resultado en marcos institucionales, regulatorios y de control anquilosados y seriamente limitados para enfrentar las presiones económicas, sociales y ambientales, de los centros urbanos.

‘Esta situación ha contribuido a generar crecientes niveles de riesgo para la población, la infraestructura pública y privada, y las actividades económicas que se desarrollan en el país. Es importante que se tome en cuenta que el crecimiento de las ciudades implica mayor presión sobre las infraestructuras y los servicios, destaca como algo fundamental el reporte sobre el estado de la región centroamericana', destaca el reporte revelado en Guatemala, el 3 de agosto.

OPORTUNIDADES

Alrededor de esta situación, también hay oportunidades. Una mayor concentración de habitantes es propicia para el desarrollo de proyectos en base a la economía de escala. Cuanto más personas se reunan, menores son los costos unitarios de los servicios.

Al respecto, el informe subraya como oportunidades la construcción de espacios públicos y el desarrollo de servicios tales como, saneamiento, transporte público y actividades recreativas, que pueden contribuir a mejorar la calidad de vida de la población. Sin embargo, concluye que ni en Panamá ni en el resto de los países de la zona, ese tipo de desarrollo no ha sido la norma.

El informe regional señala que a pesar de que en la mayoría de los países hay marcos jurídicos e institucionales para la gestión y ordenamiento del territorio, en Panamá y El Salvador las leyes promulgadas no han sido acompañadas de los reglamentos necesarios para garantizar su implementación.

En el caso de Costa Rica, que tiene una ley desde 1968 e institucionalidad con competencias en la materia, el cumplimiento ha sido bajo y los mecanismos de control y coordinación institucional, débiles.

Nicaragua, Guatemala y Belice, hace mención el informe, no cuentan con marcos legales completos y claros, lo cual evidencia una falta de prioridad del ordenamiento territorial en sus agendas políticas.

CONCLUSIONES

El Quinto Informe Estado de la Región concluye que el ordenamiento urbano no ha sido prioridad política por mucho tiempo, y este hecho, combinado con las débiles finanzas de los Estados y de los gobiernos locales (municipios), genera que las iniciativas de inversión busquen más la solución de problemas inmediatos y no respondan a procesos de planificación de mediano y largo plazos, con visión clara sobre el tipo de ciudades y espacios urbanos que se quieren.

Servicios básicos como el abastecimiento de agua y el saneamiento, la recolección de desechos y el transporte público, son deficitarios en la mayoría de los países de la región.

El incremento en el parque automotor evidencia la preferencia del transporte individual en relación con el colectivo, que no responde a las necesidades de movilidad de la población, enfatiza el estudio donde participaron 600 personas.