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18 de Oct de 2019

Economía

La dependencia económica de Argentina al FMI

La ayuda que la institución financiera podría brindar al gobierno de Mauricio Macri sería de unos $30,000 millones. El peso argentino ha caído frente al dólar

La deuda de Argentina ha crecido en el gobierno de Mauricio Macri.

La petición de Argentina de un crédito al Fondo Monetario Internacional (FMI), con el que se pretende frenar las turbulencias del mercado de divisas y de deuda, es un síntoma de la fragilidad y la dependencia del exterior que tiene el modelo económico que sigue el actual gobierno de Mauricio Macri.

Cuando el actual Ejecutivo asumió a finales de 2015, Argentina tenía un elevado déficit fiscal que había compensado con emisión de moneda, como sucedió en muchos periodos de su historia, lo que generaba una alta inflación; Macri se propuso reducir ese déficit con ‘gradualismo' -una de las palabras más repetidas por el oficialismo- y sostenerlo mediante la deuda, en buena parte externa.

A finales del mes pasado, una subida de tipos de interés de la Reserva Federal (Fed) estadounidense mostró la vulnerabilidad de ese esquema: mientras en el resto de mercados emergentes se produjo una anunciada sacudida por los movimientos de inversores que habían acudido a esos países buscando una mayor rentabilidad y ahora regresaban a EE.UU., en Argentina causó un auténtico terremoto.

‘Un país que vive de prestado vive a expensas del humor de los prestamistas', resumió la situación el economista Víctor Beker, de la Universidad de Belgrano (Buenos Aires), una norma que se agrava en el caso de Argentina, donde por su pasado de vaivenes y crisis la volatilidad de la confianza y el descrédito en su moneda es una de las principales características de su economía, reporta la agencia Efe .

La abrupta caída del peso frente al dólar en las dos últimas semanas, que podía producir un efecto en cadena que evaporase las divisas que tanto necesita la economía argentina, hizo que el Gobierno pasase en pocos días del optimismo a jugar su última y más impopular carta, un préstamo del FMI que los economistas cifran en unos $30,000 millones.

La falta de dólares que hizo saltar las alarmas del Gabinete tuvo como detonante la medida de la Fed, pero hubo otros factores, como la entrada en vigor en abril de un impuesto a no residentes por las rentas obtenidas de la deuda argentina a corto plazo, y un flujo de billetes verdes mucho menor que el de otros años desde el principal complejo exportador argentino, el campo.

El sector agrícola está acusando una sequía que ha reducido la producción, pero además el Gobierno eliminó la obligación que pesaba sobre los exportadores de vender las divisas de sus ventas, por lo que muchos optaron por retenerlas.

Frente a esta coyuntura, el profesor de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Católica Argentina Ignacio Carballo destacó que la respuesta ‘errática' del Ejecutivo contribuyó a la ‘corrida' cambiaria, restándole importancia primero y luego irrumpiendo en el mercado con fuerza vendiendo dólares, una intervención de la que más tarde se retiró sin haber logrado frenar la caída del peso.

‘Recurrir al FMI brindará suficiente liquidez para reasegurar a los acreedores y permitirá al FMI que aconseje políticas apropiadas'

ANNE KRUEGER

EX NÚMERO DOS DEL FMI EN 2001

La llamada al FMI tiene como objetivo mostrar a los prestamistas que Argentina cuenta con respaldo económico y seguirá siendo capaz de hacer frente a los vencimientos de una deuda que se ve obligada a emitir en dólares o en pesos a plazos muy cortos y altos intereses, y cortar el desplome de la moneda, un movimiento que amenaza con disparar la inflación, otro de los grandes retos de Macri.

‘Recurrir al FMI puede ayudar de varias forma: brindará suficiente liquidez para reasegurar a los acreedores y también permitirá al FMI que aconseje en las políticas apropiadas para mejorar las perspectivas económicas', dijo por su lado Anne Krueger, quién fue la número dos del FMI en 2001, informa el diario argentino Perfil .

Por el momento el PIB del país austral mantiene buenos números, aumentó un 2.9% en 2017 y las proyecciones para este año se sitúan en torno al 2%, en línea con la región, pero ya se han anunciado recortes en el plan de obras públicas y todos los analistas coinciden en que los ajustes que exija el FMI impactarán en mayor o menor medida en el crecimiento.

Aunque el ritmo de endeudamiento ha sido muy alto desde que asumió Macri, el nivel de deuda aún no es preocupante (ronda el 60% del PIB) y las reservas de divisas internacionales son elevadas.

No obstante, Argentina seguirá enfrentando tras la ayuda del FMI la amenaza de nuevos apuros en los mercados cambiario y de deuda, muy ligados a una confianza que el Gobierno aún no ha logrado que perdure, y especialmente vulnerables ante movimientos que tienen mucho de profecía autocumplida y que pueden hacer descarrilar el plan económico de Macri.

El ministro de Hacienda argentino, Nicolás Dujovne, quién estuvo recientemente en territorio estadounidense fue el encargado de realizar formalmente el pedido a la institución financiera.

‘Ha solicitado que nuestros equipos trabajen juntos con miras a un Acuerdo de Derecho de Giro de alto acceso para apoyar el programa económico integral de las autoridades', confirmó la líder del FMI, Christine Lagarde.

Aunque aliados de Argentina como EE.UU. o España vean bien que el país sudamericano tenga un programa auditado con el FMI, a lo interno de esta nación la medida tendrá un costo político para la administración de Macri, siendo que además hay elecciones en 2019.

Sin embargo Ricardo Kirschbaum, director del Clarín , señala que la ventaja de Macri es que la oposición ‘está muy dividida'.