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13 de Dec de 2019

Economía

Las inconsistencias de la cuarta línea de Etesa

La obra estuvo plagada de cuestionamientos desde su inicio. Los dos únicos consorcios que presentaron propuestas —de los cinco precalificados— no cumplieron los requisitos mínimos, según Etesa

Sede de Etesa, en la capital panameña.

L o que mal empieza, mal acaba, reza la sabiduría popular. Y es que la cuarta línea de transmisión, iniciada por la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (Etesa) y cuyas propuestas fueron descalificadas el martes en la tarde al no cumplir con el tiempo de experiencia exigido para el personal -gerente de proyecto, diseñadores de líneas y otros especialistas en varias áreas- estuvo plagada de inconsistencias desde su concepción.

Se trata del ‘proyecto de ingeniería diseño, construcción, suministro e instalación, puesta en marcha, operación y mantenimiento de la cuarta línea de transmisión eléctrica Chiriquí Grande - Panamá III 500 kv y subestaciones asociadas'. Se incluyó en los planes de expansión en 2014 y en 2016 se iniciaron las ‘consultas' bajo asesoría de la Corporación Financiera Internacional -brazo del Banco Mundial en la región-. El costo de la obra se cifra en unos $500 millones.

SUSTENTO FINANCIERO

El modelo BOT (Build, Operate and Transfer, por sus siglas en inglés), inédito hasta ahora, que asegura el financiamiento de la obra, consiste en que Etesa ceda a la empresa que se la adjudique la operación y los cobros que produzca por el término de 30 años -inicialmente era de 20 años pero fue extendido a través de una adenda-. El modelo BOT fue blanco de críticas y rechazo entre otros actores del sector, incluso algunos ligados a partidos de oposición, lo que añade el tinte político en todo el proceso de licitación, cuyas propuestas fueron descalificadas, o al menos así se anunció justo dos días después de las elecciones.

Un férreo crítico del proyecto fue el abogado y miembro del Partido Revolucionario Democrático Jorge Rivera Staff, quien cuestionó la legalidad de la obra por ‘ceder la operación a un tercero cuando la Ley 6, que regula el mercado energético, indica que esa función es exclusiva de Etesa'. Sin embargo, ningún gremio presentó recurso alguno ante la Corte. Al ser consultado ayer, el jurista confirmó que la descalificación podría interpretarse como un ‘frenazo político'. Lo que sigue podría ser que se declarase desierta la licitación, agregó.

Voceros de Etesa negaron que la descalificación tuviese algún tinte político. ‘La Comisión Evaluadora tenía 30 días y emitieron el informe en el tiempo prudente'.

Previamente el presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos), Gustavo Bernal, cuestionando la celeridad con que el gobierno impulsaba la cuarta línea, además del riesgo de que se pudiese ‘desviar' la transmisión hacia ella en detrimento de las otras tres líneas que sí operaría Etesa, afectando así el flujo de caja de la estatal.

El Sindicato de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Similares también emitió sendos comunicados en su momento, oponiéndose al proyecto y criticando la operación ‘parcial' de la tercera línea, que según denuncian, no está operativa al 100%.

A las críticas, el gerente de Etesa, Gilberto Ferrari, sustentaba que la entidad mantenía la concesión estatal para la transmisión y que solo concesionaba el servicio, además de justificar el modelo BOT como garante de la estabilidad financiera de Etesa, ya que el dinero para construir la obra lo aportaría el contratista, que después se ‘cobraría' con lo que produzca operando la línea por el término de 30 años. Incluso Ferrari estructuró financieramente la entidad para lo que fue su debut el pasado 2 de mayo en el mercado de bonos internacionales, con una emisión de $500 millones, emitidos a un plazo de 30 años y una tasa de interés de 5.125%.

PROPONENTES

Aunque el proyecto se había empezado a gestar en 2016, no fue hasta agosto de 2018 -casi un año después de que Panamá estableciera relaciones diplomáticas con la República Popular China y firmara una serie de acuerdos de inversión - que se hizo el acto de precalificación de los proponentes.

Las empresas y/o consorcios precalificados fueron Interconexión Eléctrica, S.A. E.S.P. (Colombia), China Electric Power Equipment and Technology Co. Ltd. (China), Consorcio Chiriquí Transmisora de Energía (España), Consorcio Four Seasons (India, Francia y Brasil) y el Consorcio de Transmisión Vasco Núñez de Balboa (Canadá y España).

Tras la publicación del pliego de cargos, solo llegaron dos empresas a presentar sus propuestas el 9 de abril al hotel capitalino que Etesa había separado para el acto: Consorcio Intercon Panamá (ISA y Galed Services S.A.) y China Electric Power Equipment. Las tres restantes no acudieron ni dieron explicaciones públicas del desistimiento.

Galed es una sociedad anónima panameña que se unió a ISA un día antes de presentar la propuesta, es decir, el 8 de abril, tal como certifica la autorización de Etesa publicada en PanamáCompra. Formaron así el Consorcio Intercon Panamá. Sin embargo, Galed no figuró en el Registro Público sino hasta febrero de este año.

La vocería de Etesa indicó que, siguiendo con el proceso, llamarían a los proponentes para que retiren sus propuestas de la bóveda del Banco Nacional.