La Estrella de Panamá
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22 de Oct de 2019

Economía

Vivimos tiempos interesantes…

La presión que sufre Panamá por parte de los países exportadores de capital   en la OCDE se debe al conflicto que sus miembros mantienen con las empresas de alta renta que se niegan a pagar sus impuestos

Vivimos tiempos interesantes…

En la última lista de exclusión en la que fuimos integrados por la Unión Europea, hay ausencias extraordinarias. No aparece una sola jurisdicción europea, siendo que de las 89 identificadas como promotoras de la creación de medios utilizados para la evasión fiscal, el 58% pertenecen o son de jurisdicciones de países miembros de la OCDE.

Las personas medianamente informadas hemos coincidido en que la presión que sufre Panamá por parte de los países exportadores de capital, particularmente los agrupados en el Cártel de países de la OCDE, se debe al conflicto que sus miembros mantienen con las empresas y personas de alta renta que se niegan a pagar sus impuestos.

Y es que los políticos europeos, preocupados por su preservación, imitando a los nuestros, hacen gala de su poco interés en analizar los tiempos. Hace ya años, 1974, Immanuel Wallerstein escribió una obra El Moderno Sistema Mundial , en el cual analiza el desarrollo del sistema capitalista, e indica que el mismo se configura como una entidad supra-nacional, un sistema que él denomina una ‘economía-mundo' ya que el vínculo entre las partes es económico, no político. Es decir, se puede concluir que las políticas públicas de los estados nacionales, en determinado momento, pueden y sucede, entrar en conflicto con los intereses de esta economía-mundo. Esa obra fue escrita casi 30 años antes del Consenso de Washington, y cuando ya se había iniciado la actual fase de la globalización, que es consistente con el cambio tecnológico que da inicio a la era digital.

Es decir, la aceleración de los procesos económicos es sostenida y espoleada por la revolución tecnológica del siglo XX y lo que va del siglo XXI. Estos procesos acentúan la acumulación de riqueza en una minoría, y aunque haya mejoras significativas para algunos países como ocurre en el Asia, algo menos en Latinoamérica y poco o nada en África, la acumulación de riqueza va acompañada por una resistencia a compartirla por vía de los impuestos.

Incapaces de hacerle frente a estas entidades mundo-economía que priman sobre los estados nacionales, los países afectados nos hacen a los países pequeños responsables de los cambios que a escala planetaria están ocurriendo. Este sería el entorno en mi opinión en el que se encuadra la actual situación de nuestro país.

Cómo manejarla. Nuestro gobierno actual asumió la actitud de adecuarse a las exigencias o ukases de la OCDE. Algunos a nuestros niveles técnicos, sentimos que la presión no cesaría ya que para el caso, somos los chivos expiatorios de una situación que escapa inclusive al control de los directamente afectados. Y, lamentablemente, sentimos que así continuará. He sostenido en distintos escenarios, que la presión sobre la existencia de Zonas Francas, nuestro sistema tributario, va a continuar. ¿Seremos capaces de ponerles un alto? Lamentablemente, lo dudo.

Veamos otros ángulos del problema, más a nivel micronacional. La falta de confianza que los mismos ciudadanos panameños sentimos acerca de nuestras instituciones responsables de la administración de justicia, de la recta gestión del Estado y de la participación ciudadana, debilita nuestra posición ante las críticas que nos surgen de los países que nos califican de manera tan poco respetuosa. Aunque en la fase técnica, normativa o administrativa hemos implantado todos los cambios que se le han exigido a Panamá por parte de la OCDE, ¿cuáles son los resultados de la efectividad en la aplicación de esos llamados marcos técnicos?

Nunca antes en la historia de nuestro país, se había ventilado tantas acusaciones sobre abusos de parte de los administradores de la cosa pública. Esto es innegable. Pero, las denuncias de corrupción en la gestión pública en los últimos gobiernos no parecen avanzar, entre otras razones, por ineficiencias en el aparente y alegado incumplimiento de los derechos procesales de los afectados, o por aprovechamiento de resquicios legales.

Tenemos elevadas tasas de crecimiento económico. Pero también, una de las distribuciones de ingreso más desiguales del mundo. ¿Hasta dónde esta desigualdad es alimentada o no, por un sistema económico cuyo crecimiento no necesariamente se refleja en mayores ingresos fiscales que le doten al gobierno de recursos para atender las necesidades nacionales?

O, desde otro punto de vista, ¿la generación de empleo altamente remunerados de esos sectores no es lo suficientemente alta? En octubre de 2016, el Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard entregó un diagnóstico del crecimiento de Panamá, denominado Shifting Gears. En dicho documento, se identificaba una fase de desaceleración, que está ocurriendo, el alto nivel de desigualdad económica, la necesidad de explorar actividades económicas más complejas, invertir aceleradamente en mejorar la educación y la capacitación de la mano de obra. ¿Qué estamos haciendo en esta vía? Hay todavía otros retos por delante. El INEC estima que para el año 2050 Panamá tendrá seis millones de personas. ¿Dónde vivirán? ¿Cómo se les proveerá de servicios básicos, empleos? Realmente, vivimos tiempos interesantes.

ECONOMISTA