La Estrella de Panamá
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16 de Oct de 2019

Economía

Clima de entendimiento ante Convención Colectiva

En algunos casos muy favorables para los trabajadores y, en otros, obteniéndose resultados razonables en función de la realidad del sector.

Como sucede cada cuatro años, la Cámara Panameña de la Construcción (Capac) y el Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs) se encuentran en un nuevo periodo de negociación de la Convención Colectiva para el periodo 2018-2021.

Hasta el momento las partes han alcanzado acuerdos en más de 100 cláusulas de un total de 153, en su mayoría relacionadas con aspectos conceptuales, normas laborales y otros temas que mejoran las relaciones laborales pero no las de carácter económico.

Las cláusulas pendientes por negociar comprenden aspectos salariales que generan grandes expectativas en el sector laboral, razón por la cual implican un proceso de negociación más complejo. Están relacionadas con la terminación de los contratos y continuidad laboral, relaciones de trabajo, prestaciones laborales, jornadas ordinarias y extraordinarias de trabajo y descanso obligatorio.

Contemplan, además, las compensaciones para alimento y transporte, el pago de salarios, el descuento del impuesto sobre la renta, equipo y uniforme de trabajo, trabajos en condiciones especiales, reglamento de seguridad y salud ocupacional, póliza colectiva de vida, de salud y programas de educación.

En cada oportunidad, los parámetros de negociación varían según la realidad de la economía y el estado de la industria. En algunos casos muy favorables para los trabajadores y, en otros, obteniéndose resultados razonables en función de la realidad del sector. Por ejemplo, en la pasada negociación que rigió entre el 2014 y el 2017, los resultados obtenidos fueron altamente beneficiosos para los trabajadores. Aquel proceso negociador se produjo en un momento de pleno desarrollo de la industria, con altos niveles de inversión pública y privada y de ejecución de mega proyectos.

Existía un crecimiento económico del 6.2% anual y había un aumento de la demanda de mano de obra calificada y de los salarios pagados, produciéndose un incremento por encima de lo pactado. Las empresas, en interés de contar con los recursos humanos necesarios para el desarrollo de los proyectos, pagaban a sus trabajadores salarios determinados por la ley de oferta y demanda laboral.

En las actuales circunstancias, se negocia en un escenario diametralmente opuesto. La industria de la construcción atraviesa por un notable período de decrecimiento, con una reducción sensible del mercado inmobiliario, del número de proyectos por iniciarse y en ejecución, con una disminución de las plazas de trabajo y con niveles de inflación por debajo del existente al momento de negociarse el acuerdo laboral anterior. Además surge el impostergable tema de la falta de consistencia para medir y verificar los baches de productividad y el tiempo efectivo de trabajo. Eso trae al tapete el tema de la tecnificación de la industria de la construcción con la consecuente necesidad de prescindir de mano de mano de obra poco eficiente. Existen casos en que por la baja productividad, algunas empresas constructoras han tenido que contratar más personal con efecto en el incremento de salarios y de costos de construcción.

Frente a estos escenarios, los dirigentes empresariales y sindicales del sector de la construcción, se encuentran obligados a duplicar esfuerzos para alcanzar acuerdos laborales cónsonos con la actual realidad de la industria, teniendo como objetivo principal mantener el mayor número de puestos de trabajo posibles para beneficio de los trabajadores.

En el proceso no se excluye la posibilidad de que, ante la falta de acuerdo, la industria de la construcción se vea afectada por una paralización de labores.

Ante esa alternativa es aconsejable ampliar el margen de negociación y buscar resultados mutuamente aceptables entre las partes y, al mismo tiempo, lograr entendimientos razonables con los inversionistas, promotoras y suministradores de bienes y servicios que, igualmente, se verían afectados en caso de la paralización de labores.

A los promotores les resulta necesario lograr acuerdos sobre los plazos de cumplimientos para la entrega y terminación de las obras, porque los costos del periodo de paralización representarían dificultades para pagos de cuentas a los contratistas, proveedores y terceros, motivo por el cual debe prevalecer un clima de cooperación y entendimiento ante situaciones no programadas.

Ha llegado el momento de que el sector productivo establezca criterios de solidaridad frente a un complejo ambiente derivado de las nuevas negociaciones salariales y cláusulas económicas de la Convención Colectiva Capac-Suntracs 2018-2021.

ECONOMISTA