La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Economía

Una oportunidad para el sector agropecuario

La actividad agropecuaria debe ser valorada tanto por su aporte a la producción de alimentos como por su contribución al desarrollo económico y social

En la actualidad, diversas economías avanzadas, mercados emergentes, y economías en vías de desarrollo cuentan con un sector terciario o de servicios más activo que el sector primario y secundario. Por lo tanto, es común que en estas economías los mayores aportes al PIB, las mayores fuentes de ingresos y oportunidades laborales provengan de las actividades del sector terciario. Aquellos en favor del desarrollo del sector primario claman que la prosperidad del sector terciario no debería limitar la capacidad de desarrollo del sector primario y de sus actividades, entre estas la agropecuaria.

Panamá es una economía abierta en la cual actividades como transporte, almacenamiento, comunicaciones y otras del sector servicio sobresalen por su crecimiento y aporte al PIB de aproximadamente el 69%, mientras que las actividades relacionadas con el sector industrial aportan un 27.3% PIB y las relacionadas con el sector agropecuario un 2.7% PIB.

Para el tercer trimestre del período 2017, la agricultura, ganadería, caza y silvicultura reportan un crecimiento del 1.1% mientras la pesca reporta una caída del -3.1% en comparación al tercer trimestre período 2016 (Cifras Informe Económico Social MEF, 3er trimestre 2017). Esto conlleva a que el sector agropecuario disminuya su contribución al abastecimiento de la demanda doméstica alimenticia, a las exportaciones de alimentos y por ende su aporte al crecimiento económico. Entre el año 2004 al año 2016, el aporte del sector agropecuario, considerando el valor agregado de la agricultura, caza, pesca y silvicultura con respecto al PIB ha disminuido un -4.42%.

Es importante reconocer que el sector agropecuario comprende no solo la producción de alimentos, pero también participa de la industria alimentaria. Esta última demanda servicios como transporte, comunicación, almacenamiento, procesamiento, conservación, y mercadeo de productos alimenticios. Por lo tanto, el desarrollo y dinamismo del sector agropecuario debe ser visto como una fuente de oportunidades para los habitantes de áreas rurales y también para todos los individuos y otros sectores de la economía que tienen una participación directa o indirecta en la industria alimentaria.

A pesar de que Panamá clasifica en la posición número 5 entre las 20 economías de Ingreso Medio Superior de Latinoamérica y el Caribe y en la posición número 8 entre las 42 economías con el mayor Ingreso Neto Bruto Per Capita de la Región (World Bank Countries Classification according to GNI per Capita, 2016), Panamá reporta altos niveles de desigualdad. Acorde a información reportada por la FAO, Panamá clasifica entre los 10 países más desiguales a nivel global y de América Latina, con un coeficiente GINI que oscila entre 50 –55 en la última década. Aproximadamente, 22.1% de la población panameña vive bajo los niveles determinados de pobreza nacional (World Bank-Poverty Headcount Ratio at National Poverty Lines %, 2016) y se considera que una mayor parte de la pobreza se ubica en las áreas indígenas y rurales.

La no apreciación del sector agropecuario en cuanto a su importancia para el desarrollo económico y estabilidad social conlleva a que las Instituciones Gubernamentales adopten prácticas que podrían ser valoradas como en contra del desarrollo agropecuario y rural. Una de las prácticas negativas más comunes es la asignación relativamente baja de fondos de inversión al sector agropecuario en comparación a otros sectores. Según las cifras reportadas en los Informes de Ejecución del Programa de Inversiones Públicas No Financieras de Panamá (MEF, 2016 y 2017), la suma destinada al sector agropecuario para ambos períodos es aproximadamente 2% del presupuesto asignado al Gobierno Central.

Entre los beneficios que aporta el desarrollo y apoyo al sector agropecuario es importante destacar la fuente segura de alimentos y su importancia para el abastecimiento de la demanda creciente de alimentos de una economía con una población en crecimiento constante. Según cifras reportadas por el Banco Mundial, la población en Panamá ha aumentado aproximadamente 21% entre el año 2006 al año 2016 (2006: 3,453m vs 2016: 4,034m).

PANAMÁ Y SU PARTICIPACIÓN EN EL COMERCIO INTERNACIONAL

La clasificación otorgada por la revista Forbes a Panamá como el país número 64 entre las 153 mejores economías del mundo para hacer negocios, su coeficiente Comercio-%PIB (2016: 94%, Banco Mundial), su clasificación como la economía número 84 y 53 en cuanto a exportaciones de mercancías y servicios, y como número 75 en cuanto a importaciones de mercancía y servicios (OTC, 2016), son indicadores que reafirman la activa participación de la economía panameña en el comercio internacional. No obstante, el aporte de la producción del sector agropecuario panameño al comercio internacional es relativamente bajo en relación con las reexportaciones de mercadería.

Al tercer trimestre del período 2017, la producción agropecuaria que incluye la agricultura, pesca y ganado, constituye aproximadamente el 52% de las exportaciones de mercadería importantes de la República (Cifras. INEC Exportaciones registradas FOB, enero-septiembre 2017) pero estas solo constituyen el 3% del total de las Exportaciones FOB reportadas en la Balanza de Pagos al tercer trimestre 2017. El otro 97% está constituido por las reexportaciones de ZLC (88%), exportaciones de las Zonas Procesadoras (4%), exportaciones nacionales de otros sectores (3%) y la reexportación nacional (1%). (INEC, Componentes de la Balanza de Pagos de Panamá según partida, años 2015-2016, enero a septiembre 2017).

En cuanto a las importaciones de mercadería, estas exceden las exportaciones como resultado de las necesidades de consumo de la población a nivel doméstico y falta de producción a nivel nacional. Para el tercer trimestre del período 2017 los bienes netos reportan un déficit de B/. 6,869, cifra 6% por arriba en comparación al tercer trimestre del período 2016 (B/. 6,480).

OPORTUNIDADES

Siendo Panamá un país rico en recursos naturales, que cuenta con un 25% de los suelos aptos para el uso agrícola, con una riqueza de flora y fauna y con un 30% de la población ubicada en áreas rurales, se podría esperar una participación más activa del sector agropecuario en la actividad económica del país. No obstante, factores como la poca atención institucional, la poca inversión pública, difícil acceso al financiamiento rural, poco desarrollo de las áreas rurales y comercialización de sus productos, así como los cambios climáticos, no permiten el desarrollo requerido del sector para que el mismo se promueva.

FICHA

La autora se dedica a la consultoría financiera:

Nombre completo: Laritza del Rosario Lezcano Navarro.

Ocupación: Consultora financiera

Resumen de su carrera: Master en Inversiones y Finanzas y diplomado de Economía y Finanzas de la Universidad Queen Mary University of London. Licenciatura en Contabilidad, Banca y Finanzas de la Universidad Santa María La Antigua de Panamá. Experiencia laboral en auditoría comercial, análisis financiero e implementación de análisis cuantitativo.

Las dificultades que atraviesa el sector agropecuario en Panamá han sido reconocidas en el Marco de Programación de País (MPP) entre la FAO y Panamá. Tanto la Organización FAO como el gobierno nacional han expresado su inquietud y se han comprometido a la disminución de la pobreza en el área rural y una mejora del sector agropecuario mediante una mejor asignación de recurso que permita el desarrollo de sistemas agroalimentarios sostenibles.

El reconocimiento del aporte significativo a la economía panameña por parte del sector servicio es indiscutible, pero hay que reconocer que el sector agropecuario debe ser apoyado. Probablemente, el sector agropecuario no llegue a equiparar el %PIB que aporta el sector servicio, pero su inclusión a las principales actividades económicas del país sería una gran contribución al crecimiento económico, disminución de pobreza principalmente en las áreas rurales y un aporte a la participación en mercados internacionales que conlleva a un aumento de exportaciones que compensan el exceso de importaciones en cuanto a alimentos e impactan positivamente la cuenta corriente de la balanza de pagos.