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18 de Sep de 2019

Economía

Beneficios de crear una cultura anticorrupción

Para evitarlo un camino es no hacer lo que considero no es correcto. Pero también puedo hacer lo que pienso está mal

Hace más de 50 años Gary Becker, economista de la Universidad de Chicago, propuso analizar a quienes rompen las reglas como personas racionales que deciden hacer trampa si los beneficios esperados son superiores a los costos esperados (el monto de la sanción multiplicado por la probabilidad de ser detectado) y, viceversa, optan por no hacer trampa si los costos esperados son mayores a los beneficios esperados. Bajo esta lógica, para disuadir la comisión de faltas, los gobiernos han incrementado en general, el monto de las sanciones y la capacidad de detección.

Desde la economía conductual, por su parte, se plantea que, para reducir la comisión de falta, el mejor camino no pasa por aumentar el costo esperado de la sanción, sino por combatir factores (corrupción, por ejemplo) que facilitan la autojustificación. El psicólogo Dan Ariely de la universidad de Duke, señala que nuestro cerebro intenta evitar lo que en psicología se conoce como disonancia cognitiva, que es la tensión que se experimenta cuando lo que hacemos entra en contradicción con lo que pensamos o creemos.

Para evitarlo un camino es no hacer lo que considero no es correcto. Pero también puedo hacer lo que pienso está mal y cambiar la forma de pensar sobre ello para evitar la disonancia cognitiva, es decir, autojustifico las decisiones tomadas.

Uno de los factores que puede facilitar o dificultar la autojustificación del comportamiento contrario a las normas es la cultura en la que uno crece y es educado. Sin embargo, dado que los países por lo general tienen sistemas disuasorios y culturas distintas, no resulta útil verificar si quienes tienen sistemas con costos esperados por incumplir las normas más altos, son los que cometen menos faltas, porque en esos casos, no se puede concluir si lo determinante responde al sistema legal o la cultura.

Un experimento de campo descrito por el economista Xavier Sala I Martin (en su libro ‘La invasión de los robots y otros relatos de economía en colores', que ha permitido superar este escollo (analizado por los profesores Raymond Fisman y Edward Miguel) es la regla que exonera del pago de multas de tránsito a los diplomáticos de Naciones Unidas radicados en Nueva York. Dado que el costo esperado de cometer infracciones de tránsito es cero para todas las delegaciones, el número de infracciones cometidas por los diplomáticos de los distintos países, está determinado por el nivel de tolerancia cultural a factores (corrupción) que facilitan la autojustificación para evitar la disonancia cognitiva. Encontraron que los países con menos corrupción cometían menos infracciones.

Así, el desarrollo de una cultura contra la corrupción, tiene efectos transversales positivos en distintos aspectos de la administración pública, uno de ellos, es que, a menor tolerancia a la corrupción, menores son las infracciones a las normas.

JEFE DE ANÁLISIS Y ESTUDIOS DE MERCADO